Kiara y Valery Salazar fundaron Yanantin, una casa de joyería fina que combina oro con certificación Fairmined, diamantes de laboratorio producidos con energía 100% renovable y diseño artesanal de los andes peruanos.
La minería ha sido un tema de conversación cotidiano para las hermanas Kiara y Valery Salazar. Tras vivir su etapa escolar en Cajamarca, ambas crecieron escuchando las discusiones sobre los beneficios económicos e impactos ambientales y sociales de esta actividad en dicha región. “Aunque nuestra familia no estaba relacionada con la minería, éramos testigos de la discusión sobre los pros y contras de la minería. Sabemos que la economía de Cajamarca es fuerte por el oro y entendemos que genera mucho trabajo, pero también teníamos claro que había cuestionamientos relacionados con el impacto en la salud”, recuerda Valery Salazar.
Años después, en Europa, estudiando Negocios, las hermanas Salazar identificaron una oportunidad relacionada a la minera peruana en los mercados internacionales. “Al estar en contacto con personas de distintas partes del mundo vimos mucho interés por las marcas sostenibles, por la joyería y por todo lo que hay detrás del oro. La historia del Perú y de los Andes también genera mucho entusiasmo. Cuando hablamos de nuestro país, la gente se interesa por conocer más. No basta con ofrecer joyería fina, bonita y bien diseñada; también hay una historia que contar”, explica Valery Salazar.
A esa visión de negocio se sumaron sus experiencias profesionales. Valery trabajó durante tres años en investigación de mercados para una empresa estadounidense en Londres, mientras que Kiara desarrolló su carrera en el sector del arte, incluida la famosa casa de subastas Christie’s.
Estas vivencias sentaron las bases para que Valery y Kiara Salazar crearan Yanantin, una marca peruana de joyería de lujo sostenible. “Después de vivir nueve años fuera del Perú, también sentimos la necesidad de reconectar con nuestro país y encontramos una forma de hacerlo a través de nuestro proyecto. Queríamos hacer algo diferente y que estuviera arraigado a nuestro crecimiento en Perú”, afirma Kiara Salazar.
La idea comenzó a tomar forma en 2024, cuando Kiara conoció los diamantes de laboratorio, una alternativa que simula el proceso de presión que ejerce la tierra en el carbón hasta convertirlo en diamante, y empezó a investigar el potencial de esta alternativa dentro de la industria joyera.
En paralelo, las fundadoras de Yanantin buscaron proveedores de oro con certificación Fairmined, la cual acredita su procedencia de organizaciones mineras artesanales y de pequeña escala que cumplen estándares de responsabilidad ambiental y social. De esta forma, establecieron una cadena de producción en línea con los criterios de sostenibilidad, que es sumamente valorada en el mercado internacional.
“En Perú solo existen dos minas que tienen la certificación Fairmined y están en Puno. El oro viene de ahí. En el caso de los diamantes, trabajamos con un laboratorio en Estados Unidos que usa energía 100% renovable. Ya en Cajamarca trabajamos con talleres donde desarrollamos las piezas. […] La producción es artesanal y bajo pedido, con plazos aproximados de cuatro a seis semanas, incluido el envío”, detalla Kiara Salazar.

Joyas con proyección internacional
Si bien la producción de las joyas se hace en Perú, la estrategia comercial de Yanantin apunta al mercado internacional, siendo Estados Unidos y Europa sus principales destinos, con Reino Unido, Francia y España entre los países europeos más importantes. La empresa también ha recibido pedidos desde China.
El mercado peruano representa también una oportunidad con mucho potencial para la empresa. No obstante, el limitado conocimiento sobre los diamantes de laboratorio es un desafío. “Queremos entrar a Perú, es un mercado tradicional y será un reto lograr que el consumidor considere un diamante de laboratorio como una alternativa al diamante extraído de mina. Pese a ello, ya hemos recibido propuestas para diseñar y producir anillos de compromiso y eso nos alegra mucho porque lograr que la gente elija un diamante de laboratorio en un anillo de compromiso puede tomar mucho tiempo”, dice Kiara Salalar.
Precisamente, la categoría de anillos de compromiso, donde los diamantes de laboratorio van ganando terreno por sus precios más accesibles, es un nicho atractivo para Yanantin. Según el informe The State of Fashion 2026, elaborado por McKinsey & Company, los diamantes cultivados en laboratorio cuestan entre 80% y 90% menos que los diamantes naturales de características equivalentes. En mercados como Estados Unidos, Kiara Salazar señala que el 50% de anillos de compromiso vendidos tienen diamante de laboratorio.
Como parte de su estrategia de posicionamiento en el mercado internacional, Yanantin viene explorando colaboraciones con artistas y galerías para conectar la joyería con el mercado del arte. Recientemente, las cofundadoras se unieron a Cecilia Brunson Projects, una reconocida galería de arte latinoamericano en Londres, y a la artista argentina Claudia Alarcón & Silät, para desarrollar Star Women, un collar de edición limitada valorizado en US$9.400, inspirado en la obra de la artista.
“Este collar es la pieza más cara que hemos hecho. Tiene cerca de 17 gramos de oro y es prácticamente una obra de arte. Tener esta oportunidad de hacer colaboraciones con artistas va con la visión de Yanantin, que es ayudar al talento latinoamericano en general. Ojalá en algún momento podamos trabajar con un artista peruano”, refiere Valery Salazar.
La marca también ha comenzado a ganar visibilidad entre figuras vinculadas a la moda internacional. Recientemente, Lady Amelia Windsor, modelo y miembro de la familia real británica, lució uno de los anillos de Yanantin y compartió una publicación en su cuenta de Instagram. «Esta experiencia nos ha hecho especial ilusión. Amelia es es conocida por su interés en la moda sostenible y ha colaborado con importantes casas de moda internacionales», afirma Kiara Salazar.
Asimismo, Yanantin maneja dos colecciones propias. Una de piezas clásicas con un rango de precios de entre US$1.000 y US$2.000, y Kipu, la colección insignia de la marca, con precios de entre US$2.500 y US$5.000.
Este año, la firma de joyería proyecta cerrar con una facturación de US$150.000. Para 2027, sus fundadoras esperan crecer alrededor de 50%, con una estrategia centrada en el lanzamiento de nuevas colecciones, colaboraciones exclusivas y una mayor presencia internacional. Entre sus planes figura organizar trunk shows (ventas pop-up privadas) en distintos países para acercar sus piezas a nuevos mercados.
No obstante, la venta internacional implica ciertos desafíos logísticos y tributarios. Y es que a diferencia de otros e-commerce de joyería que cobran impuestos de importación por separado, Yanantin incorpora en el precio final de su página web el envío, el seguro y los aranceles internacionales (que pueden llegar a representar hasta un 30% del costo en países como el Reino Unido). “Este tema lo hablamos desde el inicio porque queremos ofrecer un servicio de lujo que garantice una buena experiencia de compra a nuestros clientes”, apunta Kiara Salazar.
De esta forma, Yanantin apunta a posicionarse como un referente de la joyería fina sostenible, con una propuesta que combine el origen responsable de sus materiales, el diseño artesanal peruano y el uso de diamantes de laboratorio. “Muchas personas asocian al país con prendas de alpaca o vicuña, por ejemplo, pero no tanto con la producción de joyería, donde tenemos bastante potencial. Buscamos ser la primera marca en Perú de joyería fina sostenible y ofrecer un servicio de lujo”, concluye Valery Salazar.
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