Bajo el liderazgo de Luciana D’Angelo y con sus hijos Rodrigo y Camila al mando de la operación, Delice busca seguir ampliando su portafolio de productos, adentrándose en nuevas categorías más allá del queso y alcanzar los US$30 millones de facturación anual.

De forma constante, Luciana D’Angelo le insiste a su equipo de ventas lo importante que es estar cerca del cliente, analizando y atendiendo en la medida de lo que posible sus necesidades. Este approach al fin y al cabo —para la fundadora de Delice, la mayor productora y exportadora de queso crema de Perú— ha sido una de las claves del crecimiento y éxito. D’Angelo inició su aventura empresarial como un proyecto de tesis universitaria, vendiendo paté de pollo con la receta de su abuelo, pero se fue adentrando en nuevas líneas de producto y presentaciones, diversificando considerablemente su oferta. “Cuando vamos a ampliar nuestro portafolio siempre le digo a los vendedores ‘vayan donde el cliente siéntese con él y escuchen qué necesita’. Es algo que siempre hemos hecho y ahí está todo”, dice la empresaria.

Delice ha ido combinando esa escucha del cliente con la anticipación a tendencias en el mercado de consumo. El portafolio de la empresa ha crecido de forma destacada: cerró el 2025 con 110 productos. Ese año, además, logró ventas de US$22 millones. Ninguno de sus productos tiene paté hoy. El queso hoy es el principal protagonista de su oferta, especialmente el queso crema. Cinco años después de crear la empresa, en 1995, la D’Angelo apostó por lanzar queso en crema gourmet con diferentes sabores —hecho con insumos importados— lo que marcó una nueva etapa para la compañía. “El único queso untable que había en ese momento en el país era el Philadelphia y decidimos empezar a producir nuestros propios quesos en diferentes presentaciones, para vender también al food services, y ofrecer una alternativa diferenciada a la mantequilla”, cuenta Luciana D’Angelo, quien añade que la incompatibilidad de la producción de queso y paté en una misma planta le hizo decantarse por el primero. 

Tras esta etapa, la compañía fue sumando otras variedades de quesos, leche condensada y mantequilla a su portafolio. En 2018, según su fundadora, hizo cambios estructurales en la empresa, invirtiendo en nueva maquinaria e incorporando la tecnología principal de producción. Asimismo, realizó diversas inversiones para poder ampliar la capacidad de su planta, que del 2019 a 2023 fue de US$2,5 millones. Ello con el golpe de la pandemia a nivel local, que supuso un fuerte impacto en la cadena de suministro y en el capital humano de las empresas de consumo masivo peruanas. “El COVID fue muy duro para nosotros. Además, se dio al mismo tiempo que inaugurábamos nuestro nuevo centro logístico”, confiesa D’Angelol. En sus importantes pasos más recientes ha jugado un papel clave la segunda generación a cargo de la compañía, los hijos de D’Angelo: Rodrigo Escalante y Camila Escalante. Ellos se sumaron al proyecto en 2019 y 2020, respectivamente. Hoy están a cargo de la parte operativa del negocio. “Los dos tienen la vena empresarial y tienen ganas de comerse el mundo”, cuenta la fundadora.

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D’Angelo asegura que no los empujó a formar parte del negocio familiar. Ambos hijos crecieron en ese ambiente emprendedor, que demandaba que ‘todos’ ayudarán a colocar etiquetas en las tapas del queso y pasaran mucho tiempo en la planta de producción. Los dos acabaron apasionándose por la compañía y su potencial de crecimiento. “Me sentí identificado con la marca y con la empresa desde muy pequeño. Decidí desde una edad temprana entrar al negocio. Ahí me di cuenta rápidamente que este tenía un potencial importante”, explica Rodrigo Escalante, quien empezó supervisando proyectos en Delice y hoy es su gerente general. Camila, por su parte, estaba desarrollando una carrera en finanzas cuando en la pandemia decidió apoyar en el área de compras y, finalmente, cambiar su rumbo. “De compras pasé a planeamiento de la producción y calidad y temas regulatorios y empecé a meterme más”, dice la actual gerente de Operaciones y Finanzas de la empresa.

