Estamos viviendo la mayor disrupción tecnológica de la historia, pero también una de las mayores desconexiones humanas, sostiene Yuriko Huayana es General Manager South LATAM de VTEX.

En Latinoamérica, hablar de transformación digital no es solo hablar de tecnología. Es hablar de liderazgo, de personas, de situaciones que suelen escaparse en muchos casos de los aspectos técnicos y que van más de la mano con la estrategia del negocio.

Cuando hablamos del potencial de la inteligencia artificial (IA), lo que realmente estamos haciendo es enfocarnos en cómo una decisión y un acto humano impulsado por IA generativa puede convertirse en un generador de mejoras para lograr entornos cada vez más automatizados, pero también uno que entregue resultados más tangibles en las operaciones. 

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Y es ahí donde, indiferentemente al contexto económico o político de los países,  la adopción tecnológica es frenada no por falta de conocimiento, sino porque no se encuentran líderes que consigan trasladar la visión de transformación y crecimiento de las organizaciones y del equipo humano que llevan consigo. Es esa falta de visión la que imposibilita ver a la tecnología como un acelerador.

El dilema no es digital, es humano

En las últimas semanas, hemos observado como conversaciones técnicas de IA se convierten en espacios de conexión y fortalecimiento de habilidades blandas, y es que para nadie es secreto que habilidades como: resiliencia, pensamiento crítico, comunicación empática, adaptabilidad, escucha activa son y serán el gran pilar de muchas organizaciones. 

Estamos viviendo la mayor disrupción tecnológica de la historia, pero también una de las mayores desconexiones humanas.

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¿Qué necesitamos entonces?

Más que adoptar tecnología, necesitamos cultivar un liderazgo estratégico, flexible y profundamente humano. Uno que sepa cuándo hacer una pausa, cuándo reestructurar, cuándo soltar viejos modelos de negocio que ya no sirven. Y sobre todo, uno que no tenga miedo a reformular el propósito de la compañía cada vez que sea necesario para seguir siendo relevante.

En mi experiencia en la industria del e-commerce, he visto cómo negocios que invierten en visión, cultura y personas —además de plataformas y datos— logran diferenciarse realmente. No solo sobreviven: se transforman.

La tecnología seguirá evolucionando. Cada trimestre aparecerán nuevas herramientas que prometen eficiencia, personalización y escalabilidad. Pero lo que marcará la diferencia es cómo elegimos usarlas, para qué y con qué mentalidad.

Y aquí es donde aparece una de las grandes deudas en mercados como el nuestro: la falta de un objetivo claro, sostenido en el tiempo y alineado al propósito real del negocio. Porque sin eso, cualquier avance será parcial. Sin visión a largo plazo, la tecnología solo maquilla los síntomas de una estructura que no está funcionando.

América Latina no necesita más dashboards si no sabe qué decisiones tomar con los datos. No necesita más soluciones si sigue sin tener claro el problema. La región requiere líderes valientes, con visión, pero también con escucha. Que abracen la incomodidad del cambio, que entiendan que liderar con tecnología no significa dejar de lado lo humano. Significa ponerlo al centro.

Sobre la autora

Yuriko Huayana es General Manager South LATAM de VTEX

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