Un estudio de Experian revela que el 48% de peruanos se siente poco o nada seguro de poder identificar una llamada, mensaje, imagen o video creado o alterado con IA.

A medida que se hace más común el uso de canales digitales para los servicios financieros, la confianza digital viene evolucionando. En ese sentido, un estudio realizado por Experian Perú reveló que el 73,5 % de los peruanos recibió al menos un intento de fraude durante el último año, mientras que el 36,5 % señala haberlos experimentado varias veces. 

Según el informe, la exposición a fraudes ocurre en actividades que ya forman parte de la rutina de las personas: mensajes o chats, compras en línea, aplicaciones móviles y transacciones. El 95% considera que estos casos ocurren con frecuencia en el país y el 71% conoce a alguien que fue víctima, reforzando la idea de que el riesgo ya no se percibe como una situación aislada.

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“La exposición al fraude está generando un usuario más cauteloso, pero también más exigente. Las personas ya incorporan hábitos como evitar llamadas desconocidas, utilizar plataformas conocidas o verificar antes de ingresar a un enlace. El siguiente paso es que esa cautela pueda convertirse en confianza: que los usuarios cuenten con señales claras para reconocer una interacción legítima y puedan desenvolverse con seguridad sin renunciar a la rapidez y facilidad que les ofrece la digitalización”, explica Alfredo Monasi, Pre-Sales Specialist de Experian Perú.

Otros datos que presenta el estudio es que el 44% de peruanos prioriza los controles robustos de seguridad al evaluar una interacción, por encima de una marca conocida (32%) o de un proceso rápido y sencillo (24%).

La IA y la confianza digital

La inteligencia artificial (IA) lleva el desafío de la confianza digital a una nueva etapa, indica el estudio. El 48% de los peruanos se siente poco o nada seguro de poder identificar una llamada, mensaje, imagen o video creado o alterado con IA. Al mismo tiempo, existe apertura hacia la propia tecnología como herramienta de protección: el 57% permitiría que soluciones de IA analicen información para detectar posibles fraudes y el 88% quiere aprender a reconocer engaños creados con esta tecnología.

Esta evolución será aún más relevante con el desarrollo de agentes de inteligencia artificial capaces de buscar información, comparar alternativas, interactuar con organizaciones e incluso ejecutar determinadas acciones en representación de las personas.

“En un entorno donde personas y agentes inteligentes comenzarán a interactuar con mayor frecuencia, la confianza dependerá cada vez más de poder validar identidades, autorizaciones y contexto. Ahí los datos de calidad, la analítica y la inteligencia artificial adquieren un rol fundamental para identificar comportamientos inusuales y generar confianza en tiempo real”, agrega Monasi.