La llegada de ambos hijos a la compañía se dio, según Luciana d’Angelo, en un momento en el que, justamente, sentía que necesitaba ayuda. Si bien asegura recibió diversas ofertas de compra de su negocio decidió “ceder la posta” de la operación a sus hijos para que lo hicieran crecer. De hecho, los resultados de Delice de los últimos años secundan la decisión de la empresaria, que supervisa la estrategia de largo plazo del negocio. Rodrigo Escalante explica que en los últimos años han crecido en ventas no menos del 20% anual y proyectan hacerlo entre el 25% y 35% este año, lo que supondrá llegar a los US$30 millones. Se trata de un crecimiento que se dará en un escenario de avance para el consumo masivo local, según Romina Lucanera, Customer Success Manager de NielsenIQ, quien explica que este aumentó un 3% en 2025 y empezó con un incremento del 6,6% en en los dos primeros meses del año.  “El año pasado fue el mejor de la historia de la compañía”, resalta el gerente general de la empresa.

Y entre las razones detrás del impulso, según Rodrigo Escalante, está el diversificado portafolio que han construido y el incremento en el consumo local de queso, que pasó de 2,4 kilos per cápita al año 2009 a 4,9 kilos per cápita en 2024. Juan Muroya, Business Development Director en Worldpanel by Numerator, explica que los quesos industrializados ganaron dos puntos de penetración en 2025, llegando a 50,4 kilos per cápita. De hecho, el Perú todavía sigue lejos del consumo per cápita de Chile o Argentina, que duplican las cifras locales. “El queso sigue siendo un básico del consumo diario de los peruanos y tiene oportunidades de crecimiento en formatos y usos más especializados”, añade Ana Laura Barro, CEO de Ibope para Perú y Centroamérica.

Más allá del consumo, el impulso en ventas de Delice se apalancará en el crecimiento de su portafolio, con la consolidación de las nuevas líneas que lanzaron en el último año y nuevas apuestas. “Nos estamos enfocando mucho en incrementar nuestro portafolio para llegar con una mejor oferta, siempre de productos con valor agregado”, añade Luciana D’Angelo.  “Agregar líneas como la mozzarella, la importación de quesos madurados y la mantequilla está potenciando nuestros resultados. También le estamos dando mucha fuerza al canal de food service, que incluye hoteles y restaurantes, y para el que tenemos un portafolio bastante importante”, cuenta, por su parte, el gerente general de la empresa.

Para aprovechar el potencial crecimiento que ofrece la categoría de quesos y otras en las que está presente la empresa, la compañía ha planeado una serie de inversiones.  Ell objetivo es incrementar su capacidad de producción y mejorar su logística. Delice está invirtiendo US$7 millones en una nueva planta en Chilca —que reemplazará sus actuales instalaciones en Chorrillos e inaugurarán en abril del 2027—. También está trasladando su logística a un nuevo centro en Lurín de 1.500 metros cuadrados, con el que podrá pasar de 300 posiciones de almacenamiento a 1.500, lo que supondrá una inversión de US$600.000. “Mudaremos nuestras líneas de queso crema, mozzarella, queso fresco y fraccionado de quesos (que importan). Ello y el traslado del centro logístico son saltos bastante importantes, porque la velocidad de crecimiento que tenemos nos lo está exigiendo”, detalla Rodrigo Escalante.

A estos cambios se suma la mudanza de sus oficinas, que hoy están en su planta, a un entorno empresarial en Miraflores, lo que, según Camila Escalante, les permitirá, entre otras cosas, atraer mejor talento.

Luciana d’Angelo junto a sus hijos Rodrigo y Camila Escalante, gerente general y gerente de Operaciones y Finanzas de Delice, respectivamente. Foto: Karen Candiotti

Mayor diversificación

Mientras avanzan en el desarrollo de su nuevo centro de producción, la estrategia en el corto plazo de Delice está puesta en potenciar la venta de quesos importados que vende bajo su marca. Se trata de quesos madurados, como edam, gouda, emmental, que traen de Europa, y que se suman al queso crema y mozzarella, que son sus productos más vendidos. Actualmente, el 40% de sus ventas se dan en el canal moderno. Otro 30% se da en el business to business, un 17% en la exportación, un 13% en el canal tradicional. Además, en el b2b la compañía fabrica quesos para las principales cadenas de supermercados. 

