En el ámbito local, Perú presenta oportunidades interesantes para los mercados financieros, aunque también enfrenta desafíos estructurales, dice Edmundo Lizarzaburu, profesor de la carrera de Administración y Finanzas de Universidad ESAN.
Se percibe el 2025 como un periodo crucial para los mercados financieros a nivel mundial, caracterizado por la expectativa de un ambiente económico más estable, pero también con retos que requieren un enfoque estratégico. Un escenario de inflación reducida a escala global crea un entorno propicio para las inversiones y el desarrollo económico. No obstante, los efectos de elementos políticos, como la potencial influencia de Donald Trump en la política de Estados Unidos, junto con las circunstancias específicas de Perú, serán cruciales para determinar si este año satisfacerá las expectativas de los inversores.
Lee también: MEF estima que la inversión privada en Perú superará los 50.000 millones de dólares en 2025
Un entorno global de baja inflación: ¿Un renacer económico?
La desaceleración de la inflación global proyectada para 2025 podría ser una de las principales fuerzas motrices detrás del buen desempeño de los mercados financieros. Factores como la estabilización de los precios de la energía, la recuperación de las cadenas de suministro tras las disrupciones de años recientes y las políticas monetarias menos restrictivas en países clave, como Estados Unidos y la Unión Europea, abren espacio para un crecimiento económico sostenido.
Un ambiente de inflación reducida disminuye los gastos económicos para las compañías, potencia la capacidad de compra de los consumidores y consolida la confianza de los inversores. En este escenario, se anticipa un crecimiento moderado pero estable en los mercados bursátiles a nivel mundial, con un interés reavivado por activos de alto riesgo en economías en desarrollo, incluyendo América Latina.
Sin embargo, la posibilidad de que Donald Trump retome protagonismo en la política estadounidense, ya sea a través de su influencia en el Partido Republicano o por su regreso al poder, genera incertidumbre. Su historial de medidas proteccionistas y políticas comerciales agresivas podría afectar negativamente el comercio internacional y generar volatilidad en los mercados. Particularmente, el potencial endurecimiento de relaciones comerciales con China o México podría desestabilizar cadenas de suministro estratégicas, afectando a los mercados financieros en países dependientes de estas dinámicas, como Perú.
El panorama financiero en Perú
En el ámbito local, Perú presenta oportunidades interesantes para los mercados financieros, aunque también enfrenta desafíos estructurales. El crecimiento económico proyectado para 2025, estimado en torno al 2.5% al 3%, dependerá en gran medida de la estabilidad política interna, la consolidación de políticas públicas que promuevan la inversión y la recuperación de sectores clave como la minería y la construcción.
El entorno de baja inflación a nivel global también podría beneficiar a Perú al reducir el costo de importaciones esenciales, como alimentos y combustibles. Esto aliviaría las presiones inflacionarias internas, permitiendo al Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) mantener una política monetaria más flexible, lo que impulsaría el consumo y la inversión privada.
Además, los mercados financieros locales podrían beneficiarse de una mayor entrada de capitales extranjeros, atraídos por la estabilidad macroeconómica y las tasas de interés competitivas. Los sectores más prometedores incluyen la minería, que se beneficiará de la demanda global de metales críticos para la transición energética, y la infraestructura, que seguirá siendo un foco de atención gracias a proyectos estratégicos en curso.
No obstante, el panorama no está exento de riesgos. La debilidad institucional y la falta de reformas estructurales podrían limitar el potencial de crecimiento. Además, los episodios de conflictividad social y las barreras burocráticas podrían desalentar la inversión extranjera.
Impacto potencial de Trump en los mercados peruanos
La política exterior de Estados Unidos bajo un liderazgo más proteccionista podría tener efectos indirectos en Perú. Por un lado, un debilitamiento de las relaciones comerciales con América Latina podría afectar las exportaciones peruanas hacia mercados estratégicos. Por otro, el endurecimiento de la política migratoria estadounidense podría incentivar un mayor flujo de remesas hacia Perú, lo que representaría una oportunidad para dinamizar el consumo interno.
Por otro lado, cualquier volatilidad en los mercados financieros globales, derivada de decisiones políticas en Estados Unidos, podría afectar a Perú a través de los mercados de deuda y tipo de cambio. En este sentido, la capacidad del gobierno peruano para mitigar los riesgos mediante una gestión fiscal y monetaria prudente será crucial.
Finalmente, el desempeño de los mercados financieros en 2025 dependerá de un delicado equilibrio entre factores globales y locales. Un entorno de baja inflación a nivel mundial ofrece una oportunidad única para el crecimiento sostenido, mientras que el impacto de Donald Trump y la política interna de Perú plantean riesgos que no deben ser ignorados.
Para aprovechar al máximo este escenario, Perú deberá priorizar políticas que fomenten la confianza de los inversionistas, reduzcan la incertidumbre política y promuevan un crecimiento inclusivo. Solo bajo estas condiciones, 2025 podrá consolidarse como un buen año para los mercados financieros en el ámbito global y local.
Sobre el autor:
Edmundo Lizarzaburu es profesor de la carrera de Administración y Finanzas de Universidad ESAN.
Las opiniones expresadas son solo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Perú.
Para más noticias de negocios siga a Forbes Perú desde Google News
