La tecnología biométrica a partir del reconocimiento de la huella dactilar y facial se ha vuelto una alternativa para mitigar los delitos informáticos en el sistema financiero peruano. La regulación y el costo para implementarla son hoy los mayores retos que deben superarse para su masificación.

Los delitos informáticos no dan tregua en el mundo y Perú no es ajeno a dichos riesgos. Entre enero y febrero de este año, se reportaron unas 6.000 denuncias policiales por delitos informáticos, que causaron la pérdida por robo de S/ 3 millones, de acuerdo con datos del Sistema de Denuncias Policiales (Sidpol) de la Policía Nacional del Perú (PNP).

Las empresas son conscientes de la amenaza, en medio del imparable desarrollo de la inteligencia artificial (IA) y el uso cada vez más extendido de agentes de IA autónomos. En ese escenario, las tecnologías de validación de la identidad personal o biométricas están cobrando un valor significativo. En efecto, hacia 2030 se espera que el mercado mundial de soluciones biométricas alcance los US$ 152.820 millones, casi tres veces más que lo reportado en 2024, de acuerdo con datos de la consultora Precedence Research.

¿Qué tipo de biometrías existen? Freddy Alvarado, director de la Maestría en Gestión de la Ciberseguridad y Privacidad de ESAN, precisa que se clasifican en biometría física o fisiológica (que incluye la huella dactilar y el reconocimiento facial, iris, venas y geometría de la mano), la biometría del comportamiento (que reconoce patrones de teclado, firma dinámica y análisis de comportamiento en la navegación) y la biometría de voz, que verifica su timbre, entonación y características acústicas.

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En Perú, el sector financiero lleva la delantera en su uso, advierte Alvarado. “La biometría se está convirtiendo en una herramienta clave para el sector financiero. La usan los bancos y microfinancieras también, considerando la digitalización masiva de las transacciones y las preferencias de los usuarios, porque es mucho más sencillo autenticarse para acceder a aplicaciones o realizar una transacción”, dice el académico.

Forbes consultó a cuatro instituciones financieras qué tipo de biometría están empleando. Fuentes de BBVA Perú explicaron que están usando biometría facial y huella dactilar como una “capa fundamental de seguridad” para la autenticación de acceso y de operaciones en sus aplicaciones móviles y procesos digitales. En el Banco BanBif, Alfredo Marin, gerente de pasivos del banco, informó que han comenzado a implementar biometría facial y huella dactilar en sus productos. En tanto, en Banco Pichincha Perú contaron que están empleando biometría facial, conductual y de detección de vida durante el proceso de autenticación en canales digitales. “Esto nos permite saber no solo si la biometría es la correcta del cliente, sino si realmente es un cliente habitual”, observa Diego Rodríguez, gerente de Riesgo Operacional, Tecnológico y Seguridad de la Información del banco de capitales ecuatorianos. Rodríguez agrega que, además, realizan onboarding digital mediante un selfie y la foto del DNI del cliente en productos clave. En el caso de Caja Cusco, señalaron que están apostando por la biometría facial en su billetera digital Wayki para el onboarding de nuevos clientes de forma segura y remota, explica Carlos Tamayo, gerente central de Administración y Operaciones de la institución financiera. De esta manera —destaca—, eliminan la necesidad de acudir a una agencia o solicitar una tarjeta física.

Las razones detrás de la apuesta por la biometría son múltiples y exceden la necesidad de prevenir y mitigar los ciberataques por suplantación de identidad. Estas van desde una menor fricción durante las operaciones, la garantía de una mejor experiencia del usuario y una mayor fidelización, hasta la oportunidad para escalar productos y canales, lo que contribuye a la inclusión financiera. “Esto no solo previene el fraude de apertura de cuentas falsas, sino que es una herramienta clave para que los nuevos clientes puedan acceder de forma 100% digital”, dicen las fuentes de BBVA Perú.

Despliegue retador

Pese a que se vuelve cada vez una tecnología más común, es necesario sortear diferentes retos para seguir profundizando en el uso de la biometría en el país. En el caso de la autenticación de identidad vía iris y voz, las fuentes del sector financiero consultadas apuntan al costo como una primera barrera para integrarlas a su operación. “El iris, por ejemplo, ofrece una precisión inigualable en la detección de vida, pero los equipos necesarios para su captura y validación son significativamente más caros que los que permiten el reconocimiento facial. Este factor económico dificulta la masificación y la integración a lo largo de toda la red operativa y los canales remotos”, explica Tamayo de Caja Cusco. A la vez, anota la importancia de “monitorear la evolución de la tecnología”. “Nuestra visión es seguir a la vanguardia, pero la implementación de estas tecnologías avanzadas está sujeta a la maduración del mercado”, refuerza. Para Rodríguez, de Banco Pichincha Perú, el uso del iris o la voz como información biométrica plantea retos asociados a la gestión de datos sensibles y la privacidad y riesgos emergentes por suplantación o falsificación (deepfake y spoofing). Suma a ello el eventual rechazo al uso de iris o voz por parte de clientes y la integración con los sistemas y procesos del negocio. “El reto es tecnológico, pero también de gobierno y diseño de procesos”, concluye.

