La oferta de estudios de pilates, barré, cycling y otros espacios similares ha crecido exponencialmente en los últimos tres años en la capital. Hoy, estos negocios están buscando fidelizar a sus usuarios y así aumentar su recurrencia, mientras planean minuciosamente su expansión a nuevas partes de Lima.
Ejercitarse se ha convertido en un hábito ya consolidado en el país. Un estudio realizado por la consultora Impronta Research este año señala que el 77% de los peruanos practica deporte o realiza alguna actividad física. De acuerdo con este sondeo, sus principales motivaciones son mejorar su salud (68%) y manejar el estrés (61%).
Es en este contexto que los centros de entrenamiento y estudios con diversas disciplinas —que van desde pilates y barre hasta cycling y force— se han multiplicado en los últimos años. Y si bien los gimnasios (29%) todavía capturan gran parte del deporte realizado, los estudios y centros de entrenamiento vienen ganando notoriedad. Estos espacios atienden ocasiones de consumo distintas, relacionadas al acompañamiento, la comunidad, la especialización y las experiencias, relata José Oropeza, socio director de Impronta Research. “[Estos formatos] pueden restar algunas visitas al gimnasio tradicional, pero también incorporan consumidores que no se identificaban con él”, explica.

Así, en conjunto, la industria del fitness ha aumentado su número de actores a cerca de 4.000 gimnasios y centros de entrenamiento en Perú, comenta José Arellano, CEO y fundador de MonkeyFit, plataforma que brinda beneficios de bienestar corporativo a los colaboradores de empresas peruanas con acceso a 600 centros afiliados (entre gimnasios y estudios).
La firma, que trabaja actualmente con 100 clientes corporativos y cuyas ventas han crecido en 70% en los últimos dos años, justamente ha visto una mayor disposición de las compañías por invertir en la salud de sus trabajadores. De hecho, MonkeyFit registró ingresos por más de un millón de dólares en 2025. “El objetivo es duplicar [la cifra] el siguiente año”, estima Arellano.
Más frecuencia, más disciplinas
El modelo de la mayoría de los centros de entrenamiento en Lima se sostiene en elevar la recurrencia de sus alumnos, cuyo pago se realiza por paquetes de clases. Para ello es clave ofrecer diversas disciplinas en los estudios de entrenamiento en la capital, relatan los empresarios del rubro consultados para este reportaje.
“En una membresía tradicional, una vez que el cliente pagó el mes, el semestre o más, económicamente al negocio incluso puede convenirle que vaya menos. En nuestro modelo pasa exactamente lo contrario: para que el cliente vuelva a comprar, tenemos que lograr que quiera venir. Eso nos obliga a mejorar constantemente las clases, los instructores y toda la experiencia”, cuenta Santiago de Aubeyzon, CEO regional de Síclo, una propuesta mexicana con seis sedes en Lima que combina entrenamiento de alto nivel, música, comunidad y entretenimiento.

Así, señala que el usuario promedio practica 2,5 disciplinas dentro de la compañía, que tiene más de 20.000 clientes registra – dos, de los cuales entre el 20% y el 40% está activo, según la temporada. Cabe mencionar que Síclo imparte clases de rueda, barre, ejército, form, run y yoga en trece salas de entrenamiento. Próxi – mamente, la cadena planea incorporar un concepto de entrenamiento de alto rendimiento y un recovery center, añade el CEO regional.
En esa misma línea, María Paz León, CEO del centro boutique fitness de indoor cycle y form Boost Studio, señala que es clave que los usuarios regresen. “Una vez que el cliente ya se fideliza con nosotros, la recurrencia es de entre tres y cuatro veces por semana; y no solamente enfocado en una disciplina”, indica León, con un ticket promedio que oscila entre los S/ 40 y S/ 500 entre los clientes fidelizados. Cabe mencionar que el centro cuenta con 29 coaches y equipo operativo en dos sedes. Además, la empresa ha elevado su cantidad de clientes en 18% en los últimos doce meses, luego de que en la sede de Magdalena se incorporara la disciplina de entrenamiento funcional.

Otra tendencia que se observa es que los peruanos practican deporte en más de un lugar. Por ejemplo, Arellano, de MonkeyFit, comenta que los usuarios de la plataforma van a casi tres centros en promedio al mes, con un ticket que puede variar entre S/ 200 y S/ 500, según el nivel de personalización.
“Lo interesante es que así no sean superexpertos van a dos o tres centros. No es tanto por la necesidad de hacer varias cosas, sino por la flexibilidad. Tenemos un montón de empresas que tienen trabajo híbrido, por ejemplo, entonces un día estás por la casa, otro día por el trabajo. Es más difícil coordinar o saber a dónde puedes ir […]. El poder variar de vez en cuando hace que te aburras menos. Uno de los principales factores para dejar de hacer ejercicio es el aburrimiento. Tener acceso a varias comunidades hace que tengas acceso a más diversión”, acota. De hecho, el 40% de usuarios de la plataforma nunca había practicado deporte antes de unirse.
ESPACIOS DE CRECIMIENTO
Ganar participación de mercado no es necesariamente la principal meta de negocio de los centros de entrenamiento en Lima. Santiago de Aubeyzon, CEO regional de Síclo, considera que “todavía existe muchísimo espacio para ampliar el TAM [mercado total de ingresos, por sus siglas en inglés] de la categoría, logrando que más personas entrenen y que quienes ya lo hacen incorporen más disciplinas y momentos de bienestar a su vida”.

