La compañía busca triplicar su inversión en el país durante los próximos tres años, ampliar su capacidad de manufactura y desarrollar productos inspirados en la gastronomía peruana que puedan escalar hacia otros mercados de Latinoamérica.

Hay algo que llamó especialmente la atención de la ejecutiva griega Athina Kanioura durante su primera visita al Perú: la forma en que los consumidores locales experimentan con la comida. Para la CEO de Alimentos de PepsiCo para América Latina y directora global de Estrategia y Transformación, el peruano no solo elige entre un sabor u otro, sino que busca combinar, probar, descubrir nuevos formatos y convertir incluso un snack en parte de una experiencia gastronómica.

“Vemos en Perú que ponen productos nuevos en recetas que son más tradicionales para experimentar y probar. Incluso he ido a un restaurante en Lima y probé ghee (mantequilla clarificada). Nunca lo había probado, pero es parte de la experiencia peruana. Se trata de probar cosas nuevas y ver cómo el paladar combina estos sabores para crear algo único”, dice Athina Kanioura a Forbes Perú. 

Detrás de esta curiosa particularidad gastronómica, PepsiCo ha identificado una oportunidad mayor. “Queremos que Perú sea un negocio de US$1.000 millones y que esté entre los tres o cuatro primeros mercados de Latinoamérica. Esto sería una gran logro, considerando que tenemos a México y a Brasil en la región. Desde la perspectiva de los ingresos, Colombia es el mercado más grande y la mayor competencia en la región andina, pero creemos que Perú puede ser tan grande como Colombia y, además, es el que mas crece”, afirma Athina Kanioura.

Las perspectivas de crecimiento de la compañía son favorables. En 2025 PepsiCo Perú aumentó sus ingresos en un 25% y este 2026 proyecta también una expansión de doble dígito, aunque la CEO no especifica una cifra.

No obstante, la estrategia de PepsiCo en Perú, según Kanioura, no consiste solo en vender más productos, sino también convertir al país en una plataforma para desarrollar innovaciones vinculadas con su cultura gastronómica.

“Queremos crear nuevas líneas de bienestar. Tenemos una línea para Latinoamérica que comenzamos con productos andinos que llamamos NatuChips, pero en realidad queremos crear la línea peruana bajo esta marca. Estamos introduciendo una nueva línea de nueces y semillas. No solo queremos pivotar nuestros productos, sino crear nuevas opciones de portafolio”, dice la ejecutiva.

En ese sentido, anticipa que algunos de estos nuevos productos llegarán al mercado próximamente. La estrategia busca que esas innovaciones sean introducidas en otros países. “Queremos lanzar productos que estarán muy arraigados a la cultura peruana y luego exportarlos al extranjero para ver si tienen éxito. Apuntamos a que Perú se convierta en un referente mundial en ciertas categorías, no solo en Latinoamérica, especialmente en el portafolio Better For You, una gama de productos saludables, más centrada en el bienestar y la gastronomía, porque la población aquí busca una mayor variedad de opciones”, afirma.

La referencia para la transnacional es Flamin’ Hot, un producto que, según Athina Kanioura, nació arraigado a la tradición mexicana del picante y posteriormente se extendió por Latinoamérica. El objetivo en Perú es replicar esa lógica desde la gastronomía local al construir una plataforma de productos vinculada auténticamente con la cultura peruana y probar su capacidad de escalar.

Inversión y tecnología

Athina Kanioura llegó a Perú la primera semana de septiembre para la inauguración del nuevo mega centro logístico, ubicado en el Callao, con una inversión de US$59 millones. Durante la inauguración oficial, la CEO de Alimentos de PepsiCo para América Latina anunció que la compañía triplicará su inversión en los próximos tres años.

“Tenemos dos grandes frentes de inversión. El primero está relacionado con ventas, logística e investigación y desarrollo. Buscamos ampliar nuestra distribución más allá de las principales ciudades del país, lo que implica incorporar más vendedores, sucursales, y centros de distribución, así como fortalecer la relación con los dueños de las tiendas. Alrededor del 40% de la inversión se destinará a ello y al desarrollo de nuevas opciones de portafolio”, detalla Kanioura.

El segundo frente estará enfocado en manufactura. “Entre el 30% y el 40% de la inversión se dirigirá a ampliar la capacidad de las plantas existentes y, de acuerdo con el comportamiento de la demanda, es muy probable que construyamos una nueva planta en Perú”, explica y que esta ampliación industrial contempla una nueva línea de productos tipo kettle (proceso de cocción más lento usado para obtener papas con textura gruesa y crocante, con cáscara y formas irregulares que las hacen distintivas) con diferentes aceites, en respuesta a la demanda de mayor variedad identificada entre los consumidores peruanos.

