La industria minera peruana se ha trazado ambiciosas metas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en sus operaciones. Cuatro empresas revelan sus estrategias y acciones para lograrlo.

La reducción de las emisiones está en el centro del negocio de la minería formal y a gran escala a nivel mundial. En Sudamérica, es un tema en agenda para la mayoría de los ejecutivos del sector, según reveló el estudio “Mining’ Moment” de la corporación sueca de automatización ABB. La investigación reveló que el 75% de los ejecutivos de la región cree que es posible lograr una descarbonización “significativa” con tecnologías ya disponibles.

Dicho optimismo se ha empezado a materializar en decisiones concretas en la industria minera peruana, desde la implementación de buses eléctricos y la contratación de suministros de energía limpia, cuenta a Forbes Perú Ricardo Begazo, gerente de la división “Process Industries” de ABB en Perú.

La empresa generadora y comercializadora de energía renovable Orygen tiene evidencia de lo último. Desde 2019 a la fecha, ha emitido 123 certificados de energías provenientes de fuentes renovables convencionales y no convencionales, de los cuales 19 fueron entregados a empresas mineras.

En términos de potencial, el suministro representa el 61% del total certificado por la compañía. “Observamos, también, que la demanda de la minería se ha mantenido por encima del 60% del total respecto al total de energía certificada en los últimos tres años, lo que confirma el compromiso real del sector minero con una operación más limpia y trazable, alineándose con compromisos ambientales cada vez más exigentes a nivel global”, comenta Marco Fragale, CEO de Orygen. El ejecutivo destaca, asimismo, el creciente interés de las empresas por sellar acuerdos de suministro de largo aliento a través de los “Power Purchase Agreements” (PPA, por sus siglas en inglés), lo que brinda estabilidad y predictibilidad económica al cliente y anima la inversión en nuevos proyectos renovables.

Acciones en curso

En las empresas mineras en Perú, es posible advertir acciones concretas que dan cuenta de la integración gradual de la descarbonización en el negocio. Los lineamientos del Consejo Internacional de Minería y Metales (ICMM, por sus siglas en inglés) o los compromisos fiduciarios —ante los inversionistas y financiadores— están impulsando desde “afuera” la reducción de emisiones, además de los resultados positivos que estos representan para las operaciones. Al respecto, por ejemplo, en Antamina están probando opciones de electromovilidad de flota liviana en su yacimiento polimetálico en Áncash, informan a Forbes. El año pasado, la compañía informó que el uso de camiones mineros modernos ultra-class, capaces de transportar hasta 400 toneladas de carga, le había permitido aumentar en 18% su productividad y reducir en 30% las horas perdidas por congestión. Justamente, a partir del 2036 Antamina analiza la posibilidad de reducir las emisiones de alcance 1 (las directas, generadas a partir del consumo de combustibles) “en la medida que la tecnología baja en emisiones de camiones de acarreo ultra-class está disponible”, según anticipa a Forbes. Hacia 2033 “o antes” —repara — apunta a reducir las emisiones GEI de alcance 2 (indirectas, producidas por la energía adquirida) a partir del uso de una fuente sostenible, acota y aclara que, a la fecha, la inversión en la estrategia “está en etapa de evaluación”.

No se pierda: Nuestra revista | La visión y estrategias de dos líderes mineros sobre el sector y su futuro

Sociedad Minera Cerro Verde busca reducir el 15% de la intensidad de emisiones de GEI generadas por tonelada métrica de cobre producida para el 2030, tomando como año base el 2018. Se trata de una meta estable cida en línea con la de su socio mayoritario, Freeport-McMoRan. Para ello, en 2015 la planta concentradora “C2” de la mina ubicada en Arequipa comenzó a funcionar con energía renovable; y el año que viene esperan realizar dicha transición en la planta de hidrometalurgia y la planta de concentrado “C1”, informa Derek Cooke, presidente gerente general de Cerro Verde. El ejecutivo agrega que también la compañía está construyendo un nuevo edificio de chancado e implementará un sistema de fajas transportadoras, que llevarán el mineral desde el interior del tajo de la mina hasta las siguientes fases de molienda. “Esta tecnología permitirá reducir el uso de camiones de acarreo y, por tanto, el consumo de diésel”, explica Cooke. Como en Antamina, en la operación —productora del 16% de cobre en Perú— están probando el uso de camiones ultra-class con tracción híbrida. En total, han invertido 192 millones de dólares, entre los proyectos de infraestructura y servicios técnicos especializados, orientados a la eficiencia energética y la reducción de GEI, precisa el ejecutivo.

En tanto, en la multinacional de origen sudafricano Gold Fields —que en Perú opera la mina de cobre y oro Cerro Corona en Cajamarca— hacia 2030 se han propuesto reducir sus emisiones de alcances 1 y 2 en 30% y en 10% el alcance 3 (de sus clientes o proveedores), tomando como base los años 2016 y 2022, respectivamente. Hacia 2050, la firma busca ser carbono neutral. Para ello, explica a Forbes, está incorporando energía limpia en sus proyectos a nivel global, como parques eólicos y solares en sus operaciones de St Ives Gold Mine, en Australia, y turbinas eólicas y la ampliación de otra planta solar en South Deep Gold Mine, en Sudáfrica. Así, ha logrado solo en 2024 disminuir en 4% las emisiones de alcance 1 y 2, destaca. En Perú, cerró un acuerdo de suministro de energía eléctrica de fuentes renovables con Kallpa Generación, lo que también contribuye a una reducción “significativa” de sus emisiones indirectas de GEI, según anota. Además, Gold Fields ha invertido 106.780 dólares en la optimización de la gestión de residuos orgánicos de sus comedores, de los cuales logran procesar el 62,8% actualmente (con la aspiración de alcanzar el 100%). Este proyecto les permite por año un ahorro directo de más de 50.975 dólares y un potencial ingreso de 16.336 por la venta de compost, además de reducir 480 tCO2e (toneladas de CO2 equivalente), según detalla. “Como parte de la agenda futura, se contempla la incorporación de tecnologías más limpias en los procesos operativos y la evaluación de proyectos de autogeneración de energía renovable”, indica a Forbes Carlos Cueva, jefe de Medio Ambiente de Operaciones de la compañía. Otro caso es el de Nexa Resources. 