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Consultados sobre los retos, los proveedores de tecnología biométrica coinciden que el principal para acelerar su uso tiene que ver con la regulación. De su lado, María Teresa Dávila, directora de Ventas para la tecnológica Sovos en Perú, Ecuador y Colombia, anota que, pese a que en el país ya se ha normado el uso de biometría a través de doble autenticación de identidad, cabría establecer una interoperabilidad entre la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) y el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec) para avanzar en el uso de verificación facial. “Si bien es cierto que la SBS ha declarado la doble autenticidad o doble verificación y […] está acorde con la identidad biométrica, aún no existe un acuerdo integral que regule eso”, dice Para Adrián Sabugo, Identity Solution Manager en Perú de la empresa española Facephi, el avance regulatorio en biometría debería contemplar, asimismo, su unificación a nivel latinoamericano, lo que permitiría la escalabilidad de los negocios.

La protección de datos biométricos de las personas también está en la lista de desafíos advertidos por las empresas proveedoras. A propósito, Daniel Aguilar, Sales VP Banking & Financial Services de Softtek, resalta la importancia de que las empresas que usan biometría garanticen el consentimiento informado de los ciudadanos, la trazabilidad y la seguridad avanzada en procesos digitales masivos.

Perspectiva prometedora

Más allá de los desafíos, el potencial del uso de la biometría es “enorme”. Así lo califican en BBVA Perú, donde anticipan que el futuro será “passwordless” (sin contraseñas), en el cual “la identidad digital se basa en quién eres”. “Por eso es importante de cara a nuestros clientes, al ser parte de un ecosistema digital, tener presente que existen amenazas avanzadas que usan inteligencia artificial o mecanismos avanzados para intentar suplantar su identidad”, advierte el banco. El informe “Estado de la biometría 2025”, del Biometrics Institute, es contundente en esa línea: se espera que los agentes generados por IA desarrollen capacidades de IA “con mínimo control o intervención humana”, por lo que anticipa que la prueba de personalidad, la biometría de comportamiento y los avances en la detección de ataques cibernéticos serán campos cada vez más “críticos” para la sociedad.

En ese contexto, los proveedores de soluciones biométricas adelantan que, en el mediano plazo, su uso se volverá más común en los negocios en Perú. La compañía Sovos estima que el uso de biometría facial crecerá entre 20% y 30% en el sector bancario y retail en los próximos dos años. Además, de 5 a 10 años, anticipa que la biometría se integrará completamente en los sistemas de autenticación de múltiples sectores, como salud y educación. “A mediano y largo plazo, la biometría se convertirá en un estándar transversal en industrias donde la identificación del usuario es el primer paso para acceder a servicios”, repara María Teresa Dávila, de Sovos. La ejecutiva pronostica que entonces “incluso” las pequeñas empresas adoptarán biometría. “A medida que el país evolucione hacia una sociedad más digital, la identidad biométrica se convertirá en la ‘llave’ para interactuar con instituciones públicas y privadas, siempre bajo estándares que aseguren el control ciudadano sobre sus datos”, asegura.

Hechos relevantes

  • La demanda por tecnología biométrica es palpable en las proyecciones de desempeño de las compañías proveedoras de soluciones consultadas en este informe. En el caso de Facephi, Sabugo informa que esperan cerrar el 2025 con un crecimiento en facturación de 20% en Perú. La compañía atiende a unos 30 clientes actualmente en el país. Del lado de Sovos, esperan que las soluciones biométricas representen el 50% del total de ventas del año entrante.
  • Por año, se espera que el presupuesto destinado a tecnologías biométricas aumente entre 15% y 25%, proyecta Sovos.
  • Riesgo global. US$ 350 millones alcanzaron las pérdidas financieras por estafas con deepfakes (datos falsos creados con IA) durante el segundo trimestre de este año, de acuerdo con datos de la compañía Resemble.ai citados por el Foro Económico Mundial. El 41% estuvo dirigido a figuras públicas, el 34% a individuos, el 18% a organizaciones y el 7% a sistemas de información. El 46% del total de las estafas mediante deepfakes fue por videos, el 32% por audios y el 22% por imágenes.
  • Fraude tras robo de celular. S/ 2.450 es el monto aproximado que pierde una persona por fraude tras el robo de su celular, de acuerdo con estimaciones de la Asociación de Bancos del Perú (Asbanc).
  • A nivel normativo, la biometría es regulada a través del Reglamento para la Gestión de la Seguridad de la Información y la Ciberseguridad (Resolución SBS N° 504-2021 y sus modificatorias), explica Juan Valera, director fundador de Valcaya Legal. “El marco normativo peruano define la autenticación multifactor como el proceso de verificación de la identidad de un usuario mediante la combinación de al menos dos factores independientes de categorías distintas: algo que el usuario conoce (contraseña, PIN), algo que posee (token, tarjeta, dispositivo) y algo que es (biometría)”, define el ejecutivo.
  • En Perú, la huella dactilar y la biometría facial son cada vez más usadas en banca móvil y cajeros automáticos, anota Freddy Alvarado, director de la Maestría en Gestión de la Ciberseguridad y Privacidad de ESAN. Explica que también se usa biometría facial para el login, las aprobaciones y la apertura remota de cuentas (onboarding, en inglés), a través de un selfie y la validación en tiempo real de un documento de identidad. Según añade, otra modalidad es la verificación por voz en centros de atención, para acelerar el proceso y reemplazar preguntas secretas. Se usa igualmente para el acceso físico seguro a sucursales, bóvedas o ambientes restringidos a través de lectores biométricos, puntualiza.