Carolina de la Puente y Alissa Eastes llevan más de una década ofreciendo alimentos fáciles de preparar, con un alto porcentaje de insumos naturales. Tras superar una crisis e incorporar a un nuevo socio, hoy, bajo la marca Sanúa, buscan lanzar nuevas líneas de productos y adentrarse en la exportación.

En 2013, Carolina de la Puente y Alissa Eastes habían decidido iniciar un negocio enfocado en pastelería en Lima. Sin embargo, el diagnóstico de esclerosis múltiple de Carolina no solo les hizo ponerlo en pausa, sino que les hizo replanteárselo y fue el gatillador de una nueva idea. Tras ser diagnosticada con esta enfermedad autoinmune, Carolina de la Puente viajó a Estados Unidos para investigar más sobre ella y llevó diversos cursos sobre comida saludable. “Me metí mucho en la parte alternativa de cómo afrontar la enfermedad y ayudarme. Ahí vi que la alimentación era uno de los pilares más importantes”, cuenta.

Al regresar a Lima y conversar sobre lo que había aprendido con la que iba a ser su socia, ambas se dieron cuenta de una realidad que era una interesante oportunidad de negocio: en el mercado local no existían productos de comida saludables ya preparados. Así nació Arte Sano, hoy Sanúa. “En ese momento, en Perú había insumos para preparar alimentos saludables, pero no había un producto desarrollado que puedas consumir en góndola. El retail estaba lleno de productos tradicionales”, cuenta Alissa Eastes.

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En 2014, las ejecutivas iniciaron su negocio de alimentos saludables, con empaques y branding llamativos, con un taller muy pequeño en casa de la madre de Alissa y pedidos a través de redes sociales. Empezaron con hamburguesas veganas y leches vegetales como principales productos, bajo el nombre Arte Sano, y escalaron rápidamente en un escenario de impulso de las tiendas naturistas. “Tuvimos suerte en ese momento, pues empezaron a abrir algunas tiendas naturistas al mismo tiempo y pudimos agarrar este crecimiento”, explica Carolina de la Puente.

Las fundadoras de la compañía explican que un importante cambio en su negocio fue la entrada en el mundo del retail, que se dio en 2016 tras una calculada estrategia de marketing y después de migrar su operación a un taller industrial.

“Estábamos muy contentas con las tiendas —que cada vez eran más—, pero el siguiente paso era entrar a los supermercados. En ese momento contratamos a una agencia de marketing digital y armamos una estrategia para llamar la atención de los retailers”, cuenta Alissa Eastes.

En paralelo, hicieron una fuerte inversión para pasar a un taller de mayor tamaño, aumentar su equipo y contar con los procesos adecuados para cumplir con las auditorías que suele demandar el retail. “Mientras los supermercados nos buscaban por redes, nos estábamos preparando por atrás. Debes estar en el momento perfecto cuando te llaman”, dice Carolina de la Puente.

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Así, entraron a Supermercados Peruanos y después, como efecto dominó, en el resto de grandes retailers, según las fundadoras, con diferentes surtidos de productos, tratando de entender bien el comportamiento y la demanda del cliente de cada uno de ellos, tanto en el mundo físico como en el digital. “No necesariamente estamos con el mismo surtido porque cada uno tiene un consumidor distinto. Fuimos aprendiendo qué funciona mejor en cada uno de ellos y teniéndolo en cuenta para el desarrollo de nuevos productos”, explica Alissa Eastes.

Foto: Cortesía.

El portafolio de Sanúa

Hoy la compañía cuenta en su portafolio con más de 10 formatos de hamburguesas veganas —entre ellas, de frejoles negros con quinua o lentejas con champiñones— y helados sin lactosa en tarrina y en paleta. Y su máxima, según sus fundadoras, es hacer versiones más saludables de algunos alimentos, en los que prime el ingrediente principal y se evite usar grasas y azúcares innecesarios. “Buscamos las fuentes más naturales y saludables para hacer nuestros productos. Nuestro helado de lúcuma está hecho en más del 50% con la fruta misma y está endulzado con panela, que es una fuente de azúcar más natural”, detalla Eastes, quien añade que han lanzado también una nueva línea de helados sin azúcar añadida.

En la elaboración de los productos, la empresa se abastece de proveedores locales, y en algunos casos emplea insumos orgánicos, como la panela, que compran a una comunidad en Piura. El chocolate de sus paletas —detallan— procede de Q’uma Chocolate, de Francesca Valdivia, con quien trabajaron la fórmula de sus productos.

“Evaluamos irnos al 100% orgánico pero el precio de los productos se disparaba y creemos que todavía el cliente no iba a pagar esa diferencia. Suponía irnos a un nicho mucho más chiquito”, reconoce Carolina de la Puente.

Foto: Cortesía.

Retomar el crecimiento

Las ejecutivas explican que el crecimiento en ventas de la compañía fue alto hasta el año posterior a la pandemia. Sin embargo, en el 2021, sus ventas cayeron en un escenario de incertidumbre tras la llegada al poder de Pedro Castillo, lo que las obligó a reducir su portafolio de productos y a buscar eficiencias. “Tuvimos muchos retos en cuanto a costos y ventas y estamos recuperando el crecimiento”, cuenta Alissa Eastes.

Hoy, registran ventas por alrededor de S/ 100.000 al mes —teniendo al retail como el principal medio de venta— y cuentan con un socio que se encarga de la elaboración de los productos en su planta. Se trata de una compañía que fabrica productos para terceros y que hoy tiene un tercio del accionariado. Su entrada, según las fundadoras, les ha permitido concentrarse en la parte comercial y de creación del producto. “Las dos estamos viendo cómo crecer”, dice De la Puente.

Este año hicieron un rebranding de la marca —Sanúa— y tienen el foco puesto en el lanzamiento de dos nuevas líneas de productos, con las que podrían sumar alrededor de S/ 30.000 por línea al mes. “Estamos indagando ciertas proteínas saludables y buscando sacar productos en versión proteica, que es algo que nos piden los clientes”, adelanta Eastes. También les interesan los alimentos secos como los snacks.

Por otro lado, junto a su socio trabajan en la preparación de la compañía “puertas para adentro” para poder exportar en el corto plazo. “Estamos buscando las certificaciones para poder ser una empresa exportadora”, dice Alissa Eastes, quien adelanta que han tenido contactos con empresas en Chile y Panamá.

Tanto Carolina de la Puente como Alissa Eastes están convencidas de que la alimentación consciente es una tendencia imparable en América Latina y en el Perú. Por otro lado, la progresiva desaparición de las marcas que no son realmente saludables pero se venden como tales, para las ejecutivas, les favorecerá en un futuro.

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