La agencia clasificadora considera que "las pérdidas para los acreedores no garantizados existentes podrían ser superiores al 50%".
La agencia Moody’s rebajó este lunes la calificación de la empresa de telecomunicaciones de Caa3 a C. Asimismo, la perspectiva fue revisada de estable a negativa.
Es la tercera rebaja de calificación de la compañía en los últimos cuatro meses: en diciembre del 2025 pasó de B2 a Caa1, y en febrero de este año cayó de Caa1 a Caa3.
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La nueva rebaja de calificación se produce tras la solicitud por parte de Telefónica del Perú de un procedimiento concursal ordinario ante Indecopi para reestructurar sus obligaciones financieras y compromisos tributarios con la Sunat. En ese sentido, Moody’s considera que «las pérdidas para los acreedores no garantizados existentes podrían ser superiores al 50%».
Dada la frágil posición de liquidez de Telefónica del Perú y la ausencia de indicios de apoyo por parte de su matriz última, Telefónica S.A. (Baa3 estable), Moody’s considera que existe una «alta probabilidad de que se produzca una reestructuración de la deuda o un canje de deuda en dificultades en el corto plazo, lo que resultaría en pérdidas para los acreedores».
La matriz española, Telefónica, ha declarado explícitamente que los S/1.550 millones adicionales en apoyo de liquidez aprobados en febrero deben utilizarse estrictamente para necesidades operativas de efectivo. En ese sentido, la agencia calificadora estima que «la generación de flujo de caja libre de Telefónica del Perú seguirá siendo negativa al menos hasta 2026, lo que ejercerá más presión sobre la liquidez».
La rebaja también refleja consideraciones de gobernanza como impulsores clave de la acción de calificación, incluido el historial operativo de la compañía, que se ha visto afectado por la pérdida de rentabilidad y participación de mercado desde 2014, lo que ha resultado en un deterioro extremo de la liquidez y un alto riesgo de refinanciamiento.
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Aunque Telefónica del Perú se beneficia de su escala como el mayor operador de telecomunicaciones del Perú, la compañía enfrenta importantes desafíos competitivos y operativos. A pesar de los importantes esfuerzos por mejorar la rentabilidad en los últimos tres años, mientras experimenta una disminución en los servicios de línea fija debido a la competencia contra HFC, los costos operativos continúan aumentando, principalmente debido a los esfuerzos por convertir su red de cobre y HFC a fibra; y no han sido seguidos por una mejora en
los ingresos.
El margen EBITDA ajustado por Moody’s cayó a aproximadamente 7,6% al cierre del 2024, lo que se compara negativamente con el 25,6% alcanzado al cierre del 2023. En tanto, el apalancamiento ajustado por Moody’s ha aumentado a 7,4x a diciembre de 2024, frente a 2,3x al cierre del 2023, principalmente debido al significativo deterioro del EBITDA durante el período.
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