los bancos pueden desempeñar un papel importante a la hora de garantizar que la acción climática sea ambiciosa y, a la vez, este centrada en el ser humano, dice Sandro Marzo es managing director & partner y responsable del tema ASG para Servicios Financieros en América Latina e Iberia en Boston Consulting Group.

Los bancos desempeñarán un papel fundamental a la hora de liberar los US$ 3,8 billones de inversión anual necesarios para impulsar la neutralidad de carbono. Como resultado, tendrán una influencia enorme para que la transición hacia una economía verde sea una transición justa. Es decir, si los costos y beneficios de la acción climática se distribuyen equitativamente entre la sociedad y no crean consecuencias medioambientales indeseadas.  

Desafortunadamente, son pocos los bancos que integran eficazmente las consideraciones sociales en su estrategia hacia la neutralidad de carbono. Según una reciente investigación que realizamos en Boston Consulting Group (BCG), solo 33% de las entidades bancarias lo hace, a pesar de que el 90% considera que es algo muy o extremadamente importante.

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Si bien existen muchos enfoques para que los bancos desarrollen un plan de transición climática, integrando consideraciones sociales como el marco del Glasgow Financial Alliance for Net Zero (GFANZ), el vacío se genera al trasladar el marco a cada unidad de negocio individual.  

Para ayudar en este desafío, desde BCG hemos analizado las medidas concretas que pueden adoptar los bancos para avanzar hacia una transición justa en tres unidades de negocio: los mercados mayoristas y de capitales, el comercio minorista y las pequeñas y medianas empresas (PYME), y la gestión de activos y patrimonios.  

  • Mercados mayoristas y de capitales. Los bancos deberían asegurarse de que las empresas a las que prestan servicios de financiación tengan en cuenta los principios de transición justa en sus actividades. Eso incluiría garantizar que cualquier compañía minera con la que trabajen y que esté construyendo su negocio de minerales verdes también tenga, por ejemplo, un sólido historial de protección de los trabajadores. También existe la oportunidad de incorporar un KPI de transición justa directamente en los productos de renta fija. Asimismo, cabe resaltar que las actividades de transición serán diferentes entre los países de bajos ingresos y los de altos ingresos, dado que estos últimos están mucho más avanzados en el despliegue de energía renovable a gran escala. 
  • Minoristas y PYME. Los bancos tienen un importante papel que desempeñar a la hora de garantizar la accesibilidad y la equidad, tanto en términos de productos ecológicos emergentes como en la forma en que integran el riesgo climático en las ofertas existentes. En el caso de las PYME, no disponen de los mismos recursos que las grandes empresas para descarbonizarse y, por lo tanto, corren el riesgo de perder competitividad. Esto repercute directamente en la capacidad económica personal de los propietarios y empleados de las PYME. Los bancos pueden apoyarlas ofreciendo programas que generen conciencia sobre las cambiantes normativas y tecnologías, así como introduciendo productos de financiación especializados para apoyar su descarbonización o el desarrollo de nuevas ofertas ecológicas.  
  • Gestión de activos y patrimonios. A través de sus ramas de inversión, los bancos tienen la posibilidad de influir en la forma en que las grandes empresas y organizaciones del sector público de todo el mundo integran el imperativo de una transición justa en sus propias operaciones.

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Como parte de una estrategia de integración de las cuestiones medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG), muchas unidades de gestión de activos y patrimonios de grandes bancos han estado integrando factores sociales en las decisiones de inversión. Sin embargo, a la hora de realizar inversiones en energías limpias u otras centradas en el clima, puede que no estén integrando lo social de la forma más rigurosa.  Por ejemplo, un brazo de gestión de activos y patrimonio que está invirtiendo en industrias de baterías o paneles solares debería asegurarse que estos no tengan problemas de derechos humanos en la cadena de suministro antes de invertir (situación que sucede con cierta frecuencia). En el caso de las inversiones existentes, los administradores de activos pueden comprometerse con las compañías de su cartera para tener en cuenta los riegos y beneficios sociales en sus planes de cero emisiones netas.

En conclusión, los bancos pueden desempeñar un papel importante a la hora de garantizar que la acción climática sea ambiciosa y, a la vez, este centrada en el ser humano. Es probable que incorporar estrategias de transición justa en el plan de implementación de cero emisiones netas de un banco se convierta en el próximo estándar de oro.

SOBRE LA AUTORA

Sandro Marzo es managing director & partner y responsable del tema ASG para Servicios Financieros en América Latina e Iberia en Boston Consulting Group.

Las opiniones expresadas son solo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Perú.

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