Con el cierre de Cerro Corona en el horizonte, la minera de origen sudafricano pisa el acelerador en sus proyectos de exploración y busca crecer de forma inorgánica a través de adquisiciones.
Desde que acabó su carrera de Ingeniería en Geología, Paul Gómez ha dedicado su carrera profesional a la minería. Y es que esta industria le ha permitido al vicepresidente senior y gerente general de Gold Fields Perú responder a dos de sus principales vocaciones: desarrollar proyectos de ingeniería complejos y trabajar en “el campo”, en ambientes que no son fabricados. “Me atrajo esa capacidad de enfrentar retos complejos y poder trabajar en diferentes lugares, desde los 5.000 metros sobre el mar hasta los 4.000 metros bajo este, y conocer a muchas personas”, dice el ejecutivo.
Gómez asumió su actual cargo hace apenas un mes, pero forma parte del equipo de la minera desde hace 13 años —el último de ellos junto a su antecesor Luis Rivera en el proceso de transición, reemplazándolo en el liderazgo—. Y como máximo responsable de la operación de la minera sudafricana en Perú, viaja alrededor de dos veces al mes a Cerro Corona, la mina de Gold Fields en el país, en Cajamarca, lo que le permite seguir disfrutando de las dos cosas que más le gustan de la minería. “Estoy en la mina para tener un liderazgo visible y entender los procesos y riesgos, y atender a los trabajadores”, cuenta.
Paul Gómez tiene ante sí el gran reto de mantener y extender la presencia de la que es una de las mayores productoras de oro del mundo en el país, y ese es, de hecho, uno de los ejes de su gestión. Cerro Corona, única mina de la compañía que produce oro —88.000 oz anuales— y cobre —22.268 toneladas—, tiene una vida útil hasta 2030 y Gold Fields está trabajando activamente en dar forma a su operación más allá de la fecha. “La compañía sigue teniendo apetito para estar en Perú porque hemos demostrado predictibilidad y seguridad”, recalca el gerente general de Gold Fields en el país.
Y ese apetito se traduce hoy en una fuerte inversión en exploración en proyectos greenfield y brownfield en el sur del país y en el centro, que para este año y 2026 será de US$ 15 millones anuales —el doble respecto a los años anteriores—, y en la búsqueda de proyectos para adquirir y poder crecer inorgánicamente.
“En nuestros proyectos brownfield tenemos una confianza del 50% y, aunque son bastante buenos, tienen un proceso de maduración que va a su ritmo, de permisología, accesibilidad, licencia social y muchas otras cosas. Nuestros proyectos greenfield están iniciándose y, si bien tenemos planes para perforar de forma más intensa, son proyectos que madurarán en al menos 10 años y estarán probablemente para después del 2035”, explica.
La adquisición de proyectos de terceros, en consecuencia, permitirá a la minera extender su operación a nivel local pasado el horizonte del 2030. Y a nivel local, el ejecutivo dice ver una gama de proyectos sumamente importantes, haciendo referencia a la cartera local, que supera los US$ 54.000 millones de inversión potencial. “El país tiene una gama de proyectos sumamente importantes”, resalta Gómez.
Según las proyecciones del Ministerio de Economía y Finanzas, citadas por la última Guía de Inversión Minera de EY, se espera que la inversión minera mantenga su dinamismo positivo, con un crecimiento estimado de un promedio del 3,2% para el período 2026-2028.
El gerente general de Gold Fields Perú, sin embargo, recalca que, para que la minería local siga avanzando y sea sostenible, es clave que todos los stakeholders involucrados en la industria trabajen para enfrentar las barreras que existen a nivel local, entre ellas las brechas de infraestructura y sociales que hay en las regiones mineras y, especialmente, la minería ilegal. “Hoy, la minería es una industria sumamente fuerte en el país, pero está siendo realmente atacada”, dice el ejecutivo.
En un escenario de incremento del precio del oro —de un 30% en lo que va del año— la extracción de minerales sin licencias, permisos o autorizaciones, de hecho, ha crecido de forma destacada en el país. El Instituto Peruano de Economía, en un reciente comunicado de prensa, estima que las exportaciones de oro ilegal superarán este año los US$ 12.000 millones, lo que supone un aumento del 60% respecto al 2024. También alerta de los graves impactos negativos que tiene este tipo de actividad en el medio ambiente y la seguridad ciudadana, resaltando que entre 2019 y 2024 la tasa de homicidios por habitante se duplicó en La Libertad, Madre de Dios y Arequipa, tres de las regiones que concentran mayor incidencia de minería ilegal.
“La minería ilegal está afectando no solo en términos de impuestos que se dejan de recaudar, sino también por la violencia y el crimen organizado”, enfatiza Paul Gómez, quien insta al trabajo conjunto entre toda la industria para encontrar soluciones.
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Innovación y tecnología
En su operación actual, Cerro Corona, Gold Fields está invirtiendo US$ 40 millones para extender su vida útil y mantener una producción anual de 100.000 onzas de oro. Y es que, si bien estaba previsto que la mina operara hasta 2023, la compañía ha conseguido sumar siete años más de operatividad y extender en casi un 40% sus reservas de minerales. En el primer trimestre de este año, según sus reportes financieros, su producción de oro aumentó un 9% a 46.000 onzas gracias al mayor volumen de toneladas molidas y a las mayores leyes de metales procesados.