Con el aumento de su capacidad de producción, sin embargo, en el mediano plazo, la compañía podría ampliar sus exportaciones de queso crema, que hoy se dan a Chile, pero próximamente se ampliarán a Colombia, donde la Delice ya tiene permiso para vender sus productos. “El objetivo es acceder al mercado colombiano con nuestro principal producto. (…).  Es un queso que se presta mucho para ser exportado por la vida útil que tiene, que llega a un año. La mozzarella y el queso fresco, en cambio, tienen 30 días de vida útil”, cuenta Rodrigo Escalante.

También, en el mediano plazo, Delice planea abrir nuevas líneas de productos más allá de queso, mantequilla y leche condensada. “Queremos no quedarnos únicamente en los quesos, que es nuestra especialidad. [Buscamos] diversificar a la categoría de yogur, manjar blanco o fudge, que son productos de repostería que se complementan muy bien con nuestro surtido”, dice. 

En el caso del yogur, según el estudio TGI de IBope, este tiene una penetración en el mercado local del 48% con un consumo mayoritariamente ocasional y existe un espacio para profundizar el consumo y diversificar propuestas. “Es una categoría que si bien quizás no crece tan rápido como el resto de categorías lácteas, se viene recuperando. Todas las innovaciones que están habiendo, relacionadas con opciones más saludables, están ayudando”, dice Romina Lucanera, de NielsenIQ.

El gerente general de Delice asegura que ya estando en la mesa del desayuno de los peruanos, pueden adentrarse en esta con nuevos productos que incrementen las opciones de los consumidores. Estos hoy, según Escalante, están cada vez más enfocados en temas nutricionales y en Delice buscan darle más alternativas al consumidor. Este, según Juan Muroya, hoy, justamente, tiene un mayor interés por opciones que tengan un beneficio para la salud y ello justifica un mayor desembolso hacia este tipo de productos. 

 “Hemos sido la primera empresa en incorporar un queso light en barra y ahora somos la primera en lanzar uno deslactosado. También vamos a lanzar queso mozzarella o cottage sin lactosa”, desvela Escalante.

“Unas de las cosas en las que somos muy rápidos frente a las grandes empresas de consumo masivo es a lanzar nuevos productos. Innovamos en diferentes tamaños de empaques y eso nos da ventaja frente a la competencia”, dice Luciana D’Angelo. 

Tanto D’Angelo, como sus hijos acuden de forma recurrente a las grandes ferias de alimentos globales. En estas toman nuevas ideas pero sobre todo pueden buscar formatos y proveedores para cumplir con la premisa de la empresaria: atender a las necesidades del cliente. 


Cuando Luciana D’Angelo decidió empezar a producir su propio queso crema contactó con varios ganaderos del sur de Lima, que se convirtieron en proveedores de confianza de leche. Con el crecimiento de su producción y portafolio, sin embargo, la compañía ha tenido que incrementar su red de proveedores, buscando en otras zonas del país, lo que ha supuesto un todo un reto, dado que la mayor parte de los ganaderos lecheros proceden de la agricultura familiar. 

“En 2023 empezamos a ampliar nuestro portafolio hacia el norte y a generar relaciones más estrechas. Compramos tanques de enfriamiento para nuestros proveedores, algo que usan las empresas como Gloria, Nestlé o Laive”, cuenta Camila Escalante. El año pasado, Delice compró su primera cisterna de leche y Rodrigo Escalante reconoce que el abastecimiento de este producto es hoy uno de sus principales desafíos. “Hay una sobredemanda de leche y pocos ganaderos. El 80% del acopio de la leche del país está en un solo jugador”, dice. 

Se trata de un contexto que, para el gerente general de Delice, limita el potencial exportador de quesos de Perú, al que se suma, además, las altas barreras de entrada que tienen muchos mercados para la importación de lácteos. La compañía está tratando de incentivar, junto a Sierra Exportadora, mejores condiciones locales para la exportación de queso. También asegura mirar con interés el mercado asiático, donde estas barreras son más bajas.

Enfoque circular

La industria láctea consume gran cantidad de agua para producir sus productos y Delice busca reducir su consumo a través de una nueva tecnología que implementará en su planta en construcción en Chile. Se trata de una tecnología que le permitirá recuperar los sólidos del suero del queso y recuperar el agua de la leche (que es más del 80% del total), que usarán para la limpieza de la planta. “De esta manera reducimos considerablemente nuestro consumo de agua y nos convertimos en una empresa con sostenibilidad circular”, dice Rodrigo Escalante. 

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