La compañía logística de origen peruano proyecta crecer 10% este 2026. Al mismo tiempo, busca consolidar sus operaciones en los 12 países donde tiene presencia.
Un pilar silencioso que sostiene el auge de las exportaciones peruanas y el comercio exterior es la logística. Esto lo conoce bien la multilatina logística de origen peruano Ransa, que viene de varios años de momentos clave para su expansión y consolidación del negocio. En el 2021, la firma global de capital privado HIG ingresó a la compañía como accionista mayoritario; en 2023, se fusionó con Transportes Centroamericanos de Futuro (TCF), cubriendo toda la cadena logística en diversos países de la región; y al año siguiente adquirió Loginsa, uno de los principales operadores logísticos de Chile. Así, en 2025, con una operación en 12 países y más de 3.000 clientes, Ransa anotó un aumento de sus ingresos de 10%, relata Paolo Sacchi, CEO de la compañía.
“Ha sido un muy buen año [el 2025] para nosotros. Desde México hasta Chile, nosotros operamos en todos los países de la región, y hemos crecido por encima del 10%. Eso nos da una tranquilidad y una seguridad para poder seguir creciendo y construyendo una compañía a futuro”, cuenta el ejecutivo. Este avance, explica, ha sido fruto de la optimización de sus operaciones y la expansión de su portafolio de servicios en los países donde opera, mientras se han ido sumando nuevos clientes relevantes.
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Precisamente, la compañía —con más de 4 millones de metros cuadrados de almacenamiento en la región— planea crecer nuevamente por encima del 10% este 2026 y alcanzar los US$ 650 millones, pese a dos componentes no menores: el contexto geopolítico incierto y las elecciones presidenciales en el Perú (plaza que representa cerca del 45% de sus ingresos). De hecho, la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán viene impactando las rutas marítimas tradicionales en el estrecho de Ormuz. Sin embargo, Sacchi recalca que las líneas navieras con las que trabajan están tomando medidas muy rápidas para evitar disrupciones en las cadenas logísticas; y mitigarán conjuntamente con sus clientes los altos costos del petróleo y los fletes.
En este escenario, destaca que la compañía está acostumbrada a sobrellevar externalidades negativas en sus 87 años de fundada; y subraya que cuentan actualmente con una ventaja competitiva: una diversificación de riesgos operando en 12 países y con diferentes rubros empresariales. “Estamos posicionados en todo Latinoamérica y trabajamos en una diversidad de negocios. Atendemos más de 18 puertos en Latinoamérica y tenemos más de 95 almacenes para seguir atendiendo a nuestros clientes con una logística de primera calidad y un muy buen servicio. Tener esa infraestructura y esa plataforma regional es una ventaja para nosotros”, justifica el CEO, quien lidera la compañía desde el 2017.
Esta diversificación también se observa en los variados sectores a los que atienden —que incluyen desde retail o minería, hasta agricultura— y entre los que viene creciendo con fuerza el negocio de la compañía en el segmento automotriz, el cual anotó un avance por encima del 25% en el 2025 y crecería un 10% este año. Además, Sacchi destaca que vienen expandiendo sus servicios en el sector agroindustrial a lo largo de toda la cadena para poder abastecer al rubro desde el campo hasta la entrega en los barcos, a través del traslado de contenedores y el procesamiento de frutas.
OPORTUNIDADES DE EXPANSIÓN
Los años de consolidación del negocio en la región han llevado a Ransa a plantearse una meta de crecimiento ambiciosa al 2030: esperan alcanzar los US$ 1.000 millones en ventas, revela Sacchi a Forbes. Para lograr este objetivo, la estrategia de expansión pasa por un incremento de capacidad —de metros cuadrados y de almacenaje—, una mayor distribución a través de una flota tercerizada de camiones más amplia y seguir fortaleciendo su presencia a nivel regional —ya sea ampliando sus servicios a todos los países donde operan o ingresando a nuevos territorios—, relata Sacchi.
Por el lado de Perú, el ejecutivo comenta que existen grandes oportunidades para expandir sus operaciones tanto en el sur —en Arequipa o Cusco— como en el norte —desde Trujillo hasta Piura—, al considerar que existe “una cadena de frío incipiente que todavía puede crecer”. Asimismo, observa
que los servicios prestados a la minería cuentan con potencial para seguir creciendo. “[El negocio de] minería está en crecimiento bastante importante en el sur. Proveemos de insumos a las minas desde el puerto de Matarani o desde Lima”, señala, tras mencionar que entre sus clientes están Antamina, Las Bambas, Antapaccay y Cerro Verde. Como se conoce, en medio de la incertidumbre geopolítica, el alto precio de los metales ha impactado positivamente a las mineras, que es justamente lo que impulsará el nivel de exportaciones peruanas este año, indica Juan Carlos Ladines, miembro del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (CIUP). De hecho, los envíos peruanos crecieron en 37,8% en enero de este año, impulsados principalmente por el aumento de los precios de los despachos, según el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP).

