La empresaria vitivinícola argentina busca dar a conocer al mundo la biodiversidad de las vides argentinas, especialmente del malbec. Para ello está estudiando el trabajo hecho en Perú con las papas locales.

Laura Catena, directora general de Bodega Catena Zapata, nunca había visitado Perú hasta hace tres semanas. El enólogo de la compañía, Alejandro Vigil, a menudo le insistía en que lo acompañara en sus viajes al país, pero la empresaria argentina no había encontrado el momento. Este año, sin embargo, Catena no lo dudó. “Siempre había querido venir a Perú, pero tengo que estar en la bodega y viajo por todo el mundo. A Alejandro le encanta el país y siempre quiere venir y esta vez dije: ‘vamos juntos porque quiero entender de qué se trata el trabajo que están haciendo para preservar la papa’”, cuenta a Forbes.

Catena, graduada en Biología y doctora en Medicina, asegura estar obsesionada con la biodiversidad genética de las plantas y se ha propuesto dar a conocer al mundo la biodiversidad de las vides argentina, especialmente el malbec, que han logrado mantener en un escenario en el que muchos países y bodegas optaron por los clones de vides. “En el país tenemos mucha diversidad de plantas que en el mundo se han perdido porque los viñedos están plantados clones. Argentina es una especie de isla Galápagos de la biodiversidad de la vida y la mayoría del mundo lo desconoce”, explica la empresaria.

La directora general de la bodega fundada por su bisabuelo en 1902 resalta la experiencia peruana con la protección y puesta en valor de la papa y otros vegetales y frutas, que se ha logrado por el lado científico —entendiendo cuáles son los genes de las variedades de papas—, la puesta en valor de la cultura indígena detrás de estos cultivos y, finalmente, con el trabajo de los chefs, que hablan y apuestan por la diversidad. “Todo el mundo sabe hoy que el Perú está preservando la biodiversidad de la papa”, asegura Catena, quien en su visita al país se reunió con reconocidos chefs locales. 

Catena quiere que el consumidor internacional se interese por la biodiversidad de las vides y por preservarla. Que este compre un malbec argentino y sepa que está contribuyendo a mantener esta diversidad, consciente del trabajo científico y la inversión que ello implica. Con ello, para la empresaria, más bodegas se animarían a tener sus propios viveros y a sumarse a esta apuesta. Actualmente, muchas bodegas —cuenta— en Catena Zapata optan por reemplazar sus vides viejas cuando estas llegan a los 25 años y baja su producción. “Hay que empezar, alguien tiene que hacer algo y después el resto sigue. Es lo que pasó con el vino malbec, que nadie conocía. Mi padre salió a vender Catena malbec y lo hizo conocido y después se empezó a hacer famoso el malbec argentino”, relata. 

Catena asegura haber preguntado en numerosas ocasiones a grupos de consumidores si están dispuestos a pagar entre un 5% y 10% más por sus vinos para que venga de una vid vieja, biodiversa. “Cada vez que uno arranca un viñedo se pierde toda esa biodiversidad, ese germoplasma”, recalca la empresaria, quien es parte de la organización Old Vine Conference, con sede en Londres y que aboga por proteger los viñedos históricos.

Nuevos consumidores

Laura Catena asegura que hoy el consumidor es el rey y, desde la bodega, siguen de cerca las nuevas tendencias de consumo, que están impactando de forma destacada en el mundo del vino, como el menor consumo. Según cifras de la Organización Internacional de la Viña y el Vino, el consumo mundial alcanzó los 208 millones de hectolitros en 2025, lo que representa un descenso del 2,7% frente al 2024 y del 18% en comparación con el 2018. Para la empresaria, se trata de una tendencia que afecta al alcohol volumétrico, pero no al de calidad. “La demanda del vino más de commodity está desapareciendo y hoy hay mucho interés en vinos de calidad de muchos lugares. El movimiento es hacia un consumo de vino como algo más especial”, dice Catena.

En el caso de Bodega Catena Zapata, donde el foco está en el vino de alta gama, la empresaria explica que tienen mercados muy fuertes, como Latinoamérica —que incluye a Perú y donde el representante y distribuidor exclusivo es G.W Yichang— Estados Unidos y China. “El único lugar que está medio flojo es Europa, porque el consumo ha caído mucho y existe una guerra de precios”, relata.

Laura Catena afirma que su compañía está posicionada para un mundo en el que la persona no quiere emborracharse, sino tomar algo muy rico y fino y con una historia que contar. En los últimos años, además, asegura que la bodega se ha adentrado en el mercado de los vinos sin alcohol. “Tenemos productos cero alcohol o con 0,5% de alcohol que están por llegar a Perú. También uno mediano de alcohol. Son todos espumantes porque no hemos producido un vino tinto sin alcohol que me guste”, explica la empresaria argentina, que asegura ser una firme creyente en la cultura de la moderación. 

Este tipo de vinos deshalcolizados y bajos en alcohol partieron en el Institute Catena of Wine, bajo la marca Domaine Elena de Mendoza, que rinde homenaje a la matriarca de la familia.

Por otro lado, con su hijo Dante, Laura Catena ha lanzado un podcast Zebra Striping (rayas de cebra) que, justamente, hace referencia a alternar vinos con y sin alcohol y que aborda novedades sobre el consumo de vino. “Si estás en un maridaje de comida con vino puedes comer un ceviche con un vino riquísimo y después una pasta con otro sin alcohol”, ejemplifica Catena.

A nivel internacional, la directora general de Bodega Catena Zapata es considerada un referente en el mundo del vino argentino y asegura que para ella es importante promover el vino de su país. “Mi primer libro “Vino argentino” lo escribí porque no existía uno en inglés sobre nuestro vino. Traté de encontrar un escritor pero no lo encontré y lo hice yo. Con el libro “Golden de vinos” pasó, medio lo mismo”, dice Laura Catena, quien es autora también de “Malbec mon amour”, junto a Alejandro Vigil. 

Desde su rol de líder mujer en una industria liderada especialmente por hombres, por otro lado, asegura estar preocupada por promover las mujeres jóvenes y apostar de forma destacada por los equipos diversos, también en edades. “Me gustan los equipos mixtos”, destaca.

Catena asegura haber sido educada en una familia en la que ella, su hermana y hermano eran iguales. Su padre —Nicolás Catena— los empujó a llegar a su máximo potencial, lo que, en su caso, se tradujo en tres décadas de carrera como doctora de Emergencias en Estados Unidos y el liderazgo de la compañía familiar. “Mi padre siempre creyó en mí desde que empecé a trabajar. En la bodega me apoyó en todo”, confiesa. 

Nicolás Catena nunca le presionó para que tomara el legado familiar, sino que, poco a poco se fue interesando por el mundo del vino, que hoy le apasiona. Y con la quinta generación de la familia asegura seguir la misma política que su progenitor de cara a la sucesión. “Siempre buscamos que ellos se interesen y preferimos que hagan algún otro trabajo por algún tiempo. Así fue mi caso”, concluye.