En un mundo donde muchas tareas operativas están siendo automatizadas, el verdadero valor del liderazgo radica en asegurar que las organizaciones mantengan un propósito claro y una cultura alineada con su visión a largo plazo, dice Alonso Razetto, socio y managing partner de McKinsey & Company.
El liderazgo empresarial atraviesa una de sus etapas más complejas en la historia reciente. La incertidumbre económica, la disrupción tecnológica y los cambios geopolíticos han redefinido la manera en que los CEO y ejecutivos conducen sus organizaciones. La presión por ofrecer resultados inmediatos ha llevado a que el tiempo promedio en el cargo de un CEO esté en su mínimo histórico, con líderes enfrentando desafíos cada vez más impredecibles.
A esto se suma la creciente demanda de innovación dentro de las empresas: el 50% de los CEO considera la creación de nuevos negocios como una de sus tres principales prioridades estratégicas, mientras que el 60% planea implementar iniciativas basadas en inteligencia artificial generativa en los próximos cinco años. Estas tendencias reflejan la necesidad de que los líderes desarrollen no solo capacidades estratégicas, sino también una mentalidad ágil y resiliente, lo que subraya la necesidad de un nuevo enfoque en la formación de liderazgo.
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Más allá de las decisiones estratégicas y operativas, el liderazgo efectivo hoy depende en gran medida de la capacidad de adaptación y el desarrollo de competencias humanas. La mentalidad de crecimiento, la resiliencia y la habilidad de conectar con las personas se han convertido en factores clave para la gestión empresarial. En paralelo, la revolución tecnológica ha acelerado esta transformación. La inteligencia artificial, el análisis de datos y la automatización están redefiniendo industrias enteras, pero la tecnología por sí sola no garantiza el éxito. En un mundo donde muchas tareas operativas están siendo automatizadas, el verdadero valor del liderazgo radica en asegurar que las organizaciones mantengan un propósito claro y una cultura alineada con su visión a largo plazo.
En este contexto, McKinsey destaca en una de sus más recientes publicaciones que el verdadero cambio organizacional comienza con el autoconocimiento del líder. Más allá de las estrategias externas, el éxito en el puesto más exigente de hoy depende del desarrollo de atributos psicológicos, emocionales y humanos. Fortalecer la inteligencia emocional y la capacidad de adaptación se ha vuelto esencial para prosperar en un mundo en constante evolución.
La transformación del liderazgo ya no es una opción, sino una necesidad en el entorno empresarial actual. Los CEO que logran equilibrar estrategia con humanidad no solo garantizan el éxito de sus empresas, sino que también construyen equipos más comprometidos y preparados para enfrentar el futuro.
SOBRE EL AUTOR
Alonso Razetto es socio y managing partner de McKinsey & Company en Lima.
Las opiniones expresadas son solo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Perú.
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