Los inversionistas esperan conocer cuáles serán los planes de largo plazo de la minera peruana. Algunos son públicos. Fitch Ratings anticipa una emisión de acciones para proyectos "totalmente nuevos".
El martes pasado Compañía de Minas Buenaventura anunció que acordó la venta de su participación (43,65%) en la mina de oro Yanacocha ubicada en la región norteña de Cajamarca con la corporación Newmont, que era ya su socia mayoritaria, con el 51,35% de las acciones.
Se trata de una operación relevante para el mercado global minero entre dos empresas de clase mundial, ambas listadas en la Bolsa de Nueva York, resaltaron analistas consultados por Forbes.
Newmont pasa así a controlar el 95% de la mayor mina de oro de Sudamérica: el 5% de las acciones aún está en manos de la gigante japonesa Sumitomo Corporation. Sin embargo, Newmont podría adquirir el 100% de las acciones en Yanacocha, toda vez que Sumitomo está evaluando ejercer un derecho de compra de 2018 para devolver su participación al precio de compra original, informó Newmont.
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En efecto, la trasferencia de la mina y del proyecto Yanacocha Sulfuros (incluido en la operación de adquisición) le garantizan a Yanacocha una vida útil de la mina de 20 años adicionales de producción de oro, además de cobre. Cabe destacar que, según información periodística, la empresa planeaba producir en la mina más de 200.000 onzas de oro en 2020 y con el nuevo proyecto podría superar las 500.000 onzas.

Es una buena noticia para Cajamarca, donde los recursos por canon fueron menores en los últimos años, debido a la menor producción minera, comentó el economista Carlos Casas, director del Centro de Estudios sobre Minería y Sostenibilidad de la Universidad del Pacífico (UP).
Para implementar el prometedor Yanacocha Sulfuros, se requiere una inversión de unos US$2.250 millones, según reportó la empresa en la Segunda Modificación del Estudio del Impacto Ambiental detallado del proyecto. Esta es la mayor inversión de Newmont en los próximos 4 años, según informó la corporación a los inversionistas en diciembre pasado.
Este año –a modo de primer hito de inversión – se desembolsarán US$500 millones para actividades clave como ingeniería a detalle, adquisiciones a largo plazo y trabajos en tierras y campamentos, precisó por su lado Buenaventura en el reporte financiero del tercer trimestre del 2021 presentado a la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV). Además, hacia fines del 2022, se espera una decisión sobre el financiamiento total, puntualizó Newmont.

Decisión de venta
Buenaventura decidió salir del negocio de Yanacocha para concentrarse en su portafolio de activos y reducir endeudamiento, además de aumentar el retorno para los inversionistas. Así lo precisó en el hecho de importancia enviado a la SMV el 7 de febrero pasado en el que anunció la venta del activo cajamarquino.
La decisión de reducir el apalancamiento no sorprende a los analistas consultados.
«Puede haber sido uno de los gatilladores [de la decisión de venta] para no verse envuelto en una inversión descomunal en un futuro ya cercano, porque cada vez estamos más cerca de que se desencadene el proceso de inversión en [Yanacocha] Sulfuros», dijo Ricardo Carrión, gerente de mercado de capitales de Kallpa SAB, tras comentar que la billonaria inversión en el nuevo proyecto se hubiera dividido «mitad-mitad» entre las dos compañías.
De otro lado, Casas sostuvo que el nivel del endeudamiento de Buenaventura tampoco era saludable considerando el plan de crecimiento de Yanacocha. «Ahora Newmont tendrá el control absoluto y [la compra] les permite un manejo más centralizado, menos sillas en la mesa, y sobretodo con el endeudamiento que tenía Buenaventura, podrían haberse complicado», dijo el economista.
Buenaventura, en cuanto a relaciones comunitarias, está un poco desgastada en la zona. La entrada de Newmont sola puede servir para relanzar la estrategia de relacionamiento comunitario y mejorar las relaciones con las comunidades.
Carlos Casas, director del Centro de Estudios sobre Minería y Sostenibilidad de la Universidad del Pacífico
Según Fitch Ratings, la deuda de Compañía de Minas Buenaventura suma US$1.100 millones. Este monto se acerca al capital que le habría correspondido inyectar en Yanacocha Sulfuros.
De la deuda total, US$550 millones corresponden a notas senior garantizadas con vencimiento al 2026; un préstamo sindicado por US$275 millones; y un arrendamiento financiero de US$113 millones asociado a la central hidroeléctrica Huanza, ubicada en la sierra de Lima.
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Según la calificadora de riesgos, Buenaventura pagará el préstamo sindicado este año con los ingresos de la venta de Yanacocha. Así, la deuda neta de la corporación para 2022 caería a US$575 millones, agregó el miércoles pasado en un comentario. En esta también afirmó la calificación de su deuda en BB tanto para la deuda en moneda local como extranjera al tiempo que señaló que se mantiene estable.
La corporación presidida por el empresario Roque Benavides comenzó a deshacerse de una buena porción de su deuda el 31 de julio pasado, cuando la minera pagó deuda tributaria por S/2.134 millones (con los US$550 millones en notas senior emitidas el 23 del mismo mes). Este pago se realizó bajo protesto, lo que implica que dicho monto está en litigio y podría –de resolverse el caso a favor de Buenaventura– ser revertido a la empresa. Según Fitch Ratings, una eventual recuperación del pago podría incidir en una mejora del rating de la empresa.

