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Negocios

¿Cómo estos dos peruanos convirtieron a Osaka en una marca gastronómica mundial de exportación?

Osaka está en ocho países y sus ventas superan los US$35 millones al año. Sobrevivió a la pandemia y ya consolida operaciones en Perú, Argentina, Ecuador, Brasil, Chile, Colombia, Londres, entre otros mercados. Diego de la Puente, cofundador de la cadena, detalla que esperan levantar una ronda de inversión para dinamizar su expansión en Estados Unidos.

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Diego Herrera y Diego de la Puente fundaron Osaka en el 2002. | Foto: Osaka.

De una playa en Bali tomando cervezas y practicando surf nació la idea de crear Osaka, un restaurante peruano – japones que ya le da la vuelta al mundo, con presencia en más de ocho países y ventas por encima de los US$35 millones.

Cuando Diego de la Puente decidió lanzar su primer restaurante peruano–japones en Lima, en diciembre del 2002 (justo hace 20 años), pocas personas en ese país habían escuchado el concepto de comida Nikkei. Para entonces, Astrid & Gastón era uno de los pocos restaurantes que experimentaba con algunas fusiones en la gastronomía, por lo que la propuesta era arriesgada aun cuando la cocina Latinoamericana iniciaba su apogeo.

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La idea era construir un concepto de fusión asiática, que integrara elementos como el sushi, la comida thai y uno que otro tirado o ceviche peruano. Se trataba entonces de un producto que buscaba irrumpir la escena local y poner al mundo a hablar sobre las experiencias a través de la gastronomía. “Nadie hablaba del Asian Fusion y no era lo que se oía”, dice De la Puente en diálogo con Forbes. “Hoy en día lo mucho que se oye, y que ha evolucionado, fue de cierta manera gracias a Osaka, un concepto que llegó a marcar la diferencia desde el día cero”.

Con la meta de llevar la cocina a otro nivel, De la Puente, junto a su socio Diego Herrera, materializaron Osaka justo después de empezar con un negocio de catering, donde ofrecían un all you can eat de sushi por US$15. Era el sueño y el plan de sus vidas, un par de años después de que los dos fracasaran en emprendimientos y luego de un año sabático en el que se dedicaron a viajar por el mundo.

“Muy joven empecé a importar marcas de Estados Unidos para venderlas como proveedor a Ripley y a Falabella. Sin embargo, en los noventa hubo un fenómeno de El Niño en el que mucha gente quebró. Ahí decidí cerrar eso e irme a conocer el mundo. Ya conocía a Diego y lo convencí de que renunciara a su trabajo en P&G. Nos fuimos a Asia, a Japón, a Indonesia, a Tailandia, a Singapur, y a muchos países de Europa”, recuerda De la Puente en una visita express a Bogotá. “Sabíamos que teníamos que hacer algo al final del viaje, y se podría decir que la idea nació en Bali, tomando cervezas y surfeando”.

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Imperio gastronómico

Hoy Osaka está en ocho países y sus ventas superan los US$35 millones al año. Sobrevivió a la pandemia y ya consolida operaciones en Perú, Argentina, Ecuador, Brasil, Chile, Colombia, Estados Unidos y Londres, entre otros mercados. Es un restaurante que se ha convertido en una marca de exportación y que les ha permitido construir un holding que en los últimos años ha integrado nuevos modelos de negocio a partir de este concepto.

Se trata del conglomerado peruano MCK, que tiene bajo la estrategia el desarrollo y la expansión internacional de marcas como DonDoh, Ko Asian Kitchen, Nori Taco, Kuuru, Barrio y Carnaval, uno de los 50 mejores bares del mundo, según el listado de The World’s 50 Best Bars. Cuenta De la Puente que Osaka tan solo fue la punta de lanza que les permitió seguir abriendo restaurantes en el mundo con la propuesta de llevar la gastronomía a otro nivel.

“Hemos ido aprendiendo en el camino. No es una historia solo de éxito, sino también de muchos fracasos”, dice el empresario, que también es cofundador de Megabite, una foodtech que opera 12 cocinas ocultas en Perú y México, y que tiene un ambicioso plan de expansión en América Latina. “Estamos en el proceso levantar una inversión de más o menos US$25 millones a US$30 millones para hacer los siguientes cuatro o cinco Osaka en Estados Unidos”.

De la Puente, junto a Herrera, buscan construir uno de los conglomerados gastronómicos más importantes de América Latina, viendo incluso nuevas oportunidades ahora cuando el costo de financiamiento es alto y se avizora una recesión, según proyectan los expertos. El empresario advierte que no le temen a la alta inflación, pues prevén abrir también un restaurante en Madrid, así como una marca inspirada en Osaka en Abu Dhabi y Riad, la capital de Arabia Saudita.

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No revelan montos de inversión total por qué, según explica, algunos negocios se hacen a través de franquicias, joint venture u operaciones propias. Sin embargo, sí advierte, por ejemplo, que Colombia continúa siendo un mercado atractivo por las dinámicas de consumo y su economía. De ahí que, integrando todas sus operaciones, planeen este año alcanzar ventas del holding por US$55 millones, con una proyección de duplicarlas al 2025, con la puesta en marcha de los planes en Estados Unidos, Europa y Medio Oriente.

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“Ese plan integra las aperturas en Estados Unidos, Dubai y Madrid (España)”, confirma. “Ya se abrió Don Doh en Bogotá y la idea es que siga creciendo y abrir en Miami. Hay un rol del lado de aperturas que nos va a permitir más o menos llegar a eso en cuatro años”.

De la Puente confía en que las condiciones están dadas para seguir creciendo luego de enfrentar una de las peores turbulencias de la historia: la pandemia. Dice que mientras Herrera está detrás de la estrategia financiera y las operaciones del conglomerado, él, por su lado, sigue viajando en búsqueda de oportunidades, de gestionar activos nuevos y de llevar a Osaka a cada rincón del mundo.

Parte de su visión se lo da el amor a la comida peruana–japonesa, al mar, al surf y a entender, como dice, que los buenos productos siempre son para exportación.

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