Una empresa preparada debe incorporar la tecnología y la IA como parte de su cultura organizacional. Esto implica colaboradores que comprendan beneficios, límites y riesgos; líderes capaces de formular las preguntas correctas; equipos de control aptos para evaluar algoritmos y datos; y áreas de negocio conscientes de que la innovación no exime del cumplimiento. Así lo explica Nancy Yong, socia líder de Servicios de Gobierno Corporativo, Riesgos, Cumplimiento y Servicios Forenses en PwC Perú.

La inteligencia artificial (IA) ya forma parte de la agenda empresarial. Su avance está redefiniendo procesos, productividad y modelos de decisión, pero también plantea una interrogante crítica: ¿las organizaciones cuentan con capacidades de gobierno suficientes para utilizarla de manera segura, ética y sostenible? En un contexto de innovación acelerada, la confianza se consolida como un activo esencial.

El estudio IA Insights Perú 2026 de PwC Perú y UTEC confirma que la adopción local de esta tecnología está dejando de ser experimental. El 64% de los encuestados declara un uso medio, intensivo o estratégico en sus funciones diarias, mientras que el 79% de los líderes consultados reporta un mayor presupuesto para iniciativas de IA en 2026. La señal es clara: las empresas están invirtiendo y buscan capturar valor. No obstante, la madurez institucional no siempre avanza al mismo ritmo.

Según el estudio, el 34% de las organizaciones aún no cuenta con un modelo de gobernanza de IA definido y solo el 10% lo tiene implementado e integrado de manera efectiva en sus operaciones. Esta brecha es relevante porque la IA no puede gestionarse únicamente como una herramienta tecnológica. Debe incorporarse transversalmente a la organización y a su estructura de gobierno corporativo, con responsabilidades claras, criterios de aprobación, monitoreo de riesgos, controles, trazabilidad, seguridad, calidad de datos, principios éticos y mecanismos de rendición de cuentas.

Ello exige políticas generales que orienten su uso en toda la empresa y lineamientos específicos para procesos, áreas o casos que, por su criticidad, exposición regulatoria o impacto en terceros, requieren controles adicionales. No todos los usos presentan el mismo nivel de riesgo. Por ello, la gobernanza debe permitir innovar con agilidad dentro de un marco proporcional, documentado y sujeto a supervisión.

Lee también: La mayoría de jóvenes se sienten más preocupados que entusiasmados por la IA, revela encuesta

El desafío también es cultural. Una empresa preparada debe incorporar la tecnología y la IA como parte de su cultura organizacional. Esto implica colaboradores que comprendan beneficios, límites y riesgos; líderes capaces de formular las preguntas correctas; equipos de control aptos para evaluar algoritmos y datos; y áreas de negocio conscientes de que la innovación no exime del cumplimiento. 

Como señala Laurence Liew y otros especialistas: “La IA no te va a reemplazar. Serás reemplazado por alguien que la use para superarte”. Esta reflexión pone énfasis en una realidad creciente. Hoy, el desafío no es solo adoptar nuevas herramientas, sino desarrollar las capacidades para utilizarlas de forma efectiva y responsable. En este sentido, la alfabetización en IA no debería limitarse al uso de herramientas, sino incorporar criterio profesional, protección de información, escalamiento oportuno de alertas y responsabilidad.

Los modelos más sostenibles combinan dirección central y ejecución distribuida. Un comité, centro de excelencia o instancia equivalente puede definir estándares, priorizar casos de uso y establecer controles, mientras las distintas áreas innovan bajo reglas comunes. Este equilibrio evita tanto una centralización excesiva que ralentice la generación de valor como una descentralización que origine silos, duplicidad de esfuerzos o riesgos no gestionados.

Para los directorios, la alta gerencia y las funciones de gobierno corporativo, riesgos, cumplimiento y servicios forenses, la decisión es impostergable: gobernar la IA no limita su potencial, lo protege.

Sobre la autora:

Nancy Yong es socia líder de Servicios de Gobierno Corporativo, Riesgos, Cumplimiento y Servicios Forenses en PwC Perú.

Las opiniones expresadas son solo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Perú.