La profesora de Harvard expone la presencia y la ausencia de la mujer en el mercado laboral de los últimos 200 años y la evolución de la brecha salarial entre hombres y mujeres, resalta Rosa María Fuchs.

El reciente premio Nobel de Economía otorgado a Claudia Goldin nos recuerda que el camino de las mujeres hacia la igualdad es tortuoso y, si al final del viaje se encuentra la equidad de género en el ámbito laboral, la bandera a cuadros aún está muy lejana.

El aporte de la profesora de Harvard es de incomparable valor. Expone la presencia y la ausencia de la mujer en el mercado laboral de los últimos 200 años y la evolución de la brecha salarial entre hombres y mujeres. Advierte que, pese al crecimiento económico, los ingresos de las mujeres no se han puesto a la altura de los de los hombres y destaca cómo el acceso a la píldora anticonceptiva aceleró la inclusión laboral de la mujer al permitirle planificar su carrera profesional. Goldin se refiere al problema con expresiones muy familiares: discriminación sexual, prejuicio de género, techo de cristal, entre otras. Su trabajo facilita la comprensión del rol de la mujer en el mercado de trabajo.

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En el camino que describe Goldin, notables heroínas han dedicado su vida y mucha energía a nivelar el tablero. Enorme tarea porque en el reparto de poderes las mujeres partieron con nada y cada centímetro ganado ha implicado mucho sacrificio.

Cualquier mujer animada a sumarse a esta gesta tiene que aceptar la existencia de brechas y que hay mujeres emblemáticas que se han hecho de un lugar en esferas históricamente atestadas de hombres, pero sorteando infinidad de obstáculos y sacrificando mucho. Nuestro país no es ajeno a esta situación. La brecha salarial se calcula en 27 % según el INEI y la brecha salarial ajustada, es decir, ante los mismos estudios y experiencia, es de 17 %. Incluso podemos observar que existe una brecha tecnológica en la que la mujer está menos preparada.

No es una disputa entre sexos, tampoco es un listado de caprichos de un grupo descontento y confundido, siempre ha sido un conflicto entre paradigmas y creencias sustentadas en todo, menos en la sensatez. Aún hoy las mujeres dedican más horas a actividades productivas no remuneradas que los hombres.

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Esta reflexión es un homenaje a todas las guerreras que han allanado el camino y mantienen vivo el sueño de la igualdad. Para que el esfuerzo académico de Claudia Goldin no haya sido en vano debemos seguir sensibilizando a la comunidad en la necesidad de nivelar escenarios dejando atrás los antiguos paradigmas y recordando que no es obligatorio ser mujer para promover la equidad.

SOBRE LA AUTORA

Rosa María Fuchs es jefa del Departamento Académico de Administración de la Universidad del Pacífico.

Las opiniones expresadas son solo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Perú.

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