La inteligencia artificial juega un rol fundamental a la hora de cerrar la brecha entre hombres y mujeres en la sociedad, asegura Adriana NIreña, VP at Google Spanish Speaking Latin America.
Mientras escribo estas palabras, la inteligencia artificial (IA) continúa cambiando nuestro mundo. Se trata de una revolución más profunda que la de la llegada de Internet o los dispositivos móviles, con la capacidad de democratizar el acceso a la información y al conocimiento, como nunca antes. El impacto en áreas como la ciencia, la salud, el trabajo y hasta nuestra vida cotidiana, son asombrosos. Nos entusiasman, nos conmueven y también, por momentos nos abruman. Son muchos los cambios que estamos asimilando en poco tiempo. Entonces nos preguntamos ¿qué papel tengo yo en esta revolución? ¿qué puedo hacer al respecto?
Cada tanto, suele volver a mí una frase de Lila Ibrahim, COO de Google DeepMind, que resuena en mi mente como un mantra: “la tecnología sólo tiene sentido si mejora la vida de las personas”. ¿Cómo hacemos para que esta revolución tecnológica de verdad beneficie a todas las personas? ¿Qué rol juegan las mujeres? ¿En qué medida estamos formando parte de esta revolución?
Investigaciones citadas por el World Economic Forum, revelan que los hombres superan a las mujeres en el uso de IA generativa en todos los grupos de edad. En un estudio realizado a nivel mundial entre 25.000 trabajadores, el 59% de los varones de entre 18 y 65 años afirmó utilizar herramientas de IA generativa al menos una vez a la semana, mientras que sólo el 51% de las mujeres dijo lo mismo. Entre los más jóvenes, la brecha es aún mayor, 71% de adopción en los hombres vs. 59% en las mujeres.
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La buena noticia es que la revolución de la IA es diferente. Muchas personas crecimos en una época donde el acceso a la tecnología de avanzada era simplemente un lujo, solo al alcance de pocos. A diferencia de revoluciones anteriores, muchas de las herramientas de IA son gratuitas y accesibles para cualquier persona que tenga una computadora o un teléfono inteligente con conexión a internet. Su accesibilidad y relativa asequibilidad convierten a la IA en un catalizador de cambio para las mujeres.
Hoy no es necesario tener una licenciatura en informática para comenzar a usar esta tecnología. ¿Por qué juega un rol fundamental a la hora de equilibrar la balanza entre hombres y mujeres? Porque tiene la capacidad de democratizar el acceso a la información y la educación, ofreciendo a niñas y jóvenes experiencias de aprendizaje personalizadas, superando barreras geográficas y económicas. Herramientas que permitan crear y gestionar clases, tareas y calificaciones en línea, están mejorando la enseñanza del lenguaje y la comprensión de texto y aumentando la alfabetización en nuestra región y en todo el mundo. Millones de estudiantes han podido ya aprovechar de diversas plataformas.
La revolución de la IA puede además fortalecer el espíritu emprendedor femenino, siendo una socia silenciosa de las mujeres emprendedoras, automatizando tareas tediosas, analizando datos para decisiones estratégicas y conectando con clientes más allá de las fronteras. Y está abriendo los horizontes y conectando a mujeres que trabajan en tecnología alrededor del mundo, a través de iniciativas como She Builds AI (Ella construye IA), para que desarrollen su potencial en IA, conecten con otras mujeres en ese campo y sean protagonistas en la construcción y evolución de esta tecnología desde el principio.
También está mejorando su acceso a la salud, a través de diagnósticos tempranos y más precisos y tratamientos personalizados. A lo largo de la historia, nos hemos acostumbrado a ver cómo los cambios estructurales llevan décadas, hasta siglos. Pero hoy la IA está acelerando el cambio como nunca antes, y con su ayuda muchas de las barreras a las que se han enfrentado las mujeres en el camino a su progreso se están derribando: la falta de tiempo por la superposición de tareas y roles, limitaciones económicas, y hasta barreras geográficas. Solo hace falta la acción.
Este es el momento de activarnos y meternos en el tema. No esperemos a que alguien nos dé permiso o nos muestre el camino. La IA está aquí, ahora, y nos pertenece. Desde el aula hasta la sala de reuniones, desde el consultorio hasta el taller, inclusive para organizar unas vacaciones soñadas en familia. Cada una de nosotras tiene un lugar en esta revolución. No se trata de dominar la tecnología, sino de utilizarla para amplificar nuestras voces, multiplicar nuestras capacidades y potenciar nuestra mirada tan única y femenina en los ámbitos en los que interactuamos. No importa dónde estemos o cuántos recursos tengamos, la IA nos invita a experimentar, a crear, a innovar. Dejemos de preguntarnos cuál es nuestro papel y empecemos a escribirlo.
Sobre la autora
Adriana Noreña es VP at Google Spanish Speaking Latin America.
Las opiniones expresadas son solo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Perú.
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