Con tres minas y una refinería en Perú y dos minas y dos refinerías en Brasil, la compañía se ha propuesto reducir 53.000 toneladas de CO2e de sus emisiones directas hacia 2030, alcanzar la neutralidad en carbono en 2040 y eliminar las emisiones netas de GEI para 2050. Según cuentan fuentes de la empresa a Forbes, una de las principales acciones que impulsó con dicha finalidad ha sido la incorporación de tecnologías limpias en sus operaciones.

Entre estas, destaca el uso de montacargas eléctricos (en reemplazo de equipos a diésel) en su refinería de zinc de Cajamarquilla (la más grande de América Latina, según su web) desde 2021. “La adquisición de estos equipos sostenibles ha permitido tener cero emisiones de CO2 en la actividad, contar con una operación a bajo ruido, así como obtener bajo costo de energía para cargar las baterías”, resaltan. La empresa también ha incorporado camiones a gas natural vehicular (GNV) a su flota para transporte de minerales y una flota de cargadores diésel-eléctricos en su mina subterránea polimetálica Cerro Lindo, en Ica

Además, en 2017 implementó biocombustibles, aditivos y la optimización de flotas y, desde 2020, usa equipos impulsados por hidrógeno. Así, actualmente, el 91% de la electricidad que consume —tanto en Brasil como en Perú— proviene de fuentes renovables, subraya. ¿Qué nivel de inversión ha supuesto dicha estrategia? La compañía no precisa el monto específico, pero anota que durante el 2024 destinó 12 millones de dólares en iniciativas globales de salud, seguridad y medio ambiente. Este año, prevé llegar a 18 millones de dólares por el mismo concepto.

En agenda

¿Qué retos enfrenta el sector minero para acelerar la marcha de la descarbonización en Perú? En ABB y Orygen advierten dos desafíos para acelerar dicha transición. El principal tiene que ver con el despliegue de infraestructura eléctrica, apunta Begazo, deABB en Perú. “Para electrificar minas,se requiere fortalecer el suministro energético —ya sea a través del Sistema Eléctrico Interconectado Nacional de Perú (SEIN) o con energías renovables onsite—, lo que implica inversión y planificación de largo plazo”, dice el experto. Fragale coincide. “Muchas de las fuentes renovables están en el norte y sur del país, que son zonas de alto potencial solar y eólico, mientras que los centros de consumo minero se ubican en zonas alejadas o de difícil acceso. Si no cerramos esta brecha, la energía limpia no llegará a donde se necesita”, comenta.

Otra limitante, para Begazo, es la falta de estándares técnicos comunes entre los fabricantes y las tecnologías. Según el experto, un protocolo compartido permitiría —entre otras cosas— la integración de nuevos equipos eléctricos en flotas mixtas. No es un asunto menor si se considera —como anota Begazo— que el 70% de las emisiones de GEI mineras se concentran en el transporte.

Driver financiero 

Los créditos o préstamos verdes —alineados al logro de metas de sostenibilidad– juegan un rol pivotal en la descarbonización de la industria minera. Por ejemplo, Nexa Resources, en 2023, obtuvo un crédito revolvente por 320 millones de dólares, vinculado a metas de reducción de emisiones de CO2e. En Perú, también ha recibido este tipo de préstamos la Compañía de Minas Buenaventura, por 100 millones de dólares por parte del Banco del Crédito del Perú (BCP); y Hochschild Mining, por 200 millones de dólares por parte del BBVA, según información pública. Sin embargo, más allá de estos compromisos, existe –como dice Begazo, de ABB– una presión creciente sobre las empresas mineras por mostrar resultados en temas de sostenibilidad y gestión.

¿Qué ha motivado sus metas de descarbonización?

Antamina. La compañía busca adecuarse a los nuevos estándares de sostenibilidad del sector para luchar contra el cambio climático, en línea con las apuestas a nivel global de sus empresas accionistas –BHP, Glencore, Teck y Mitsubishi– en los lineamientos del International Council for Mining and Metals (ICMM).

Sociedad Minera Cerro Verde. La empresa ubicada en Arequipa reconoce que la producción de metales demanda un alto consumo energético, lo que deviene en emisiones de GEI, pero advierte a la vez la relevancia del cobre como base para la descarbonización.

Nexa Resources. La empresa observa que el contexto global impulsa a las empresas mineras a “actuar con agilidad y responsabilidad, aportando soluciones concretas frente a desafíos como el cambio climático, la gestión del agua y la conservación de la biodiversidad”. Como Cerro Verde, resalta el rol clave que desempeña el sector en la fabricación de energías limpias y las tecnologías del futuro.

Gold Fields. De su lado, en Gold Fields explican que la empresa se ha alineado a los principios del Acuerdo de París, reconociendo que el cambio climático es un desafío global que afecta directa e indirectamente sus operaciones, comunidades y cadenas de suministro. Además, como miembro del Consejo Internacional de Minería y Metales (ICMM), resaltan que se ha comprometido públicamente a lograr cero emisiones netas de carbono al 2050. También buscan descarbonizar operaciones para reducir el riesgo operativo y mejorar su resiliencia energética, atender exigencias del mercado, fortalecer su relación con comunidades y por cumplimiento normativo y liderazgo sectorial, explicó la firma.