La reciente intervención de entidades financieras llama a poner atención sobre su confiabilidad, advierte el socio de auditoría de Ey Iván Frías.
En los últimos 12 meses, la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) ha intervenido a 3 entidades financieras en el Perú, fuera de las más de 25 cooperativas que han seguido la misma suerte entre el 2023 y lo que va del 2024, de acuerdo con lo indicado por el organismo regulador.
Es importante tener en cuenta que la SBS tiene como función preservar la estabilidad financiera en el marco de la Ley N°26702 (Ley General del Sistema Financiero y del Sistema de Seguros y Orgánica de la Superintendencia de Banca, Seguros) y modificatorias; que establece en sus artículos 104 y 105 las causales y el proceso de intervenciones de este tipo.
En línea con ello, es clave asegurarse con un asesor financiero de que la entidad financiara con la cual trabajaremos es confiable. ¿Qué variables cabe considerar? A continuación, las detallo:
1. Que la entidad financiera está regulada
Esto es clave para tener un soporte ante cualquier default de la entidad y estar protegido por el fondo de seguro de depósitos, el cual para el periodo setiembre-noviembre 2024 otorga una cobertura máxima de S/121,900. Además, debemos observar la rentabilidad y solvencia de la entidad, los resultados de los últimos años, la percepción del mercado, entre otros.
2. El riesgo de una entidad financiera a través del patrimonio efectivo
Este es igual a la suma del patrimonio básico (de nivel 1) y del patrimonio suplementario (de nivel 2 y 3). De acuerdo con lo dispuesto por el Decreto Legislativo N°1028 y modificatorias, actualmente el patrimonio efectivo debe ser igual o mayor al 9.5% de los activos y créditos contingentes ponderados por riesgo totales que corresponden a la suma del requerimiento de patrimonio efectivo por riesgo de mercado multiplicado por 10, el requerimiento de patrimonio efectivo por riesgo operacional multiplicado por 10, y los activos y créditos contingentes ponderados por riesgo de crédito.
En resumen, este es el importe extracontable que sirve de respaldo para cubrir el riesgo de crédito, riesgo de mercado, riesgo operacional y los requerimientos mínimos de capital regulatorio y solvencia en una entidad financiera.
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3. El riesgo crediticio de la entidad
Se trata del riesgo de que un cliente cause una pérdida financiera al no cumplir con un compromiso. El riesgo crediticio es uno de los riesgos más importantes para las actividades de la entidad financiera; por lo tanto, es clave manejar cuidadosamente su exposición. Las exposiciones crediticias surgen principalmente en las actividades de financiamiento que se concretan en créditos a clientes, en actividades de inversión que aportan títulos de deuda y en créditos contingentes (créditos indirectos).
La adecuada exposición al riesgo crediticio es primordial y debe ser administrada a través del análisis continuo de la capacidad de los deudores y potenciales deudores para cumplir con los pagos e intereses de sus préstamos y a través del cambio de los límites de créditos cuando sea apropiado. Revisar este concepto es fundamental para identificar si la entidad financiera tiene una exposición máxima o mínima al riesgo crediticio.
4. La mora de la entidad financiera
El concepto de “mora”, que surge como resultado del no pago del deudor de sus préstamos. Se refiere al incumplimiento de los clientes en el pago de las cuotas de su crédito, incluyendo el no pago de los intereses de los créditos otorgados. La ratio de morosidad indica qué porcentaje de los créditos se hallan en dificultades de ser pagados.
El incumplimiento de pago genera aumento de morosidad y desencadena un incremento de provisiones por riesgo de incumplimiento de préstamos, lo cual conlleva al deterioro de la cartera de créditos de la entidad financiera, volviéndose un círculo vicioso que termina en uno de dos caminos: o los clientes honran sus deudas o la entidad financiera requerirá una mayor exigencia de capital.
5. Los resultados de la entidad financiera y su política de dividendos
Si los resultados antes de impuestos están en azul y la política de reparto de utilidades es principalmente capitalizar las mismas y robustecer el patrimonio, contamos con buenos indicios para sugerir que la entidad financiera va por buen camino.
6. La calificación crediticia de la entidad financiera
Este es un indicador crucial para los inversionistas o para quienes buscan llevar sus depósitos a alguna entidad financiera, y que ayuda a la toma de decisiones. Una calificación crediticia nos da indicios de que la entidad financiera cumple con sus obligaciones financieras en tiempo y espacio.
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7. Que la entidad financiera cumpla con los requerimientos mínimos de capital
De hecho, este se actualiza periódicamente por la SBS, por lo que, si una entidad financiera disminuye su capital social a un nivel inferior al mínimo exigible, podría ser causal de entrar a un régimen de vigilancia por la SBS.
En conclusión, debemos mirar en conjunto estos asuntos para tener un panorama más claro a la hora de evaluar una entidad financiera, enfocándonos siempre en la solvencia y el binomio rentabilidad-riesgo crediticio, tres pilares claves en esta evaluación y medición del riesgo.
Sobre el autor:
Iván Frías es socio de Auditoría de EY Perú.
Las opiniones expresadas son solo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Perú.
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