El conglomerado está apostando por la diversificación. Hoy tiene cuatro unidades de negocio operando, entre ellas la cadena de cafeterías, una fábrica de panificación industrial, una inmobiliaria y un contact center. Para el próximo año, espera activar su escuela y una gestora de fondos de inversión.

Las empresas no suelen ser estáticas. Tienden a adaptarse a los cambios del entorno, transformarse según su crecimiento y, en muchos casos, aprovechar oportunidades de negocio que nacen en paralelo a su core business. Esto es algo muy común en compañías con muchos años. En Perú, un reciente ejemplo es el Grupo San Antonio, dueño de Pastelería San Antonio, cadena de cafeterías que opera en Lima.

Fundada en 1959 por Emilio Fernández y José Vila, esta compañía, que empezó como una bodega (tienda de abarrotes), ya es oficialmente un conglomerado y está encaminada hacia un importante proceso de diversificación, dice a Forbes Perú Rubén Sánchez, CEO del Grupo San Antonio. Sánchez, egresado de la carrera de Administración de Empresas la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) y con un MBA en la Universidad del Pacífico, se desempeñó de 2018 a 2023 como gerente general corporativo de Pastelería San Antonio, que hoy cuenta con nueve locales en Lima. A mediados de 2023, el ejecutivo dejó su puesto (permaneció como director de la empresa), pero, poco menos de un año después, volvió para construir e impulsar una de las transformaciones más importantes que experimentó la compañía.

Bajo el liderazgo de Sánchez, en 2026, se creó el Grupo San Antonio, holding y central administrativa que tiene a su cargo los locales de Pastelería San Antonio y otras unidades de negocio. En este nuevo esquema, un primer cambio importante fue que cada local de la cadena pasó a tener su propia razón social. Lo mismo ocurrió con la fábrica Europan, que manufactura productos de panadería, pastelería y alimentos procesados para la cadena. Pero, más allá de las empresas ligadas a su negocio principal, el conglomerado decidió incursionar en otros rubros.

«Fuimos descubriendo oportunidades en otras unidades de negocio. [Pensamos]: ¿Y si yo controlo el contact center y doy un mejor servicio que mi proveedor actual? Así creamos otra empresa que se llama 360 Contact Center», dice Sánchez. Bajo esa misma lógica y ante la necesidad de personal capacitado para sus cafeterías, decidieron fundar la Escuela San Antonio. Asimismo, como le interesaba comprar terrenos, el grupo constituyó Inmobiliaria Fornos. Por otro lado, para conseguir mejores opciones de financiamiento, creó una gestora de fondos de inversión llamada Fondo San Antonio. Finalmente, en la búsqueda de un mejor proveedor de software para sus puntos de venta, el conglomerado empezó a desarrollar uno propio llamado Emilia.

Así, en total, el Grupo San Antonio está constituido por siete unidades de negocio: retail (donde están los locales de la cadena de cafeterías), la fábrica (Europan), educación (Escuela San Antonio), inmobiliaria (Inmobiliaria Fornos), desarrollo de software, el fondo (Fondo San Antonio) y el contact center (360 Contact Center). En 2026, solo cuatro de estas unidades (retail, inmobiliaria, contact center y la fábrica) están operando y dos atienden a clientes externos (inmobiliaria y retail). Sin embargo, a partir de 2027, se pondrá en funcionamiento el resto e, incluso, buscarán clientes fuera del grupo, señala Sánchez. «Tenemos gerentes de unidades de negocio que ya son una suerte de gerentes generales […]. Cada negocio tiene vida propia y es completamente independiente del resto. Todos se apalancan en la estructura administrativa de la central. Eso nos hace más eficientes», dice el CEO del Grupo San Antonio.

El ejecutivo señala que, para proceder con esta transformación, el grupo ha contratado no solo nuevos profesionales para las unidades de negocio, sino también directores independientes que ayudan a fortalecer el gobierno corporativo del nuevo conglomerado. Entre esos directores figuran Stefan Stern (exvicepresidente corporativo de Supply Chain de Alicorp), que ha dado apoyo en Europan; Vinka Samohod (exvicepresidenta de Transformación Digital de Telefónica del Perú), que ha colaborado con el área de transformación tecnológica e innovación; y Eduardo Daily (ex-CEO de Ripley en Perú), que ha contribuido a potenciar el área financiera. «Volver más senior la estructura directiva del grupo nos ayuda a tener mejor tracción», destaca Sánchez. Cabe indicar que el directorio también está compuesto por familiares de los fundadores.

Los expertos coinciden en que la diversificación del grupo ayuda a reducir riesgos. «Diversificar hacia negocios no relacionados, como educación e inmobiliario, permite reducir la dependencia de un solo sector y equilibrar el riesgo de largo plazo. También da acceso a rentabilidades distintas. La educación privada, por ejemplo, puede alcanzar márgenes que duplican o triplican los del sector de restaurantes. A cambio, exige una inversión en infraestructura muy superior», comenta Sergio Galarza Manrique, decano de la Facultad de Ciencias de la Empresa de la Universidad Continental.

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PLANES ESPECIALIZADOS

La facturación total del grupo alcanzará los S/ 180 millones en 2026, lo que significa un crecimiento de alrededor de 15% respecto al año pasado, proyecta el CEO. En este contexto, sus planes no se detienen.

En el caso de Pastelería San Antonio, Sánchez espera llegar a las 11 tiendas en 2026 (hoy tienen nueve). De hecho, a largo plazo, el plan es llegar a 40 locales en Lima para 2031. «Luego de eso, veremos nuestra incursión en provincias», dice Sánchez. El ejecutivo destaca que este negocio tiene un fuerte potencial, ya que atiende a diferentes públicos: personas que buscan un lugar para reuniones de trabajo, familias, grupos de amigos, etc.

