De acuerdo con Esteban Orellana, country manager de Rankmi Perú, para aplicar una verdadera cultura de bienestar, es fundamental medir cómo están nuestros colaboradores, qué los motiva, y levantar inquietudes a través de distintas herramientas como las encuestas de clima o de satisfacción laboral.
Hoy en día, donde las empresas tienen distintas necesidades, existen dos que podrían considerarse primordiales: la de atraer y retener el mejor talento posible y la de cumplir con los requerimientos básicos en términos de bienestar, siendo este último punto un tema central para muchas organizaciones. Sin embargo, el último reporte de Ipsos señala que el 57% de peruanos se ha sentido tan estresado en su trabajo en algún momento, que se ha visto afectada su presencialidad laboral. Entonces, ¿las políticas de bienestar son realmente genuinas o se trata simplemente de una estrategia para la imagen corporativa?
Cuando una empresa está más enfocada en su imagen que en el impacto real en la vida de los colaboradores, estamos en presencia de una práctica conocida como “wellbeing washing”. Caer en ello puede traer consecuencias negativas: los colaboradores que perciben que los programas de bienestar son superficiales pierden la confianza en la empresa. Contrario a lo que se busca, pueden aumentar la rotación de personal y dañar seriamente la reputación de una empresa.
No solamente en Perú, a nivel de América Latina, tenemos una deuda respecto a reducir esa brecha entre lo que realmente buscan los colaboradores y lo que la empresa puede ofrecer. Por lo general, los equipos de gestión humana desean entregarlo todo, pero no cuentan con el tiempo ni los recursos.
Haciendo un ranking de prioridades, podríamos mencionar tres puntos esenciales para poder alcanzar políticas de bienestar integrales:
- La flexibilidad laboral. Esta es la capacidad de gestionar el tiempo y el espacio de trabajo para las actividades laborales. Y aquí hay una dicotomía: por un lado, el que prioriza los resultados y el cumplimiento de KPI -independientemente de la presencialidad o el trabajo remoto-, y el que prioriza la cultura organizacional y el aprendizaje colectivo mediante la interacción presencial. El desafío es lograr un equilibrio entre esa flexibilidad y la construcción de valores en conjunto.
- Los programas de salud. Las empresas deben tomar partido en los programas de salud física y salud mental y emocional, dado que los niveles de estrés y licencias médicas se han incrementado en el país. Esto se refleja en el último reporte de Ipsos, en donde 3 de cada 5 personas (62% en promedio) han afirmado que el estrés ha tenido un impacto en su vida diaria. Es un factor de gran relevancia y es necesario que las organizaciones inviertan para el bienestar de sus colaboradores.
- Y la cultura del reconocimiento. Hay empresas que subsanan este punto con publicaciones del estilo en sus redes sociales. El reconocimiento laboral debería ser por un trabajo específico, cercano, genuino, que destaque los progresos por una labor determinada, y que genere impacto en los trabajadores.
Para aplicar una verdadera cultura de bienestar, es fundamental medir cómo están nuestros colaboradores, qué los motiva, y levantar inquietudes a través de distintas herramientas como las encuestas de clima o de satisfacción laboral. Es muy importante ser coherentes con lo que se pregunta y lo que se propone. Las empresas deben tener los recursos, la fuerza, la visión y la voluntad de accionar frente a los resultados. Antes que la cantidad, es mejor centrarse en la calidad de los beneficios que ofrezco como organización. Ser conscientes de nuestro talento humano nos ayudará a brindarles un verdadero valor en estos beneficios.
El bienestar en gestión humana está fuertemente relacionado con la productividad, dado que la eleva entre un 20% y 30%. Adicionalmente, esto repercute positivamente en los niveles de engagement del trabajador. Por lo tanto, las organizaciones deben asegurarse de que los programas de beneficios se enfoquen en los intereses del colaborador. Una verdadera cultura de bienestar aumentará la retención de talento y permitirá un uso eficiente del presupuesto de las compañías.
Ad portas del 2025, y con una nueva generación de profesionales entrando al mercado laboral, el sueldo ya no es el elemento primordial para pertenecer a una organización. Los beneficios y todo lo que la empresa ofrece como un ecosistema es lo que te asegura el atraer y retener al mejor talento.
SOBRE EL AUTOR:
Esteban Orellana Salas es country manager de Rankmi Perú
Las opiniones expresadas son solo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Perú.
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