El verdadero valor de romper este techo no es solo ver a más mujeres en la cima, sino consolidar equipos directivos más robustos, capaces de guiar la transformación tecnológica con empatía y visión de negocio, destaca la Country Lead Chile y Perú en Laboratoria.
Durante la última década, el debate sobre la diversidad de género en el sector corporativo y tecnológico de América Latina se concentró, casi exclusivamente, en la base de la pirámide. Las organizaciones invirtieron recursos significativos para abrir las puertas de entrada, celebrando cada punto porcentual de aumento en la contratación de perfiles iniciales; sin embargo, hay una profunda ironía en el ecosistema digital: mientras la tecnología avanza a un ritmo exponencial, la movilidad del talento femenino hacia roles de dirección parece moverse a un ritmo más lento.
Al mirar hoy las mesas de decisiones, los comités de estrategia y los roles de alta dirección, la realidad nos confronta con un diagnóstico más complejo: el acceso se está logrando, pero el verdadero techo de cristal se activa justamente cuando las profesionales están listas para despegar.
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Las estadísticas regionales demuestran que el desafío ha mutado. Ya no se trata únicamente de romper la barrera de entrada, sino de combatir un estancamiento invisible en las etapas intermedias de la carrera laboral. Esta dificultad para permanecer, avanzar y consolidarse en posiciones de alta dirección mantiene a gran parte del talento femenino congelado en posiciones operativas, creando el cuello de botella más crítico para la competitividad en la era de la Inteligencia Artificial.
En un entorno automatizado, donde la ejecución técnica básica empieza a ser resuelta por algoritmos, el verdadero valor diferenciador de las empresas ya no reside en el trabajo repetitivo, sino en el pensamiento crítico, la madurez profesional y el criterio estratégico. Restringir el talento femenino a los niveles iniciales por la falta de mecanismos que impulsen su ascenso no es solo una asimetría de equidad; es una pérdida drástica de capital intelectual y de retorno de inversión para los negocios que pretenden liderar el futuro.
Desmantelar este techo invisible es un desafío de corresponsabilidad que exige un compromiso de doble vía. Por un lado, el ecosistema empresarial necesita diseñar estructuras y culturas internas que impulsen activamente el ascenso y abran espacios reales en la toma de decisiones y liderazgo. Por el otro, el talento femenino debe equiparse y prepararse con herramientas más competitivas para asumir el reto directivo y dar el salto definitivo de ejecutora a estratega.
Este tránsito hacia el liderazgo no ocurre por inercia; demanda que las profesionales fortalezcan de forma continua su perfil, optimicen sus activos estratégicos como su CV o su presencia en LinkedIn, y transformen su narrativa profesional para lograr reflejar una verdadera visión de negocio en lugar de una lista de tareas operativas.
Conscientes de que agrietar esa barrera requiere de este acompañamiento integral, desde Laboratoria evolucionamos nuestro modelo hacia iniciativas como ‘Activa tu carrera’, un ecosistema diseñado específicamente para que las mujeres en América Latina reconfiguren su perfil, recuperen la dirección estratégica y dominen las dinámicas de empleabilidad actuales. Los resultados de abordar la progresión laboral desde esta perspectiva deparan que el impacto en el mercado sea inmediato y cuantificable. El 99% de las profesionales que concluyen este proceso de acompañamiento estratégico confían plenamente en que sus habilidades aportan un valor real y crítico en el entorno profesional actual, mientras que el 80% afirma haber mejorado significativamente la claridad sobre hacia dónde orientar su futuro laboral.
De hecho, la prueba más evidente de esta perspectiva se refleja en la movilidad económica, demostrando que el techo de cristal es perfectamente frágil cuando se cuenta con las herramientas adecuadas. En nuestra comunidad vemos este fenómeno de forma tangible: luego de optimizar su posicionamiento estratégico y aplicar a posiciones de mayor responsabilidad, las profesionales han logrado cambiar de empleo y duplicar sus ingresos en comparación con sus salarios anteriores. La data refleja que, aunque el camino no está completamente pavimentado, el mercado corporativo reconoce el valor del criterio estratégico y la madurez directiva cuando logramos abrir los canales correctos para visibilizarlos.
Hacer que el potencial de las profesionales dé el paso hacia puestos de gran responsabilidad no responde a un asunto de cuotas, sino a una evolución estratégica en la cultura de la alta dirección. El verdadero valor de romper este techo no es solo ver a más mujeres en la cima, sino consolidar equipos directivos más robustos, capaces de guiar la transformación tecnológica con empatía y visión de negocio.
Al final del día, abrir el camino para que el talento femenino no solo llegue, sino que permanezca y decida, es el mejor catalizador para construir un liderazgo empresarial adaptado a las complejidades de la Inteligencia Artificial. Romper las barreras invisibles del mercado es el paso definitivo para activar el verdadero motor productivo de nuestra región; la data ya está sobre la mesa, el siguiente movimiento nos corresponde a todos.
Sobre la autora:
Carolina Covarrubias es Country Lead Chile y Perú en Laboratoria.
Las opiniones expresadas son solo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Perú.