Esto se alinea con un estudio de Impronta Research, según el cual solo el 33% de los peruanos declara entrenar al menos cuatro veces por semana. Mientras tanto, “el grueso de la población está por debajo de esa línea, alcanzando en promedio una frecuencia de tres veces por semana, la cual no ha sufrido variación versus anteriores años”, señala José Oropeza. De esta manera, aún existe espacio en el mercado para afianzar y fortalecer los hábitos de los peruanos en torno al deporte.
Así, por ejemplo, Síclo prevé abrir en el último trimestre del año un local con tres conceptos, de los cuales dos son nuevos. Ello abrirá un mercado inédito para la marca, detalla De Aubeyzon. “Creemos que esto marcará una nueva tendencia que seguiremos explorando en el 2027 y 2028”, añade. Sin embargo, aclara que son “muy cuidadosos” con la forma en la que crecen. “Abrir un local puede parecer sencillo, pero abrir un buen local y hacerlo rentable de manera sostenible es bastante más complejo […]. Al final buscamos entender los unit economics de cada local y de cada disciplina. Nos importa cuánto valor podemos generar con cada metro cuadrado y con cada hora de operación. No incorporamos algo simplemente porque esté de moda”, indica.

Esa mirada estratégica de crecer gradualmente la comparte Épica, un espacio creado para mujeres que trajo el barre —una combinación entre ballet, pilates y yoga— a Perú en 2022 y que se popularizó en el 2024 tras la llegada a Lima de Barre Sí (disciplina de Síclo). Malú Quiroz, fundadora de la empresa en la que las coaches son licenciadas en ballet, sostiene que la firma seguirá creciendo de manera orgánica a un ritmo de una sede nueva por año (cuentan con dos a la fecha), a medida que la disciplina del barré gana notoriedad a nivel nacional. Sin embargo, toma la meta con cautela, considerando que la inversión requerida para abrir un formato de estudio oscila entre los US$ 60.000 y US$ 100.000, dependiendo de la ubicación.
«Ahora estamos empezando a certificar en provincia, porque se está abriendo mercado en provincias y eso es bueno. No necesariamente para que nosotros abramos sedes en provincias, pero sí para que ya se vaya conociendo más la disciplina por allá», agrega.
En tanto, antes de finalizar el 2026, aclara Quiroz, tienen planeado abrir una cafetería puerta calle en el primer piso de su sede de Miraflores (un formato que ya funciona en Surco). Además, evalúa sumar disciplinas a las que ya ofrece (barre essential, power barre, pilates mat, stretching, hipopresivos, yoga, force y jumpfit).
Por otro lado, en el caso de Boost Studio, María Paz León, CEO de la firma, comenta que este 2027 están “entrando en una etapa de crecimiento un poco más ambiciosa”, en la que buscan seguir fortaleciendo sus sedes actuales y llevar su propuesta a nuevas ubicaciones fuera de Magdalena y Miraflores, sin perder “la experiencia consistente” de la marca. Si bien la expansión de estos negocios se ha concentrado en Lima Top, Arellano, de MonkeyFit, señala que la demanda por este tipo de centros está presente en muchas más ciudades. “Una particularidad es que nosotros vamos afiliando centros a partir de lo que necesita cada empresa cliente. Entonces, por ejemplo, trabajamos con Anglo American, que tiene muchísimas personas en Moquegua. Ahí tenemos un flujo muy interesante, con 8 o 10 centros afiliados”, anota, y agrega que el escenario se repite en otras ciudades, como Pisco o Chiclayo.
En la capital, el emprendedor comenta que también identifican una demanda por centros de entrenamiento en Lima Norte. “Los centros de cycling o pilates han estado creciendo bastante en los distritos más céntricos de Lima en los dos o tres últimos años. En provincia, recién desde el año pasado se ven estos estudios; y en distritos como Villa María, San Juan de Lurigancho, etcétera, también empiezan a verse”, agrega.
En esa línea, Oropeza sentencia que, efectivamente, existe potencial de crecimiento en distintas zonas de la capital peruana. Sin embargo, resalta que hay que saber leer qué formatos son los que mejor funcionan económicamente dependiendo de las necesidades de cada público. “En algunas zonas, los locales pequeños y multipropósito son bien recibidos, mientras que en otras las tarifas por sesión y las membresías flexibles son las más atractivas”, finaliza.
DE LO DIGITAL A LO PRESENCIAL
La pandemia fue el inicio de la vida fitness para muchos peruanos. En esa época, apps de deporte como la de Piafitmess, de la influencer y exgimnasta de la selección peruana Pía Watanabe, ganaron notoriedad y crearon una comunidad enfocada en la salud y el bienestar. Hoy, la plataforma cuenta con 450 usuarios activos luego de haber hecho una migración en mayo del 2026. “El negocio del deporte y entrenamiento es bastante estacional, así que tenemos picos durante el año. Sin embargo, en comparación con el año pasado, hemos tenido un incremento del 30% de usuarios activos en promedio. Asimismo, ahora también contamos con una plataforma más estable y robusta que nos permite asegurar renovaciones de usuarios ofreciéndoles una mejor experiencia”, señala Watanabe.

El paso natural para la plataforma fue llevar la propuesta digital a un estudio presencial. Así, hace un año, abrieron Fitmess Studio, en el que dictan clases de Functional Strength (funcional enfocada en fuerza), Hybrid Circuit (fuerza y cardio por estaciones), Row & Lift (remo combinado con ejercicios con mancuernas), Dance & Tone (baile aeróbico combinado con Functional), Stretch & Mobility (yoga dinámico enfocado en movilidad) y Longevity (para mayores de 50 años). Hoy cuenta con cerca de 100 alumnos con paquete activo al mes, en promedio. “Hay muchos usuarios que llegan al estudio luego de haber probado la plataforma e, incluso, hay varios casos en los que complementan ambas modalidades”, agrega.