“La primera etapa de este proceso de ampliación de vida útil ya la logramos hasta 2025 y ahora estamos terminando la última fase, que es utilizar el tajo como una relavera, para maximizar el valor de la operación”, cuenta Paul Gómez.
El ejecutivo explica que usar el tajo como depósito de los materiales que quedan una vez que el mineral es extraído les permite cuidar el ambiente y seguir operando de una forma eficiente para seguir generando valor.
“Buscamos maximizar nuestros recursos y reservas a través de una visión de innovación; es decir, de cómo hacer las cosas diferente”, dice el también vicepresidente senior de Gold Fields Perú.
La compañía, que ha creado dos hubs de innovación a nivel local, ha implementado tecnologías como la inteligencia artificial (IA) en múltiples de sus procesos, entre ellos el chancado del mineral, donde tuvieron algunos desafíos debido a la dureza del mineral en profundidad. También han aplicado algunas técnicas de industrias como la construcción para mejorar la densidad de los suelos y los relaves e IA para seguir y predecir el comportamiento humano en el trabajo, y controlar su consumo energético. “Todos esos algoritmos nos han permitido entender que no queremos tener un centro integrado de operaciones o un camión que sea totalmente autónomo porque no nos da el valor que le da a una operación greenfield. Sí tenemos una gestión integrada de las operaciones y nos guía la eficiencia de la productividad”, explica Paul Gómez.
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Una industria más sostenible
Entre sus ejes de gestión figuran, además de eficiencia y crecimiento, la sostenibilidad, un fundamento clave hoy para las operaciones mineras, que cobra especial importancia en un contexto de paulatino cierre de la mina. “Hay un deadline y tienes que asegurar la descarbonización, controlar la eficiencia energética y seguir los estándares internacionales de sostenibilidad, pero localmente debes pensar mucho en el legado, en lo que vas a dejar en la zona”, enfatiza Gómez.
En su memoria anual, justamente, Gold Fields resalta que reducir sus operaciones es uno de los retos del equipo y de las comunidades aledañas y asegura que están concentrados en identificar roles y funciones esenciales que aseguren la continuidad de su negocio y desarrollando proyectos comunitarios que aseguren el suministro de bienes como el agua a las poblaciones aledañas. “Son proyectos que estarán ahí cuando la mina se clausure y con los que tratamos de cerrar las brechas de infraestructura que existen y que hagan que los trabajos no ligados a la minería continúen”, cuenta el gerente general de Gold Fields Perú.
El ejecutivo, con 50 años de edad, asegura ser de una generación de ejecutivos mineros con cierta ventaja, pues ha podido vivir los “dos mundos” de la minería y presenciar importantes cambios que se han dado en esta industria, entre ellos, justamente, el desarrollar una estrategia de negocio vinculada a los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG). “Hoy los inversionistas tienen un apetito a corto plazo y mucha demanda de ESG”, dice.
Entre los grandes cambios de las últimas décadas en su sector, Paul Gómez destaca también la transición a estructuras organizacionales más horizontales. “Antes, para hablar con el gerente general debías pasar tres filtros y hoy en día no es así. Los trabajadores tienen acceso a mi contacto y yo tengo reuniones con ellos de forma directa”, ejemplifica el ejecutivo, quien resalta que hoy las minas tienen un ambiente más seguro y respetuoso en el que trabajar.
Otra de las grandes transformaciones está en la tecnología de punta, que ha hecho que la minería ya no sea una industria de “pico y pala.
Datos clave
-Las acciones de Gold Fields listan en la Bolsa de Valores de Johannesburgo y en la Bolsa de Valores de Nueva York. Al 11 de agosto, la acción en la segunda de estas plazas bursátiles era de US$ 30,93 dólares, un 124% más que en la misma fecha del año anterior.
-Analistas de Wall Street preveían que el precio del oro podría acercarse a los US$ 3.000 la onza a finales de este año, pero en marzo el valor de este metal alcanzó esa cifra. Los futuros del oro en Estados Unidos superaron en agosto los US$ 3.534 por onza en la Bolsa Mercantil de Nueva York.
-A la espera del anuncio oficial de sus resultados financieros del primer semestre, Gold Fields dio a conocer al mercado que espera un crecimiento extraordinario de sus beneficios para el primer semestre. Así lo informaron al cierre de esta edición medios financieros como Reuters, quienes desvelaron que la compañía prevé unas ganancias por acción de entre US$ 1,09 y US$ 1,21 para la primera mitad del año, cifras que contrastan con los US$ 0,36 de ganancia del primer semestre del 2024.
-La minera de origen sudafricano se ha mantenido activa en el mercado global de M&A minero. En 2024, la empresa adquirió las acciones de Osisko Mining en la Bolsa de Valores de Toronto (por más de US$ 1.400 millones de dólares), lo que la convirtió en la única propietaria del proyecto aurífero que compartía con esta compañía, Windall, situado en Quebec. En mayo de este año, Gold Fields dio a conocer que comprará la minera con la que tiene un joint venture en Australia, Gold Road Resources, por alrededor de US$ 2.400 millones de dólares. Juntos operan la mina de oro Gruyere, en la parte occidental de dicho país.
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