Las empresas de todas las industrias están cada vez más comprometidas con la reducción del golpe medioambiental que pueden producir a medida que aumenta la rentabilidad de sus negocios. ¿Cuál es el impacto que esta industria tiene en el medio ambiente en la actualidad y qué están haciendo los retailers para modificar esta realidad?
La conciencia medioambiental es, con el paso del tiempo, una preocupación que gana cada vez más protagonismo y es que, conforme crece la industria del digital commerce, también se deben acelerar las estrategias sustentables de los comercios, acompañadas de políticas medioambientales.
De acuerdo con el informe de Stackscale, este año se alcanzarán los 6,7 billones de dólares en ventas online a nivel global, mientras que eMarketer estima que las ventas llegarán a los 7 billones de dólares en 2025, pese a la desaceleración que actualmente está experimentando el sector. Estos números tan auspiciosos tienen un costado que requiere de nuestra atención inmediata. Este es aquel que propone empalmar las estrategias de crecimiento con las de sostentabilidad.
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Ya en el año 2011, un estudio de la Conferencia Internacional sobre Ciencias Ambientales e Ingeniería, afirmó que es indudable que el comercio electrónico tiene un impacto positivo en el medio ambiente en tanto se reduce el uso de material y de energía con las transacciones online. Pero, al mismo tiempo, indicó que “cada impacto positivo potencial se combina con un impacto negativo potencialmente abrumador también”, poniendo el acento en la cadena de suministro.
Unos años después, en 2018, la EPA (United States Environmental Protection Agency) realizó un estudio sobre contenedores y empaques que expuso un dato realmente alarmante: Estados Unidos generó en aquel año 82.000 toneladas de contenedores y empaques, de los cuales unas 30.000 toneladas fueron a parar a vertederos y el 50% del resto se pudo reciclar.
Como contrapartida, el nuevo consumidor que adoptó hábitos híbridos y se volvió más exigente con los comercios durante la pospandemia, también exhorta a las marcas a que sean congruentes con esta urgencia y está siendo cada vez más un factor que impacta fuertemente en la decisión de compra
Para reforzar esta afirmación, el estudio “Los consumidores lo quieren todo”, realizado por IBM Institute for Business Value y la Federación Nacional de Retailers (NRF), destaca que el 62% de las personas encuestadas cambiaría sus hábitos de consumo si con ello contribuye a reducir el impacto en el medio ambiente. De igual forma, se visualiza un nuevo perfil de los compradores que ahora son considerados como “consumidores con propósito” en la medida que eligen qué y a quiénes comprar según los valores y acciones sostenibles que promuevan. Para el mismo estudio, este segmento representa el 44%, lo que pone todavía más alta la vara del desafío para las marcas. Algo no menor es que, adicionalmente, el 70% de las personas pagarían más si saben que la marca y el producto son sostenibles, empero falta un gran tramo entre la intención y la acción, ya que solo el 31% acepta que la mayoría de sus compras son de productos y marcas responsables con el medioambiente.
Sostenibilidad colaborativa
En síntesis, esta información delata una realidad que, como anticipé, requiere de una máxima atención por parte de los retailers y marcas. Aunque no lo visualicen aún como parte de la rentabilidad de sus negocios, claramente cada vez son más las personas que asumen este compromiso y lo exigen, al mismo tiempo.
¿Qué es lo que pueden hacer al respecto? La sostenibilidad colaborativa es un concepto que gana cada vez más terreno ante la ausencia de políticas sólidas y reales. Esto implica, en concreto, un compromiso en toda la cadena de suministro, entendiendo que cada acción contribuye, pero no puede ser única o aislada, no es parte del mensaje de la marca aunque sí de sus valores, no tiene el propósito de ganar la lealtad del consumidor, sino de promover un nuevo hábito de vida, en donde el consumo tiene que favorecer al espacio que habitamos.
En ese camino, algunas marcas han empezado a sustituir la paquetería actual por embalaje sostenible y biodegradable, al mismo tiempo que capacitan a los equipos para evitar los desperdicios y potenciar el reciclaje. La industria de la moda, por ejemplo, está dando un giro importante hacia la economía circular y hoy lleva adelante un propósito de reutilización y comercialización. El negocio después del negocio.
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Como ya mencioné, la cadena de suministro es uno de los focos más importantes a resolver y es que la inmediatez de las entregas con tendencias como el quick commerce, el proceso logístico y el ejercicio en sí mismo se convierten en el problema de la solución. Los retailers deben pensar soluciones innovadoras para ello. Ello puede implicar la creación de nuevos modelos logísticos que permitan hacer múltiples entregas en puntos coincidentes, para lo cual el cruce de datos (aprovechando las nuevas tecnologías para ello) es fundamental. También se puede pensar en acciones colaborativas en donde uno o más partners unan sus esfuerzos para hacer más simple lo complejo.
También pueden evaluarse tener propósitos de largo plazo que requieren de implementaciones inmediatas, como los repartos de Amazon con camionetas eléctricas que, según considera, les permitirá llegar a cero emisiones en el año 2040. De hecho, podemos apreciar iniciativas similares en diferentes países de Latinoamérica y que son llevadas a cabo por empresas como Mercadolibre, Grupo Exito, Falabella, Cencosud, Frávega, Grupo Intercorp, Magazine Luiza, entre otras.
Es importante señalar que la conexión de las fuentes de información que tienen los retailers modernos propicia el uso de ERP, que son sistemas de planificación de recursos, posibilitando la fluidez del modelo unificado y desbloqueando con ello la cadena de suministro.
Como ven, las ideas, intenciones y acciones no escasean. Para cerrar ese círculo cada vez es más necesario salir del mensaje, la publicidad y las campañas que promuevan un pensamiento ecologista, y empezar, de una buena vez, a llevar al plano de acción las ideas. En definitiva, eso es innovar y no otra cosa. Por fortuna, una vez más, la industria del digital commerce ya está dando los primeros pasos y somos referentes.
SOBRE EL AUTOR:
Marcos Pueyrredon es presidente del Instituto Latinoamericano de Comercio Electrónico (eCommerce Institute) y cofounder & Global Executive VP de VTEX
Las opiniones expresadas son solo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Perú.
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