La multinacional suiza Mercuria, especializada en venta de commodities, ha invertido US$750.000 en el desarrollo de capacidades productivas de concesionarios y agricultores de tres provincias de Madre De Dios. Tiene otros proyectos similares en Perú, Argentina y Brasil. ¿Cómo funciona el negocio?
La multinacional suiza comercializadora de commodities energéticos Mercuria comprará bonos de carbono de 200 mil hectáreas de bosques de las provincias de Tambopata, Manu y Tahuamanu, en la región de Madre de Dios.
La operación de compra-venta de estos bonos –certificados que evidencian que los árboles se mantienen en pie y capturan dióxido de carbono reduciendo el calentamiento global– fue acordada entre Mercuria y la Cooperativa Agraria Forestal y de Servicios Ambientales de Madre de Dios (COOPAFSAMAD) a inicios de abril pasado.
Como parte del acuerdo, Mercuria se comprometió a anticipar un desembolso de US$750.000 a la cooperativa para que sus socios (149 concesionarios forestales y 189 propietarios de predios privados) fortalezcan su organización y potencien las cadenas productivas en las que trabajan. Entre estas están aquellas de productos maderables y no maderables, como la castaña, shiringa o caucho, copoazú, cacao y cultivos de primera necesidad, como papaya, plátano, arroz, piña; además de servicios de ecoturismo, conservación, forestación y reforestación. El financiamiento es por 18 meses, tiempo en el cual Mercuria prevé que la cooperativa logre verificar la reducción y obtener certificados o bonos de carbono.
A través de este proyecto de Reducción de Emisiones derivadas de la Deforestación y la Degradación de los bosques (REDD+), la corporación comprará directamente los bonos de carbono, sin intermediarios de por medio, lo que reduce el costo de la comercialización.
Le puede interesar: Perú se mantiene como el quinto país más atractivo de Latinoamérica para invertir en energías renovables
Así lo destacó la consultora peruana Paskay, especializada en proyectos de carbono forestales, que interviene en el proyecto como asesora técnico, legal y administrativa del proyecto, cuyo nombre es “Juntos por los Bosques”. Así, Paskay buscará impulsar el desarrollo productivo de la cooperativa y lograr que los bosques que gestionan sus socios obtengan los certificados. Para que este objetivo sea alcanzado, la cooperativa de la mano con Paskay debe sortear un reto no menor en la zona: la deforestación por agricultura migratoria y la minería ilegal. Para ello, el plan es apoyarse en tecnología de monitoreo satelital para la emisión de alertas y llevar a cabo alianzas con las autoridades locales, explica Jorge Torres Padilla, director ejecutivo de Paskay.
«No solo estamos trabajando con los que tienen bosque (concesionarios), sino con los que tienen predios y, en otro contexto, podrían ser una amenaza. No conozco otro proyecto en el que estén juntos los dos (socios). Es un desafío, pero además creo que va a ser la principal llave del éxito. Parte de los beneficios del dióxido de carbono, va a ir dirigido a los agricultores. Ese es un elemento muy distinto en este proyecto».
Jorge Torres Padilla, director ejecutivo de Paskay
Un mercado en transición
Otro de los acuerdos relevantes entre la corporación y COOPAFSAMAD es que el precio a pagar por los bonos se determinará “en el momento de la transacción”, cada vez que se certifiquen. Esta decisión se debe a que actualmente el estándar de verificación y valorización de los certificados está “en transición” en el denominado mercado voluntario o privado de bonos de carbono, explica a Forbes Andrés Huby, jefe de Productos Ambientales para América Latina de Mercuria.
“El estándar Verra ha cambiado la metodología [de verificación y medición]: no está aceptando la que aceptaba hace un año “, precisa el ejecutivo peruano, basado en Londres.
Huby -quien antes trabajó en la petrolera BP en la división de comercio de bonos y también como director de inversión de la firma Bosques Amazónicos- señala que el estándar Verra –denominada VCS– es el más importante en el mercado voluntario. Su actualización se debe a que el negocio ha estado expuesto a una crisis de confianza asociada a aspectos técnicos de contabilidad, por el lado de la oferta, y a críticas por ‘greenwashing’ hacia los compradores, del lado de la demanda. [Greenwashing es el término en inglés que se usa para aludir a organizaciones que compensan su huella de carbono comprando bonos pero no la reducen ni mitigan]
“Tenemos que llegar a un equilibrio y ese equilibrio viene por definir el precio de mercado cuando se emitan los créditos de carbono. Ya hay un procedimiento para poder determinar eso en nuestros contratos”, refuerza Andrés Huby sobre el acuerdo de Mercuria y la cooperativa en medio de dicho escenario incierto.