¿Qué sigue para Buenaventura?
Cuál será el foco de Compañía de Minas Buenaventura sin Yanacocha es la pregunta que esperan los inversionistas sea respondida en la próxima conferencia hacia fines del tercer trimestre, dijo Carrión.
Pese a la incógnita, los mercados reaccionaron con optimismo a la noticia de la venta de la mayor mina de oro de la Sudamérica, con un alza del 7% del precio de la acción el día del anuncio, comentó el gerente.
Esta valorización que hasta ahora se apoyaba en los resultados de la operación de Yanacocha y los dividendos recibidos por su participación de 19,58% en Sociedad Minera Cerro Verde (que posee reservas de cobre para los próximos 30 años) muestra –explicó Carrión– el entusiasmo del mercado por la liquidez inmediata conseguida por la empresa.
«Creo que hay un cierto premio por el lado de los inversionistas de haber convertido esa expectativa futura en cash el día de hoy».
Ricardo Carrión, gerente de mercado de capitales de Kallpa SAB
Pero, pasado el momentum, la pregunta vuelve: ¿Cómo prevé Buenaventura seguir creciendo en el largo plazo?
Algunos de los próximos pasos de la corporación son públicos. Entre estos están algunos de sus proyectos:
- Yumpag, en Cerro de Pasco, que prevé comenzar a producir plata hacia fines del 2024, para cuando también habría completado el proceso de reinicio gradual de la operación asociada Uchucchacua. Vale apuntar que Buenaventura solicitó la suspensión temporal de la explotación y el beneficio minero de Uchucchacua el 15 de octubre pasado, con el objetivo de relanzar el proyecto que partió en 1975 y hacerlo más eficiente en términos productivos y sociales (se mejorará el relacionamiento con las comunidades, anunció Buenaventura).
- San Gabriel, en Moquegua, un proyecto aurífero en el que este año la compañía desembolsará US$400 millones.
- La Zanja, en Cajamarca, también está incluido. La mina fue parte del acuerdo de venta con Newmont y su control será asumido totalmente por Buenaventura a cambio de una regalía por la producción futura y un pago de US$45 millones para el cierre de la mina. ¿Cómo aprovechará Buenaventura este activo? Vale apuntar que la producción de oro de la operación cayó de 139.729 onzas en 2017 a 17.228 onzas en 2020, según indica en su página web. Esto sucedió al tiempo que aumentó el costo de producción por onza de US$607 a US$1.739, en el mismo período señalado.
«Pensamos que la compañía no se va a quedar estática. Va a tener que generar algún nuevo proyecto, ya sea propio o en asociación con alguien más», vaticinó Carrión, sobre las eventuales decisiones o planes de la corporación peruana, cuya exposición a un solo país la ubica según Fitch Ratings al nivel de Industrias Peñoles, la minera de mayor calificación en México.
El abogado experto en fusiones y adquisiciones Mauricio Olaya, socio principal del Estudio Muñiz, considera asimismo probable que la decisión de venta de Yanacocha vaya más allá de la intención de recortar deuda y apunte a generar liquidez para nuevos proyectos.

«Una transacción de este tipo podría tener que ver con el deseo de generar un evento de liquidez para Buenaventura en un contexto que es bueno para una venta, más aún si el vendedor pudiera estar sensibilizado por el riesgo país. También podría serlo en función a obtener liquidez para destinarla a otros proyectos de la empresa en los que tenga mayor control», hipotetizó.
Para Carlos Torres, director de la carrera de gestión minera en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), la decisión de venta está motivada por una búsqueda de mayor autonomía en la gestión. “Cuando uno se concentra en la gestión de ciertos activos y no diversifica obviamente tiene mucho más control. Es un tema de gestión que le va a permitir a Buenaventura, con lo que le queda, lo que tiene actualmente, poderlo gestionar de manera más efectiva”, comentó.
En el comentario publicado el miércoles pasado, Fitch Ratings anticipa una posible emisión de acciones en tesorería por parte de Buenaventura para financiar mejoras en sus operaciones existentes y «embarcarse en proyectos totalmente nuevos para hacer frente a la disminución de los volúmenes, el aumento de los costos y la vida útil corta de la mina».
Cabe destacar que en su último reporte financiero presentado a la SMV, Buenaventura enfatiza el foco puesto en la exploración y el mayor gasto destinado a esta actividad. Para la calificadora, que la corporación pruebe más reservas y recursos a por lo menos 10 años «sería visto favorablemente». Hoy la vida útil promedio del portafolio de minas de oro y plata más importantes es de 4 años, según el comentario.
«Vamos a tener que ver el desenvolvimiento de la compañía; ver qué planes tiene a futuro. Hoy [el martes pasado] ha sido básicamente un anuncio con algo de señales de humo de [que] lo primero que ellos harían es reducir un poco la deuda que tienen, cosa que es saludable», concluyó Carrión.
*Este artículo contó con la colaboración de Lucero Chávez