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La tecnología es otro bastión importante de la estrategia de PepsiCo. A inicios de año la compañía anunció la estrategia “Agentic AI-first”, enfocada en la IA agéntica, que integra agentes de inteligencia artificial autónomos en todas sus operaciones globales, logrando pasar del simple análisis de datos a la toma de decisiones autónomas y a la automatización de procesos en tiempo real. Esta estrategia, liderada por Athina Kanioura, ha permitido a la multinacional, por ejemplo, reducir los ciclos de desarrollo de productos de entre nueve y 12 meses a alrededor de dos meses en los mercados donde ha implementado esta herramienta.

La compañía también está utilizando canales digitales y pequeñas tiendas o bodegas para probar innovaciones antes de llevarlas a los supermercados. La rapidez y monitoreo en tiempo real del canal digital también ha sido un recurso muy valioso para PepsiCo.

“Puedo decirles a PedidosYa o a Rappi ‘probemos esta oferta por tiempo limitado la próxima semana’ y lo harán porque los canales digitales no tienen las limitaciones de los canales físicos. Las bodegas y los canales digitales representan una gran oportunidad para probar la innovación sin esperar los ciclos de los grandes supermercados, que obviamente tienen un reabastecimiento mucho más largo. Así que estamos probando mucha innovación en esos dos ámbitos”, refiere.

En el caso de las bodegas, la compañía creó Mi Negocio+, una aplicación en la que los propietarios pueden consultar inventarios, realizar pedidos, revisar incentivos y gestionar sus operaciones sin esperar la visita de un vendedor. Según Kanioura, los propietarios que utilizan plenamente la aplicación han registrado incrementos de ventas de entre 15% y 30% frente a quienes no la utilizan completamente.

De cara al consumidor, la IA agéntica no solo ha permitido a PepsiCo analizar grandes volúmenes de información, sino también identificar patrones, planificar estrategias e implementar acciones orientadas a capturar ocasiones específicas de consumo. Esta tecnología es clave en un mercado como el latinoamericano, donde los hábitos de alimentación son cada vez más fragmentados y con un mayor número de pequeños momentos de consumo a lo largo del día. 

Según la ejecutiva, los consumidores latinoamericanos tienen actualmente un promedio de 12 pequeñas comidas al día, cinco más que hace tres años. El cambio abre nuevas oportunidades para productos que puedan consumirse entre comidas, durante el desayuno o en experiencias fuera del hogar.

Bajo este panorama aparecen otros espacios para las marcas de PepsiCo y nuevos formatos de consumo. Por ello, Kanioura plantea incluso que las categorías de la compañía pueden formar parte de menús y experiencias gastronómicas que vayan más allá del tradicional producto envasado.

El agro como la base de PepsiCo

La multinacional estadounidense de consumo masivo se define hoy como una empresa agroindustrial. Y es que la agricultura es una parte fundamental de la cadena de valor de PepsiCo, porque, como explica Kanioura, “en última instancia, sin ella no podemos producir”. La estrategia en los mercados donde opera es trabajar con proveedores locales. En Perú, por ejemplo, la compañía es la principal compradora de papa y, a medida que aumentan los volúmenes, necesitan elevar la producción en el país. 

“Esto implica tanto ampliar las áreas de cultivo como mejorar el rendimiento mediante prácticas agrícolas regenerativas, que permiten aumentar la calidad de las cosechas y reducir los desperdicios. Nuestro trabajo con los agricultores incluye capacitación, acceso a tecnología, incentivos y contratos de largo plazo. También los apoyamos durante periodos de crisis. Por ejemplo, ante fenómenos climáticos como El Niño, si la producción se reduce, no abandonamos a los agricultores, sino que contamos con mecanismos de apoyo para que puedan recuperar su actividad. Contamos con planes de continuidad del negocio que permiten anticipar interrupciones vinculadas al clima, la economía u otros factores y asegurar el abastecimiento”, refiere Atina Kanioura.

Los objetivos planteados para Latinoamérica y ciertos mercados, como el Perú, son retadores, pero para Konioura, son realistas. “Hace un par de meses, en una junta, me preguntaron si realmente íbamos a lograr las metas que nos hemos planteado para Latinoamérica. Les respondí: ‘¿quién aquí no cree que Latinoamérica es la capital gastronómica del mundo?’ Todos dijeron que sí. Entonces, si nuestras categorías están arraigadas en la comida, ¿por qué no podemos crear experiencias que vayan más allá de un paquete de Lay’s o Doritos? Podemos llevar nuestros productos a estadios, restaurantes y otros espacios, y convertirlos en parte de la experiencia gastronómica. Es un negocio de miles de millones de dólares para Latinoamérica. Nuestra ambición es realista, tenemos los fundamentos y los datos que la respaldan. Ahora depende de nosotros ejecutarla”, concluyó.