Las organizaciones que aprovechen la tecnología podrán alcanzar nuevos niveles de productividad y eficiencia, destaca Jurgita Sarkovaite, gerente de customer success & comercial de Neo Consulting.

Hace unos años, conversaba con un cliente sobre la difícil compatibilidad de los objetivos de lograr un crecimiento significativo y, al mismo tiempo, preservar un alto nivel de rentabilidad. No obstante, la incertidumbre de la economía de los últimos años y la presión constante por los resultados obligan a los directivos a buscar maneras creativas de llevar a ambos objetivos en paralelo. Y qué mejor momento para ello que hacerlo durante 2024, un año en el que el foco —como nunca— está puesto en las optimizaciones.

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A puertas de una revolución tecnológica, estamos llegando al punto de inflexión con el uso de la data
y la inteligencia artificial. A las organizaciones que lo aprovechen, les ayudará a desbloquear nuevos niveles de productividad y eficiencia. Por ello, no es nada extraño que hoy se exija el crecimiento y la rentabilidad a la vez. Es ahí donde entra al juego la capacidad de crecer de forma eficiente.

Hay muchas maneras de crecer eficientemente, pero algo que observo hoy en las empresas es la necesidad de apalancarse de tres capacidades clave para lograrlo: capacidades tecnológicas, capacidades de aprendizaje y capacidades de adaptación al cambio.

La primera es algo evidente. La adopción de (nuevas) tecnologías está directamente relacio- nada con las mejoras operativas y, en la era de la inteligencia artificial, este incremento puede llegar a dobles o triples dígitos en términos de horas aho- rradas gracias a automatización o incremento en la capacidad productiva. Claramente, es aquí donde se va la mayor inversión en transformación digital.

Las otras dos capacidades, por el contrario, son mucho más difíciles de medir y gestionar, ya que están vinculadas con las personas y son intangibles por naturaleza. Sin embargo, ¿para qué sirve que compremos el mejor software del mundo, si las personas prefieren los procesos “de siempre”? ¿Qué pasa si no definimos bien los casos de uso y, por ende, desaprovechamos el potencial de los recursos que tenemos al alcance? Finalmente, ¿qué sucede si no nos detenemos para analizar y cuantificar el impacto que estamos consiguiendo?

Es por ello que toda la apuesta por tecnología debe ir acompañada de una estrategia humana. Tomando en consideración el contexto, el nivel de madurez, el apetito de riesgo, las experiencias y las referencias, podremos definir el mejor camino para crecer no solamente de forma eficiente, sino también inteligente.

Sobre el autor:

Jurgita Sarkovaite  es gerente de customer success & comercial de Neo Consulting.

Las opiniones expresadas son solo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Perú.

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