El comportamiento del consumidor peruano ha evolucionado. La resiliencia y la adaptabilidad han sido los principales drivers de ese cambio, opina Rolando Arellano Bahamonde, director ejecutivo de la consultora Arellano Consultoría para Crecer.
En los últimos años, el Perú ha enfrentado una serie de desafíos económicos, políticos y sociales que han moldeado el comportamiento del consumidor de manera profunda y a veces inesperada. En mi reciente conferencia en el Congreso Anual de Marketing de Perú, exploré cómo los consumidores peruanos han respondido a estas crisis y qué podemos aprender de su resiliencia y adaptabilidad. A continuación, lo comparto.
Desafíos y esperanzas
Desde el 2019, la pobreza en el Perú ha aumentado en nueve puntos porcentuales, alcanzando el 29% en 2023. Esta cifra es preocupante, pero es crucial contextualizarla: países vecinos como México y Colombia enfrentan tasas de pobreza del 36% y 39% respectivamente, mientras que en Venezuela la cifra se eleva al 76%. Aunque la situación es difícil, Perú tiene un mayor potencial de recuperación.
Es importante entender que la pobreza no necesariamente significa un menor consumo, sino una capacidad reducida de elección. Los consumidores en situación de pobreza continúan comprando, pero optan por productos más económicos y en formatos más pequeños. Además, el ingreso de más de un millón y medio de venezolanos ha contribuido significativamente al aumento de la pobreza, dado que muchos de ellos llegaron en condiciones económicas adversas.
Dinamismo y adaptabilidad
A pesar de estos desafíos, los peruanos han demostrado una notable capacidad de adaptación. Menos del 10% de las personas que caen en pobreza permanecen en esa condición por más de cinco años, lo que indica un dinamismo económico y social. La mayoría de los peruanos se perciben a sí mismos como clase media, incluso en tiempos de dificultades económicas.
No se pierda: Nuestra revista: La ruta de Claudio Rodríguez, director ejecutivo del Grupo Gloria
Este optimismo se refleja en la percepción de la felicidad y la autoestima. Aunque la sensación de bienestar ha fluctuado, la mayoría de los peruanos se considera feliz y emprendedora. Esto es especialmente relevante en un contexto donde la confianza en las instituciones públicas ha disminuido, pero la confianza en las empresas privadas, incluyendo las mineras y petroleras, ha aumentado.
Consumo y tecnología
El comportamiento del consumidor también ha evolucionado en términos de cómo y dónde compran. Aunque la tienda física sigue siendo fundamental, el uso de internet como herramienta de información ha crecido significativamente. Los consumidores prefieren informarse en línea antes de realizar compras, aunque muchas transacciones aún se completan en tiendas físicas.
La digitalización ha llegado para quedarse, con un aumento en el uso de billeteras digitales y otros métodos de pago electrónico. Sin embargo, es crucial entender que la adopción tecnológica no es uniforme, y las estrategias de marketing deben considerar estas variaciones.
Marcas y publicidad positiva
En tiempos de crisis, la construcción y el mantenimiento de marcas se vuelven aún más esenciales. Los consumidores buscan productos de marcas reconocidas y muestran una menor inclinación hacia las imitaciones. La confianza en las marcas se convierte en un factor decisivo en la decisión de compra, y las empresas deben enfocarse en ofrecer calidad y garantías. La menor capacidad adquisitiva hace que los consumidores tengan menos margen de error y no puedan permitirse equivocaciones en sus elecciones.
Oportunidades de crecimiento
Mirando hacia el futuro, hay varias oportunidades que las empresas pueden aprovechar. La población venezolana, aunque inicialmente vista como un desafío, representa un mercado potencial significativo. Adaptar la oferta de productos y servicios a esta nueva realidad demográfica puede ser una estrategia rentable.
Además, la recuperación económica global y la disminución de la inflación abrirán nuevas posibilidades en sectores como el inmobiliario y el automotriz. Las empresas deben estar preparadas para invertir y crecer en estos momentos de relativa calma antes de que lleguen nuevas olas de desafíos.
El panorama del consumo en Perú es complejo y dinámico, pero también está lleno de oportunidades. La clave para navegar esta nueva realidad radica en entender profundamente al consumidor, adaptarse rápidamente a sus necesidades cambiantes y mantener un enfoque optimista y estratégico. Como marketeros, tenemos la responsabilidad de construir puentes entre las empresas y los consumidores, y de usar nuestras habilidades para fomentar un crecimiento sostenible y equitativo. En definitiva, el futuro del consumo en Perú depende de nuestra capacidad para transformar desafíos en oportunidades y de nuestra determinación para seguir adelante con resiliencia y esperanza.
Sobre el autor
Dr. Rolando Arellano Bahamonde es director ejecutivo de Arellano Consultoría para Crecer.
Las opiniones expresadas son solo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Perú.
Para más noticias de negocios siga a Forbes Perú desde Google News
