Las empresas que han comprendido el valor de la diversidad ya están viendo resultados positivos, dice Fiorella Cannon, gerente general de SAB SURA.
No se trata de una tendencia. La diversidad es clave para la innovación y el crecimiento sostenible en cualquier industria. Hemos escuchado esto una y otra vez, y en el mundo de las inversiones no es solo un principio deseable, sino un imperativo estratégico. La evidencia es contundente: los equipos diversos no solo toman mejores decisiones, sino que también logran mejores resultados. Sin embargo, la participación de mujeres en el mundo de las inversiones sigue siendo baja, ¿por qué es así?
Según datos del CFA Institute, en 2025 las mujeres representan solo el 20 % de los CFA charterholders a nivel global. En los mercados latinoamericanos donde tenemos presencia, la cifra es aún menor, con un promedio del 13 %. Si bien esto podría parecer desalentador, la realidad es que cada vez son más las empresas que están tomando conciencia de que apostar por la diversidad como parte de una estrategia inteligente que está dando resultados tangibles; promoviendo así la equidad de género en sus equipos de inversión y obteniendo mejoras en la innovación, gestión del riesgo y desempeño financiero.
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Para lograr un cambio real, es crucial evitar el diversity washing, es decir, exagerar o distorsionar iniciativas de inclusión sin resultados concretos. Además, garantizar que el talento femenino no solo tenga oportunidades de ingreso, sino también de desarrollo y ascenso, es un desafío clave. La fuga de talento femenino en niveles intermedios y senior es preocupante: muchas mujeres no encuentran las mismas oportunidades de crecimiento que sus pares y terminan abandonando el sector o estancándose en cargos menores.
Un informe de McKinsey & Company señala que las empresas con mayor diversidad de género en la alta dirección tienen un 25 % más de probabilidades de superar a sus competidores en rentabilidad. Entonces, ¿por qué seguimos desaprovechando esta oportunidad?
Las empresas que han comprendido el valor de la diversidad ya están viendo resultados positivos. Para no quedarse atrás, las demás deben transformar su cultura organizacional, revisar sus procesos de contratación y promoción, desarrollar estrategias efectivas de retención, programas de mentoría y políticas de flexibilidad laboral, además de garantizar mayor transparencia en los ascensos.
Si queremos una industria financiera competitiva y sostenible, la inclusión femenina no puede seguir siendo un tema secundario. Se necesita un compromiso real del liderazgo empresarial y una estrategia clara que no solo cierre la brecha de género, sino que impulse el crecimiento y la competitividad del sector. La evidencia está sobre la mesa; ahora, las empresas deben tomar la decisión correcta.
Sobre la autora:
Fiorella Cannon es gerente general de SAB SURA
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