La disciplina en la ejecución y la integración efectiva de talento y tecnología son esenciales para consolidar ventajas competitivas sostenibles, señala Iván Sánchez, Chief Operating Officer de Ransa Perú.
En un entorno logístico global cada vez más complejo, donde los costos pueden representar entre el 15% y el 25% del PBI en economías latinoamericanas según estudios del Banco Mundial, la visibilidad, la eficiencia y la capacidad de adaptación ya no son ventajas, sino condiciones básicas para competir. Por eso, liderar desde la operación significa anticiparse, tomar decisiones rápidas y asegurar que la ejecución no se detenga. Las empresas que trabajan de manera integral logran operar con mayor coherencia y efectividad en entornos dinámicos.
En sectores donde la continuidad es crítica, informes globales indican que una hora de inactividad no planificada puede implicar 500 mil dólares, un impacto económico significativo. Por ello, la gestión operativa ya no puede limitarse al control; debe enfocarse en prevenir, corregir rápido y mantener la estabilidad del servicio.
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Las compañías que implementan modelos de excelencia operacional, con procesos estandarizados, disciplina y mejora continua, logran fortalecer su ejecución y competitividad. Según McKinsey, las organizaciones que adoptan prácticas avanzadas de operaciones pueden alcanzar incrementos de productividad de hasta 25%. Pero más allá del porcentaje, lo relevante es que una operación ordenada y consistente permite cumplir lo prometido al cliente, incluso en escenarios complicados.
Hoy, la sostenibilidad forma parte de las decisiones operativas. No es un eje aislado, sino un criterio que impacta directamente en cómo se diseña y ejecuta cada proceso. La adopción de flotas más eficientes y vehículos inteligentes, la implementación de almacenes de alto desempeño energético y el uso de fuentes renovables —como paneles solares— permiten optimizar el consumo de recursos, disminuir emisiones y fortalecer la trazabilidad ambiental de la operación.
Para mantener estos niveles de excelencia, la operación, el conocimiento especializado y la tecnología se consolidan como factores clave para ejecutar bien la estrategia. Asimismo, la digitalización de la cadena de suministro ha demostrado mejoras reales en eficiencia y capacidad de respuesta. Según un informe de ZIPDO, el 70 % de los profesionales del sector afirma que la transformación digital mejora la eficiencia operativa. Sin embargo, la tecnología por sí sola no resuelve los desafíos: su valor real está en cómo los equipos la utilizan para tomar decisiones rápidas y fundamentadas.
Asimismo, las necesidades del mercado han evolucionado hacia esquemas de servicio cada vez más integrales. Actualmente, los clientes buscan soluciones logísticas que concentren en un solo operador la gestión de carga seca y de frío, bajo estándares homogéneos de calidad y seguridad. En esa línea, integrar servicios simplifica la gestión para el cliente, mejora el control y genera mayor consistencia en la experiencia logística.
Con esta base consolidada, frente a desafíos como optimización de infraestructura, eficiencia en transporte, reducción de costos y confiabilidad del servicio; el liderazgo orientado a la operación se convierte en una palanca concreta de competitividad. La disciplina en la ejecución y la integración efectiva de talento y tecnología son esenciales para consolidar ventajas competitivas sostenibles. En un entorno donde la complejidad es la norma y la eficiencia define la rentabilidad, liderar desde la operación no es solo una decisión estratégica: es la forma más directa de garantizar resultados consistentes para el cliente y el negocio.
Sobre el autor
Iván Sánchez es Chief Operating Officer de Ransa Perú.
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