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Crisis de los contenedores: un problema de fondo e ideas

De acuerdo con el catedrático Juan Carlos Ladines, la crisis de los contenedores revela la alta dependencia que tiene Latinoamérica de los centros de distribución global.

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Foto: Andina.

El 2021 será recordado como el año donde el comercio internacional sufrió uno de los mayores reveses de su historia. Hay quienes se aferran al dicho “en toda crisis hay una oportunidad”. Sin embargo, pareciera que las oportunidades, así como los contenderos, están estancadas.

Se tiene la esperanza de que el sector retorne a la normalidad el próximo año. No obstante, debemos tener claras las lecciones de esta situación y qué peligros genera para la logística del comercio internacional.

La pandemia de la COVID-19 paralizó al comercio internacional. El inicio del problema fue el descalce entre el origen (países como China) y el destino (regiones como Latinoamérica) de los productos comercializados. Así, muchos contenedores quedaron varados en sus mercados de destino sin poder ser devueltos. Esto debido a que las economías de la región han tenido una lenta recuperación y el ritmo de la vacunación de la población no ha sido el adecuado.

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A ello se suma que, desde que las restricciones a la movilidad disminuyeron, la demanda de bienes y servicios ha experimentado un crecimiento exponencial, al que los fabricantes y transportistas no han sido capaces de dar respuesta, lo que ha generado cuellos de botella en distintas partes del mundo.

¿Qué está sucediendo en las ciudades desde donde se envían los productos? No tienen suficientes contenedores para cumplir con los envíos. ¿Cuáles son los efectos de esta situación? El más importante es el incremento considerable de los costos logísticos, lo que impactó en el precio que llega al consumidor final.

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Problema de fondo

Sin embargo, esta crisis ha revelado un problema mayor: la alta dependencia de un centro de producción mundial, como lo es China. Con la entrada del gigante asiático a la Organización Mundial de Comercio (OMC) en el 2000, muchos actores del sector celebraron la idea de un comercio eficiente y competitivo.

China ofrecía esas condiciones: mano de obra a bajo costo y un desarrollo portuario que le permitiría ser el centro de distribución mundial de manufacturas. Sabemos que, en las últimas décadas, países de Europa, decidieron externalizar gran parte de su industria. La frase “es más barato producir en China” se convirtió en un mantra, y muchas empresas preferían invertir en una buena gestión de compra en Asia que en desarrollar su producción en su país. En el caso de Latinoamérica, China se estableció como el primer socio comercial de la región y superó a los Estados Unidos. La dependencia a la industria manufacturera de China se hizo más fuerte.

En este contexto, se necesita repensar el sistema de comercio internacional en Latinoamérica. Algunos cambios que podrían implementarse en la región son:

1-Desarrollar industrias que compitan y sean capaces de generar “reservas” para la región si se vuelve a presentar una escasez de productos importados de China.

2-Impulsar una mayor integración comercial de los mercados latinoamericanos. Ello ayudará a generar una alternativa a China y a otros países que concentran la manufactura y distribución global. Los bloques, como la Alianza del Pacífico, son claves para dinamizar esa integración.

3-Se requiere explorar qué otras oportunidades ofrecen el transporte terrestre y fluvial en la región. En este punto, la colaboración entre los Estados y el sector privado será fundamental.

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4-Revisar si es viable implementar en Latinoamérica proyectos como el Belt Road Initiative (BRI), el cual busca conectar Europa con China a través de infraestructura terrestre y ferroviaria.

Estas no son propuestas definitivas y están sujetas a discusión. Sin embargo, hay que tener presente que, si el comercio internacional se paralizó una vez, puede volver hacerlo. Ello implica que los empresarios incorporen dicha variable en sus escenarios de riesgo.

Las ideas presentadas deberían invitarnos a ver oportunidades y plantear conversaciones iniciales de cómo mejorar el comercio internacional, especialmente en Latinoamérica.


Sobre el autor:

Juan Carlos Ladines es profesor de la Carrera de Negocios Internacionales de la Universidad del Pacífico.

Las opiniones expresadas son solo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Perú.

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