El otro 90% enfrenta un total de 25 “desafíos físicos”, de acuerdo con el estudio de “Lo difícil: navegar por las realidades físicas de la transición energética”. Perú tiene una doble tareas: descarbonizar, pero también incrementar el acceso y potencia, señaló Mekala Krishnan, socia del McKinsey Global Institute, durante la Cumbre Perú Sostenible.
La transición energética apenas está comenzando. A esa conclusión llegó la firma de consultoría McKinsey, a través del estudio “Lo difícil: navegar por las realidades físicas de la transición energética”.
El principal hallazgo de la investigación –presentada en la Cumbre Perú Sostenible el pasado 3 de octubre– es que solo se ha desplegado el 10% de la infraestructura y tecnologías que se necesitan para alcanzar las metas de reducción de dióxido de carbono hacia 2050.
“[El sistema energético] es una entidad física masiva compleja que ha sido optimizada a lo largo de los siglos”, comentó Mekala Krishnan, socia del McKinsey Global Institute, quien estuvo a cargo de la presentación del estudio en la cumbre. Justamente, a pesar de la evolución del sistema, otro de los hallazgos del estudio es que este funciona de manera deficiente en dos aspectos, resaltó la ejecutiva.
“Hay dos cosas que [el sistema] hace de manera pobre. La primera es que produce emisiones. Entonces, si piensas en la producción y el consumo de energía, el 85% de las emisiones de CO2 vienen de la producción y el consumo de energía”, dijo. La segunda deficiencia tiene que ver con la cantidad de energía que se desperdicia, que llega a dos tercios del total, agregó la ejecutiva. “Es un sistema muy ineficiente. Si piensas en toda la energía que se produce, dos tercios se pierden cuando se consume, gran parte en forma de calor”, añadió.

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En ese sentido, para Krishnan, es necesario preservar las bondades del sistema y, a la vez, gestionar las negativas.
“Lo que pensamos que tiene que suceder [es] un aumento del nivel masivo del sistema energético. La gente habla a menudo sobre la descarbonización de la energía. Pero este no solo es el reto, sino incrementar la potencia del sistema hasta en tres o cuatro o cinco veces. Mientras electrificamos los consumos de la punta de la cadena, necesitamos construir un sistema de energía de emisiones más bajas”, detalló Krishnan.
De igual manera, camino al 2050, para Krishna se requiere transformar sectores, desde el extremo de sus cadenas productivas. “Tenemos que repensar la movilidad, cómo se hace el transporte; y transformar procesos”, mencionó, señalando a las industrias del acero, cemento y la construcción.
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Para Krishnan, por otro lado, es importante crear “habilitadores” la transición energética, y escalar la disponibilidad de materiales clave como los minerales críticos. También es clave la gestión de las emisiones de carbono, por ejemplo, a través de tecnologías para su captura. “Pienso que es un sistema útil. Estas son todas las cosas que tenemos que cambiar en el sistema”, dijo.
En Perú, la ejecutiva indicó que el reto –como en otras economías emergentes– no solo implica descarbonizar el sistema energético, sino también aumentar el acceso a energía. “En Perú, el consumo de energía es una décima parte de lo que se consume en Estados Unidos”; contrastó.
“Hay muchas oportunidades. Lo que hay que encontrar son los puntos a favor, en los que se pueda afrontar los retos, incrementar el acceso a la energía y capturar oportunidades de la transición”, sostuvo, para luego destacar la existencia de los materiales necesarios para la transición y las fuentes renovables como la solar y eólica.
“Este es un ejemplo para decir ‘hay áreas en la que los retos pueden ser confrontados y Perú puede jugar un rol líder [en la transición energética]. En esto los ánimo a concentrarse y pensar”, concluyó.
Cabe indicar que el estudio “Lo difícil: navegar por las realidades físicas de la transición energética” identificó 25 desafíos físicos del sistema energético para reducir las emisiones e integrarse a energías renovables y analizó –categorizando en tres niveles– en qué medida se han logrado gestionar.
Puede descargar el estudio en este enlace.
Hecho relevante
- A nivel mundial, los países firmantes del Acuerdo de París se comprometieron a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en 45% al 2030 y lograr la carbono neutralidad hacia 2050.
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