Más allá de la apertura de nuevas tiendas, la cadena tiene mucho margen para crecer, coinciden los expertos. Según Sergio Galarza, de la Universidad Continental, se pueden identificar cuatro frentes para dinamizar el negocio. El primero consiste en llevar la marca fuera de la tienda: productos envasados de panadería y pastelería en supermercados y canales propios generan ingresos sin la inversión que requiere un nuevo local. El segundo son los formatos más ágiles, como las tiendas de menor metraje, puntos to go en zonas de oficinas y corners en clínicas o universidades, que permiten capturar ocasiones de consumo que hoy se van a la competencia. El tercero, dice Galarza, son los canales digitales: el delivery propio, el e-commerce de pastelería y pedidos para eventos, el catering corporativo y un programa de fidelización con uso de datos del cliente amplían el alcance de la marca. De hecho, Sánchez señala que el 15% de las ventas de Pastelería San Antonio ya provienen de esos canales.

«Y el cuarto son las nuevas ocasiones de consumo, como el brunch de fin de semana y los desayunos ejecutivos, que pueden elevar la venta en horarios de menor tráfico», agrega Galarza. Justamente, Sánchez señala que los bocaditos son un driver en esta unidad de negocio. El CEO también destaca el papel que están teniendo sus ventas corporativas en la facturación total.

“YA TENEMOS DEFINIDO NUESTRO FONDO I [DE LA GESTORA DE FONDOS DE INVERSIÓN]. ESTE TIENE UNA EXPECTATIVA DE [CAPTAR] S/ 30 MILLONES EN SUS PRIMEROS 18 MESES”.
— RUBÉN SÁNCHEZ, CEO DEL GRUPO SAN ANTONIO

La fuerte expansión de la cadena de cafeterías será apalancada por Fondo San Antonio, la nueva gestora de fondos de inversión (compañía especializada en representar, administrar y dirigir el patrimonio reunido por un grupo de inversionistas en un fondo común) que se lanzará en 2027. «El Fondo San Antonio va a hacer una emisión de bonos o de deuda privada y con eso vamos a financiar el crecimiento», dice Sánchez. Justamente, el conglomerado está inmerso en el desarrollo de esta gestora, que nace debido a que el financiamiento bancario ya no basta para sus planes de expansión. «Para un banco, que una empresa compre una propiedad no es parte de lo que debería financiar. [Con las empresas] el banco financia el corto plazo, no el largo plazo», dice el ejecutivo.

Dado que así lo establece la norma, la gestora, que estará regulada por la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), trabajará con inversionistas calificados. Es decir, que sepan y conozcan cómo funciona un fondo de inversión y tengan un amplio conocimiento financiero, explica Sánchez. «Ya tenemos definido nuestro fondo 1. Este tiene una expectativa de [captar] S/ 30 millones en sus primeros 18 meses [luego de lanzarse]», sostiene el CEO.

Inmobiliaria Fornos nació porque el grupo se dio cuenta de que no solo debía ser dueño de las tiendas, sino también rentabilizar sus alturas. La compañía ya ha lanzado su primer proyecto de oficinas, el cual está vendido en un 90%. Este edificio se ubica en la zona de La Aurora, en Miraflores, y, de acuerdo con el CEO del grupo, atiende principalmente a empresarios que residen en el distrito. La idea para esta unidad de negocio, comenta Sánchez, es construir edificios que tengan una tienda de Pastelería San Antonio en el primer nivel (el primer proyecto, justamente, tendrá uno de estos locales). Además, esperan desarrollar proyectos similares en Magdalena y Chacarilla.

Por su lado, desde 2027, la fábrica Europan, ubicada en el distrito limeño de San Miguel, ofrecerá a clientes externos los servicios de panificación industrial y fabricación de productos retail, galletas y chocolates, entre otros. En el caso de 360 Contact Center, el modelo con el que esta firma saldrá al mercado es cobrar una comisión por la venta de los productos de sus clientes. Sánchez sostiene que ese formato es muy atractivo, ya que permite tener un contact center para venta sin los costos regulares que estos espacios acarrean. «A ellos no les cuesta nada. Si vendo, cobro. Además, aseguramos un nivel de servicio de San Antonio», dice el CEO.

La Escuela San Antonio, por su lado, es una universidad interna que, actualmente, sirve para capacitar al personal del grupo (específicamente de Pastelería San Antonio) mediante cursos de un mes sobre panificación y otros tópicos vinculados con la cocina. Sánchez espera ofrecer estos cursos al público en general desde 2027, plan que está supeditado a la aprobación de las autoridades educativas.

Finalmente, la unidad de negocios de desarrollo de software es la más joven. Hoy trabaja en su propio sistema, Emilia, y el pronóstico es que este negocio pueda activarse en 2028, dice el CEO.

DESAFÍO LOCAL

En el corto plazo, el fenómeno de El Niño es un desafío que tiene mapeado el grupo. Para maniobrar ante ese evento climático, el conglomerado está tomando medidas. Por ejemplo, ha potenciado la capacidad de refrigeración de su planta, especialmente para los productos cárnicos. El Grupo San Antonio también está pensando en provisionar dinero para ayudar a sus trabajadores que puedan resultar afectados por el clima.

Sánchez señala que, al cierre del año, el grupo habrá invertido S/ 10 millones no solo en la apertura de nuevas tiendas, sino también en la ampliación de su fábrica. El reto de largo plazo del conglomerado, según su CEO, es lograr estabilidad en sus nuevos negocios y que estos puedan escalar.