La analítica de datos y la inteligencia artificial abren una oportunidad importante para el crecimiento de la industria de las inversiones en Perú, dice Virginia Maina es country manager de Inviu Perú.

La forma de acceder al mundo de las inversiones cambió. Hoy se puede abrir una cuenta, revisar alternativas y seguir inversiones propias desde un celular. Pero esa facilidad plantea una pregunta más relevante para la industria: ¿tener mayor acceso significa estar mejor preparado para invertir? 

La tecnología está cambiando una relación que durante mucho tiempo estuvo asociada a inversionistas institucionales, especialistas financieros y a un lenguaje que podía resultar complejo para quienes buscaban acercarse al mercado. El avance de la inclusión financiera permite dimensionar esta transformación. Según el Global Findex 2025 del Banco Mundial, el 79% de los adultos en el mundo tiene una cuenta en un banco, institución financiera o proveedor de dinero móvil, frente al 51% registrado en 2011. La expansión de los teléfonos móviles y los servicios digitales ha sido uno de los principales impulsores de este crecimiento. 

En el Perú, el cambio también se observa en quiénes participan en el mercado. Según la Bolsa de Valores de Lima (BVL), la participación de las personas naturales en la negociación de renta variable pasó de 19% en 2016 a 39% en 2026. Asimismo, la BVL refiere que en los últimos dos años hubo un crecimiento en montos negociados en renta variable, más que duplicando el monto operado por trimestre. Cuando cambia el inversionista, también debe cambiar la manera en que la industria se relaciona con él. 

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La analítica de datos y la inteligencia artificial abren una oportunidad importante en ese camino. Estas herramientas permiten procesar grandes volúmenes de información, comprender mejor las necesidades, tendencias y perfiles de los inversionistas. Al mismo tiempo, están transformando el rol del asesor financiero: menos concentrado en tareas operativas y con mayor espacio para interpretar escenarios, entender objetivos, evaluar alternativas y acompañar a los inversionistas. 

Esta evolución también implica una responsabilidad. Mientras más sencillo sea invertir, más importante será que esa facilidad esté acompañada de información clara, herramientas para comprender oportunidades y riesgos y asesoría profesional. Una interfaz intuitiva puede hacer más simple una operación, pero no hace más simple una decisión financiera. 

La tecnología ya está abriendo las puertas del mercado. El verdadero avance será conseguir que más inversionistas puedan cruzarlas con mejores herramientas, mayor información y el acompañamiento necesario para decidir. 

Sobre la autora:

Virginia Maina es country manager de Inviu Perú.

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