Volumen, valor y precio total anual de transacciones del mercado voluntario de carbono por tCO2e para todos los proyectos, 2022-2023

Tamaño del mercado voluntario de carbono, por valor de los créditos de carbono comercializados, antes de 2005 a 2023

Los bonos, un diferencial
“Juntos por los Bosques” es uno de los proyectos de bonos de carbono por lo que está apostando Mercuria en América Latina. En efecto, en Perú, el trader ya ha comprado créditos de carbono por US$24 millones de otro proyecto REDD en concesiones forestales certificadas en Madre De Dios, informan en Paskay. Además, ha firmado otro acuerdo para financiar por al menos seis años otro proyecto forestal de bonos de carbono en el Parque Nacional Yanachaga Chemillen (en la selva central) y el Bosque de Protección San Matías San Carlos (en los distritos de distritos de Huancabamba, Puerto Bermúdez y Villa Rica en Pasco). Y está impulsando –junto a Paskay– el proyecto Tullpa+, mediante el cual financia la instalación de cocinas mejoradas a leña en 85.000 familias de los Andes del Perú y, así, reduce emisiones, evita deforestación asociada y genera bonos de carbono.
En la región, Mercuria también ha impulsado la ejecución de proyectos de bonos de carbono con los gobiernos de la provincia de Misiones, en el noreste de Argentina, y el del Estado Federal de Tocantins, en centro -este de Brasil. En México, desarrollan proyectos de carbono forestales con la consultora Canopia Carbon, informó el jefe de Productos Ambientales para América Latina de Mercuria.
¿Por qué está invirtiendo Mercuria en los bonos de carbono? Al respecto, el ejecutivo revela que buscan comercializarlos como un plus de los commodities que ya venden, pero también para compensar su propias emisiones de este tipo.
Andrés Huby reconoce que la apuesta ocurre en medio un mercado global incierto, donde aún no se sabe a ciencia cierta cómo se verificarán ni valorizarán los bonos. “Lo que nosotros queremos es generar nuevos proyectos e invertir donde la gente no quiere porque los precios son bajos. Queremos que la acción climática no pare porque los mercados ahora están en un momento de duda”, remata.
Hechos relevantes
- La crisis de confianza en los mercados de bonos de carbono comenzó tras la publicación de un artículo en The Guardian en enero de 2023, en el que se denunciaba que existían contabilidades fraudulentas en proyectos alrededor del mundo, señaló Arturo Caballero, gerente general de A2G Carbon.
- Aun no se sabe cuándo será presentado el nuevo estándar de medición de Verra ni el de otras firmas, dijo Caballero. El ejecutivo explicó a Forbes Perú que dicha situación desalienta la inversión en proyectos de bonos de carbono forestales, para avanzar hacia la etapa de diseño e implementarlos. «Con esa incertidumbre y ese riesgo, los fondos que han venido a invertir, un poco que se han tirado a atrás», dice. Al mismo tiempo, advierte que existe un vacío de información sobre la cantidad de bonos de carbono generados en Perú, pese a que existe un listado de proyectos en el Registro Nacional de Actividades de Mitigación (Renami). En el mediano plazo, Caballero anticipa que en Perú se desarrollarán más proyectos de bonos de carbono, vinculados a reducción de emisiones en otros sectores diferentes al forestal, como energía renovable, eficiencia energética, cambio de combustible, agro, silvicultura y ganadería. Proyecta que la demanda global vinculada a regulaciones sobre industrias como la aeronáutica (que deberá compensar cada viaje).
- Los proyectos de bonos de carbono forestales están implementando estrategias para diferenciar los créditos en el mercado, comenta Isabel Guerrero, profesora de economía internacional de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) e investigadora en temas de conservación de la biodiversidad. «No solo se relaciona con la reducción de GEI (Gases de Efecto Invernadero) sino también con acciones complementarias, asociadas con la biodiversidad y la sostenibilidad, que hacen que el valor aumente», dijo. Agregó que en Perú, existen tres tipos de proyectos de bono de carbono forestales: 30 proyectos REDD+, 1 conocido como «IFM» (siglas en ingles de «Improved Forest Management», en Loreto, y 7 ARR (siglas en inglés de Forestación, reforestación y Revegetación).
Para más noticias de negocios siga a Forbes Perú desde Google News