Consultado por el potencial del puerto de Chancay, Paolo Sacchi admite que este es muy eficiente, pero todavía no funciona a una capacidad muy alta. “Lamentablemente, todavía no se ha creado la infraestructura que se dijo que se iba a tener para poder hacer un puente que tenga una mejor viabilidad con la capital o con otros sitios. Pero asumo que en algún momento eso se va a hacer y va a ser eficiente como los puertos de Lima, muelle sur y muelle norte”, dijo. De momento, por ejemplo, están trabajando con clientes importadores para movilizar sus productos de Chancay a su centro de distribución en Lurín, así como con agroexportadores que envían su mercadería hacia el Sudeste Asiático.
En cuanto a su crecimiento en el mercado exterior, Sacchi indica que todavía ven espacio para crecer en algunos países de forma inorgánica; es decir, con adquisiciones o fusiones. Además de ello, prevén su eventual ingreso a un nuevo país en Centroamérica. “Ya cubrimos gran parte de todos los países de la región. Entonces, aprovechando las oportunidades que tenemos con nuestra plataforma logística, esto nos da oportunidades muy buenas para buscar alianzas, buscar crecimiento e ingresar a nuevos mercados”, acota.
Todo ello viene acompañado de inversiones que, a la fecha, están orientadas en dos áreas: tecnología e integración con clientes. Según Sacchi, en los últimos tres años la compañía ha invertido más de US$ 40 millones en tecnología en sus operaciones logísticas, con el fin de expandir la experiencia digital hacia sus clientes. “Tenemos toda la estandarización de nuestros centros de distribución con el sistema WMS [sistema de gestión de almacenes, por sus siglas en inglés] y con nuestros TMS [solución tecnológica para el servicio de transporte y distribución], que son los principales softwares para manejar tanto los almacenes como nuestros transportes. Con ellos podemos hacer un seguimiento detallado de si al cliente se le entregó en el momento y en el tiempo que nosotros habíamos estimado”, comenta. Y apunta a que estas tecnologías continúen con su implementación en todas las operaciones que manejan en la región.
INDUSTRIA POR CRECER
El CEO de Ransa se muestra optimista por lo que se viene para la industria logística en los siguientes años, encajando en su plan de consolidarse como el operador logístico end to end líder de la región. “El mercado donde nosotros operamos es de US$ 10.300 millones. Es un mercado que esperamos que para el 2030 llegue a los US$ 16.300 millones. Entonces ahí hay una oportunidad muy grande de crecimiento para empresas como la nuestra en vista de, obviamente, los cambios que se están dando en el mundo”, relata el ejecutivo. Este enunciado se da en momentos en los que el comercio internacional en América Latina se está viendo afectado por su dependencia de la economía de los Estados Unidos y en los que la amenaza de nuevos aranceles implica un riesgo considerable para la región, indica Juan Carlos Ladines, de la CIUP. Ladines agrega que, frente a la incertidumbre para invertir, las empresas están buscando mercados alternativos. “China ofrece esa oportunidad, pero ante la atención geopolítica también se ve la opción [de mirar] otros mercados que puedan desarrollar otras oportunidades”, comenta.
Desde la mirada de Sacchi, lo que observa es que los aranceles de EE. UU. están dinamizando el comercio, mientras se diversifica la producción en nuevos destinos y crecen rubros clave en Latinoamérica. Así, observa un auge en la tercerización de sus principales clientes, lo cual implica mover producción de países como China a otros países, relata. Esto, además, se enmarca en un espacio en el que el e-commerce —con Amazon y Mercado Libre como actores principales— está dinamizando la industria, con requerimientos de almacenes e inversiones en infraestructura. Esto, sin duda, marca un futuro prometedor para la industria regional de logística, finaliza el ejecutivo.
Descarbonización al 2030
El año pasado, Ransa dio pasos significativos en cuanto a su estrategia para integrar la sostenibilidad como eje transversal de su operación regional. La compañía midió por primera vez su huella de carbono en 10 de los 12 países donde opera, en alianza con la Corporación Financiera Internacional (IFC). A partir de este medición, definieron una hoja de ruta de descarbonización al 2030, basada en cuatro pilares que incluyen gobernanza climática, descarbonización de almacenes y adopción de energías renovables, transición de la flota hacia tecnologías de menor emisión, y trabajo conjunto con proveedores.
Para lograr la meta trazada, Sacchi destaca que están integrando diversas iniciativas, como la instalación de 3.446 paneles solares en los almacenes de todo el grupo Ransa. Además, indica que actualmente trabajan con paneles solares que buscan generar eficiencias en el costo energético, con un ahorro del 16%. Entre otros planes en el corto y mediano plazo está el desarrollo de proyectos de energía renovable en Perú, con paneles solares en Paita y Lambayeque; y proyectos solares y baterías en cinco sedes (Ransa Paita Industrial, Ransa Lambayeque, Ransa Frío Argentina, Ransa San Agustín y Torre Blanca). Esto, adicional a planear una inversión superior a US$ 4,5 millones en vehículos a gas natural licuado (GNL).
