No basta con materiales que reduzcan el impacto ambiental para tener ciudades sostenibles. También necesitamos ciudadanos que entiendan que sus decisiones cotidianas —lo que consumen, cómo se movilizan, qué causas apoyan— también construyen o destruyen el país que soñamos, dice Humberto Nadal, CEO de Pacasmayo.
Hace algunos años, me detuve a pensar en el verdadero significado de construir. No fue una reflexión técnica ni sobre un producto o reunión de trabajo. Surgió en un momento de pausa, de esos en los que uno se pregunta si lo que está haciendo realmente deja una huella. Y me di cuenta de algo fundamental: construir no se trata solo de levantar paredes o carreteras. Construir también es dejar cimientos más profundos —valores, conciencia, responsabilidad— que sostengan el país que soñamos.
Cada vez más empresas están integrando la sostenibilidad en su visión a largo plazo y este es un indicador potente que ya empieza a notarse en sectores clave para el desarrollo del país. Ese compromiso, cuando es auténtico, se traduce en avances concretos. En la industria de la construcción, por ejemplo, hemos impulsado la Hoja de Ruta de la Industria del Cemento al 2030. Es un esfuerzo colectivo para descarbonizar nuestro sector, hacer nuestros procesos más eficientes y diseñar solucio- nes que cuiden el entorno. Pero aunque ese desafío es urgente, hay otro que lo es igual o más: formar una ciudadanía consciente, informada y comprometida con el cambio.
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No basta con materiales que reduzcan el impacto ambiental para tener ciudades sostenibles. También necesitamos ciudadanos que entiendan que sus decisiones cotidianas —lo que consumen, cómo se movilizan, qué causas apoyan— también construyen o destruyen el país que soñamos. Así como la infraestructura es esencial para el desarrollo urbano, también lo es una ciudadanía que actúe con responsabilidad, empatía y visión de futuro.
Llevo más de seis décadas recorriendo el norte del país junto a un equipo que ha crecido conmigo. En ese tiempo he aprendido que el cambio real no empieza solo en una gran política pública, sino en lo cotidiano: en cómo educamos a nuestros hijos, en cómo cuidamos lo que tenemos, en cómo decidimos involucrarnos con nuestra comunidad. Ser un ciudadano responsable va más allá de cumplir la ley; implica actuar con principios sólidos, incluso cuando nadie nos ve.
Creo firmemente que nuestro rol como empresarios debe ir de la mano de una sociedad que se compromete. Si queremos avanzar hacia un futuro más justo y resiliente, tenemos que reconocer que la sostenibilidad no se construye únicamente desde la industria o desde una oficina. Se empieza en los hogares, en las aulas, en nuestras calles. Cada pequeño acto cuenta.
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Una ciudadanía responsable no nace de la nada, se cultiva. Se forma con el ejemplo, cuando alguien decide informarse, cuando enseñamos civismo en casa o en el colegio, cuando una comunidad se une por una causa justa, ahí estamos sembrando futuro. Ese es el país que quiero ayudar a construir: uno donde las grandes obras se sostienen sobre valores sólidos. El reto es grande, lo sé. Pero el Perú lo vale y lo podemos construir unidos.
SOBRE EL AUTOR
Humberto Nadal es CEO de Pacasmayo.
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