Con 1.000 millones de soles de facturación en 2025, la cadena de librerías y jugueterías Tai Loy proyecta crecer 6% en ventas este año y abrir hasta 10 tiendas en Perú y su segundo almacén en Bolivia.

Cuando hace once años Óscar Pizarro asumió la gerencia de proyectos estratégicos de la cadena de librerías y jugueterías Tai Loy, tenía varios frentes que atender. Entonces, habían pasado 15 años desde la corporativización de la empresa de la familia originaria de China, Koc Fong Sun, y el ingreso de un nuevo accionista (Pacífico Retail S. A.), cuya palanca catapultó al hoy retailer minorista. “En el 2015, entro a la compañía […] con la intención de armar el primer plan estratégico de Tai Loy y llevar adelante cuatro proyectos de altísima importancia”, dice el ejecutivo a Forbes.

Pizarro se refiere a cuatro negocios consolidados en la compañía. El primero fue el comercio electrónico, que no existía y a través del cual también hoy venden categorías como pequeños electrodomésticos y muebles de oficina (que no se comercializan en el canal offline) y representa el 8% de las ventas totales. El segundo proyecto fue la expansión de la firma vía adquisiciones: este plan partió con la compra de cadenas de librerías en provincia, lo que impulsó la expansión de su red. Actualmente, Tai Loy cuenta con 132 tiendas, de las cuales 3 están en Bolivia, donde aterrizaron en 2024 y duplicaron sus ventas en 2025. “Este año deberíamos abrir entre 8 y 10 tiendas en Perú”, proyecta el ejecutivo y anota que los locales tendrán unos 800 metros cuadrados, tres veces más que los que inauguraron hace diez años (de 250 m²).

El tercer frente que asumió Pizarro fue la creación de franquicias. Con 12 tiendas bajo este modelo, el ejecutivo señala que no prevén crecer en dicho formato. El cuarto fue la aceleración de marcas propias, que incluye a la marca de accesorios infantiles Kipit, y sobre las que Pizarro prefiere no brindar detalles pues se trata de “información altamente estratégica y sensible”.

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De largo plazo

Este año, Pizarro informa que proyectan un crecimiento de las ventas de 6%, sobre los más de 1.000 millones de soles que obtuvieron el año pasado. “Esperamos crecer dos veces la economía [peruana]. Es decir, 6%, si la economía crece a 3,1%”, comenta.

En agenda está asimismo la apertura de un centro de distribución en La Paz, el segundo que tendrá Tai Loy en Bolivia, junto al de Santa Cruz de la Sierra, que pusieron en marcha en 2025. Con este tendrían tres centros de distribución, pues el año pasado también inauguraron uno en Villa El Salvador, en Perú, de 60.000 m² propios y con picking robotizado. “Fue un año de inversiones históricas”, sostiene Pizarro. “Por temas de seguridad” prefiere mantener en reserva el monto.

Otro proyecto relevante para el negocio y que esperan concluir este año es la implementación de un nuevo sistema de gestión empresarial. “Tenemos 40 empleados dedicados únicamente a esa migración”, cuenta Pizarro. Dicho salto tecnológico les permitirá emplear inteligencia artificial (IA) en los pronósticos de demanda y manejar data de última generación, subraya. A ello, se sumará la consolidación de la operación de su centro de distribución en Villa El Salvador, lo que —según el gerente— les reportará una productividad cuatro veces superior.

Otros elementos que añadirán dinamismo a la estrategia de la marca en Perú son su renovado canal online, que en 2025 vendió más que las tres principales tiendas de Tai Loy (en la Calle Capón, San Miguel y Jockey Plaza) y cuenta con una plataforma especializada para el segmento B2B.

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También contribuirá el outlet de la compañía, que inauguraron en la Avenida Venezuela hace más de un año para optimizar los inventarios. Allí, la compañía vende productos de campañas anteriores, asociados a películas o personajes de moda, con descuentos de hasta 30%, precisó Pizarro. Otra novedad del negocio es la categoría de cuidado personal, que Tai Loy lanzó el año pasado y abarca desde collets de cabello hasta productos de belleza. “Nos ha ido súper bien”, indica el ejecutivo sobre la línea.

Sobre Bolivia, donde cuentan con 45 colaboradores y operan tiendas “grandes” (de unos 800 m²), informa que en un año lograron atrapar el 20% del mercado. “Bolivia ya es la tercera operación más grande del grupo: en 2025, facturamos aproximadamente US$ 10 millones con solo tres tiendas y dos años de inauguración”, precisa.

Pizarro explica que optaron por el país vecino —inmerso en una tensa situación político-social y con desafíos como la escasez de dólares— en busca de un país “culturalmente muy parecido, con marcas y estacionalidad escolar similares”. “Aunque haya crisis, estos son momentos de oportunidad, porque no había mucha inversión extranjera y el mercado estaba abierto”, agrega sobre el contexto por el que pasa Bolivia.

Pero, según explica el ejecutivo, el plan de expansión internacional de la compañía trasciende Bolivia. “Esperamos en los próximos cinco años estar en al menos dos países más de Latinoamérica, los cuales estamos evaluando”, indica.

Cifras del negocio

  • 64% es la participación de mercado de Tai Loy en venta de útiles escolares, y 56% en papel, durante la Campaña Escolar, precisa el CEO. Durante la última, la facturación de la firma creció a doble dígito en unidades, pero cayó en valor, debido a la contracción de precios de commodities como el papel, comenta.
  • 10,4% creció el rubro librerías en ventas en julio del año pasado, informa el Gremio de Retail y Distribución de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), citando datos del Ministerio de la Producción.
  • 200 soles es el ticket promedio de compra en Tai Loy a lo largo del año. Durante la Campaña Escolar va de S/ 150 a S/ 400, mientras que durante la Navideña supera los S/ 200, según Pizarro.

Hechos relevantes

Factores de preocupación. A nivel global, Pizarro señala que le preocupa la cadena de suministro y el posible incremento de los precios de los fletes internacionales en medio de la guerra entre Estados Unidos e Irán. Según explicó, una eventual subida del petróleo podría afectar los derivados de los plásticos, un material del cual están compuestos algunos productos de su portafolio, que en un 50% son importados. También presta atención a la inseguridad ciudadana, la turbulencia política y la crisis de valores en Perú, que, observa, se expresan a través del machismo, la desigualdad y la falta de ética. “Las empresas privadas tenemos un rol importante para irradiar valores y hacer las cosas de manera correcta”, afirma.

Mística emprendedora. Tai Loy abrió las puertas de su local histórico en el ahora Barrio Chino limeño el 22 de febrero de 1965. Nació como un bazar de venta al por mayor tras dos intentos fallidos de negocio de su fundador, el inmigrante chino Alfonso Koc Fong. Sumido en una complicada situación financiera, logró crear la empresa que hoy factura más de S/ 1.000 millones con el préstamo solidario de un amigo y una renovada esperanza de que esa vez sí funcionaría. Quizá por eso lo llamó “Tai Loy”, palabras que, en su propia lengua, el chino cantonés, significan “comienza la prosperidad”, según narra el libro que la marca publicó el año pasado con motivo de sus 60 años.