La economista Mariana Grossi es enviada especial del sector privado en la próxima Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático (COP30), que se realizará del 6 al 21 de noviembre en Brasil. Para la ejecutiva, el evento llama a las empresas a “implementar” acciones de manera unida para alcanzar la meta de un Planeta cero emisiones al 2050 y a hacerlo con sistemas robustos de trazabilidad.
El próximo jueves 6 de noviembre comienza en Brasil la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP). Se trata del evento número 30 desde la primera en el mundo –celebrada en Berlín, Alemania, en 1995– y la quinta en Sudamérica, después de las dos de Buenos Aires (COP 4 en 1998 y COP 10 en 2003) y la de Lima (COP 20, en 2014).
¿Qué temas formarán parte de la agenda del sector privado? Se lo consultamos a Marina Grossi, presidenta del Consejo Empresarial Brasileño para el Desarrollo Sostenible (CEBDS) y Enviada Especial para el Sector Privado de la COP30, quien visitó Lima la semana pasada para participar de la Cumbre Perú Sostenible.
Según Grossi, el sector privado tendrá un rol crucial en la próxima Conferencia de las Partes, una edición que ella describe como “la COP de la implementación”. Se refiere a la puesta en marcha del Acuerdo de París, alcanzado en 2015, y que busca evitar que la temperatura del Planeta suba más de 1,5°C hacia 2100 teniendo como referencia los niveles de la era preindustrial y que hacia 2050 haya cero emisiones a nivel mundial.
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“La implementación corre a cargo del sector privado. Nosotros somos quienes implementamos, quienes aportamos modelos innovadores, quienes damos escala al proceso. Pero, por supuesto, debe ser una colaboración también con el sector público, porque necesitamos un marco predecible que gestione el riesgo, la transición, la defensa y los modelos que tenemos, que ya están en marcha”, dice Grossi.
En ese sentido, para la ejecutiva, dos temas serán centrales en la próxima COP30. Por un lado, la aceleración de la innovación de las soluciones “del sur”. “Creo que las soluciones basadas en la naturaleza son muy importantes para nosotros. Hay muchas iniciativas en esta agenda, que son fundamentales para cumplir con el Acuerdo de París”, comentó. Al respecto, Grossi destaca que Sudamérica puede promover actividades como la bioeconomía. “Se trata de innovación y de ampliar las iniciativas que ya estamos implementando sobre el terreno, pero que aún no se han escalado”, asegura. También repara que es necesario promover la innovación financiera. “Tenemos que cambiar el enfoque de los bancos que tienen los recursos, pero no los están destinando a los proyectos adecuados. […] Hay una enorme brecha entre los recursos necesarios y los proyectos que existen y que podrían ser soluciones”, afirma.
El segundo asunto relevante para el sector privado en la COP30 serán las coaliciones sectoriales. Grossi presenta el caso de Brasil, donde se han formado cuatro coaliciones asociadas a transporte, agricultura, minería y transición energética para impulsar objetivos de reducción comunes y garantizar lo que ella denomina como “integridad climática”. Se refiere a la necesidad de “demostrar, mediante el monitoreo, la transparencia y el cumplimiento de normas fundamentales, que lo que se está haciendo realmente reduce las emisiones”. Otra vertical en la que Brasil busca generar alianzas en la comercialización de certificados de carbono. Según explica Grossi, su país plantea la creación de una “coalición abierta” global. “Brasil plantea: ¿Cómo podemos aunar esfuerzos con otros países para iniciar este proceso que se convertirá en el futuro mercado global? Empecemos con quienes comparten esta base común», explica. Reconoce que el precio actual de la tonelada de carbono transable –de alrededor de US$5– es la cuarta parte del mínimo requerido para rentabilizar la preservación del bosque y la biodiversidad; y que se requerirá una “agencia o institución muy creíble” capaz de “medir, verificar, monitorear y garantizar” la captura de CO2.
Grossi añade que el sector privado tiene la capacidad para comenzar a implementar las acciones e, incluso, la “coalición abierta” para un mercado de carbono voluntario. Dice que no es necesario esperar un marco multilateral para hacerlo. “Debemos empezar haciéndolo de forma que la integridad ambiental sea un componente fundamental”, sostiene. “Hay que considerar que este cambio climático puede ser nuestro mayor desafío. Bueno, también una oportunidad”, remata la ejecutiva.
