El análisis de datos y la inteligencia artificial son dos herramientas vitales para prevenir y mitigar el fraude en las organizaciones, explica Jorge Valencia, socio de Servicios Forenses y Riesgos de Integridad de EY Perú
¡Créanlo o no, la mayoría de las organizaciones tiene un iceberg! Sí, un iceberg, pero de daños por fraude. Y como todo iceberg, es difícil identificar el tamaño real o cuan grande es la parte que no es visible (en promedio ronda el 90%). Lo cierto es que muchas empresas ni siquiera son conscientes de tenerlo. Posiblemente cuando lo noten, sentirán el golpe tan duro como el que hundió al “Titanic”. Otras, por su parte, solo han visto parte de la superficie y creen que no es muy grande, o quizás no lo consideran materia de análisis y lo ven como un simple “cubo de hielo”.
Descubrir un fraude en una empresa es un golpe durísimo. A menudo, lo primero que surge es una sensación de vergüenza y culpa, como si toda la organización hubiera cometido un error. Se produce una sensación de deslealtad o infidelidad generalizada entre los colaboradores.
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Las empresas, comprensiblemente, tienden a manejar estos incidentes con la máxima discreción, esperando que el problema sea menor y que, al resolverlo rápidamente, puedan pasar la página tan rápido como sea posible. Con ello, en la mayoría de los casos, las medidas correctivas suelen ser inmediatas, las personas involucradas retiradas y los controles reforzados ipso facto para que el hecho fraudulento no vuelva a ocurrir.
¡Listo, problema resuelto! Pero ¿y si hay más? ¿El problema estará resuelto? ¿Volverá ocurrir? ¿Hemos descubierto su total dimensión? ¿O sólo hemos visto la punta del iceberg?
Esto hace a la analogía del iceberg la forma más didáctica para graficar el mundo del fraude ocupacional. La experiencia nos dice que cuando se detecta el primer indicio de dolo, solo estamos viendo una fracción minúscula de la verdadera dimensión del problema. La gran masa de operaciones fraudulentas, las redes de complicidad y los métodos sofisticados, permanecen invisibles a simple vista.
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La ‘fría’ verdad: El tamaño de tu iceberg según las estadísticas en Latinoamérica
Es fácil pensar que el fraude es un problema que «les pasa a otros», o que, en nuestra empresa, si existe, es insignificante, un simple «cubito de hielo». Sin embargo, las estadísticas globales grafican una realidad muy diferente, la cual considero que debería ser una señal de alerta para todas las empresas en el Perú.
Según el último Reporte a las Naciones 2024 sobre Fraude y Abuso Ocupacional de la Association of Certified Fraud Examiners (ACFE), la referencia global en la lucha contra el fraude, la situación en Latinoamérica y el Caribe es crítica:
- El monto promedio de fraude por incidente en nuestra región asciende a 150 mil dólares. Esta cifra alarmante desmiente la idea de que los fraudes son «pequeños robos» y nos obliga a concebirlos como pérdidas sustanciales que pueden impactar significativamente la rentabilidad y la sostenibilidad de nuestra empresa.
Esta información se complementa con los datos recogidos en el Estudio Global de Fraude de EY, publicado en el año 2024. En este documento se resalta que, aun teniendo conciencia sobre el riesgo de sufrir un fraude, muchas empresas aún no implementan las herramientas tecnológicas necesarias para detectarlo de manera efectiva en sus primeras etapas, dejando al azar un aspecto peligroso que puede costar su propia supervivencia.
Entonces, ¿cómo podemos ir más allá de esta superficie engañosa y dimensionar el verdadero tamaño de nuestro iceberg? La respuesta se encuentra en la potente combinación del análisis forense de datos y la inteligencia artificial (IA).
Análisis forense de datos
El análisis forense de datos es mucho más que una simple auditoría. Es un proceso que combina la mejor tecnología con la experiencia acumulada de investigadores de fraude de todo el mundo. Involucra diferentes pruebas analíticas para detectar estas conductas dolosas, tales como la recopilación, el procesamiento y el examen riguroso de vastos volúmenes de información digital interna y externa (bases de fuentes públicas), estructurada y no estructurada (por ejemplo, correos electrónicos). Su objetivo no es solo señalar transacciones sospechosas, sino reconstruir la narrativa completa del fraude: cuándo ocurrió, quiénes estuvieron involucrados, cómo se ejecutó y cuál fue el impacto total.
La IA: La gran herramienta que revela el verdadero tamaño del iceberg
Si el análisis forense de datos nos proporciona el mapa detallado del escenario del fraude, la inteligencia artificial actúa como una herramienta de última generación, revelando lo que el ojo humano o los métodos tradicionales jamás podrían percibir. La IA, a través de sus sofisticados algoritmos de aprendizaje automático (machine learning), tiene la capacidad de procesar y analizar volúmenes de información masivos a una velocidad y con una precisión inalcanzables para cualquier equipo de personas. Esto permite detectar patrones de comportamiento complejos y anomalías sutiles de manera rápida.
Además, al combinar estas capacidades, le da la posibilidad a cualquier empresa de no solo rascar la superficie y ver la «punta» del fraude, sino de sumergirse profundamente y dimensionar la verdadera magnitud del iceberg que podría estar afectando su salud financiera. Con esto, no quiero decir que la IA sustituye al experto humano, sino que lo empodera, multiplicando su capacidad para encontrar la verdad y proteger los activos de la empresa.
¿Estás preparado para revelar lo que se oculta bajo la superficie y asegurar la integridad de tu empresa?
SOBRE EL AUTOR:
Jorge Valencia es socio de Servicios Forenses y Riesgos de Integridad de EY Perú
Las opiniones expresadas son solo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Perú.
