Tras invertir en 55 compañías y registrar ocho exits, UTEC Ventures alista una nueva etapa. Kevin Granda, su director, explica cómo ha dejado atrás el modelo tradicional de aceleradora para enfocarse en talento técnico, spin-offs universitarios y compañías de inteligencia artificial y deep tech con ambición global.

Hace más de una década, UTEC Ventures nació como una iniciativa para acercar el emprendimiento al talento técnico que se forma en las aulas de la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC). De esta forma, surgió como una aceleradora que, a diferencia de otros programas universitarios de la región, también invertía directamente en las compañías que acompañaba.

En los primeros cuatro años de fundación, UTEC Ventures invirtió en 31 compañías y logró devolver parte de ese capital a la universidad. Esto permitió habilitar una segunda fase, con un esquema revolvente en el que el dinero recuperado se destinaba a nuevos emprendimientos.

“Ese primer modelo fue exitoso y nos dejó un gran aprendizaje: no solo necesitamos traer emprendedores, sino también construir alrededor de la universidad un ecosistema que pueda conversar con ellos para crear mejores compañías. Para lograrlo, los estudiantes deben estar muy bien acompañados”, afirma Kevin Granda, managing partner de UTEC Ventures.

El ejecutivo explica que, en una segunda etapa, el centro de emprendimiento e innovación de UTEC apostó por convertirse en un ecosystem builder. “Comenzamos a traer al ecosistema a corporativos, inversionistas y demás actores para que conversen con el talento técnico de la universidad, pero también con los emprendedores con los que trabajamos”, dice Granda a Forbes Perú.

Bajo este enfoque, UTEC Ventures desarrolló verticales como la de new ventures, que explora modelos como los venture studios —para crear empresas desde cero— y el desarrollo de startups desde la universidad; la de open innovation, para conectar a corporaciones con proyectos, startups y talento de la universidad; y la de impacto, para impulsar emprendimientos que, con o sin un modelo tradicional de venture capital, utilicen tecnología para resolver problemas sociales del país.

Hoy, el modelo sigue evolucionando y busca moverse hacia un esquema parecido a un fellowship, enfocado en identificar talento técnico y acompañarlo desde una etapa aún más temprana para construir compañías tecnológicas con alcance internacional. Para ello, UTEC Ventures quiere que la investigación no se quede en papers y el conocimiento generado dentro de la universidad se vuelque en nuevos spin-offs. “Nos queremos convertir en el lugar donde el mejor talento técnico del país venga a construir las mejores compañías de tecnología del mundo”, dice el director de UTEC Ventures.

Este nuevo cambio de modelo llega con un portafolio de 55 compañías: 31 de la primera etapa de inversión y otras 24 de la segunda. Desde su creación, UTEC Ventures ha desembolsado poco más de US$1,5 millones y, según Granda, las últimas valorizaciones de su portafolio superan los US$500 millones en conjunto.

Asimismo, a la fecha se han producido ocho exits, con los que se ha recuperado alrededor de tres veces el capital entregado por la universidad, recursos que vuelven a financiar nuevas inversiones. “Siempre hablamos de que son seis, pero en realidad son ocho porque hay dos exits que no fueron con retorno económico, sino en acciones”, precisa Granda, quien anticipa que en 2027 podrían concretarse otras dos salidas, aunque no revela de qué compañías.

La nueva etapa contempla sumar alrededor de 20 compañías, con lo que el portafolio podría llegar a unas 75. Granda proyecta cerrar entre cinco y siete inversiones al año, con tickets promedio de aproximadamente US$40.000.

Del software a la industria

El enfoque de inversión también está cambiando. UTEC Ventures quiere concentrarse en compañías de inteligencia artificial (IA) aplicada al mundo físico (physical AI), industria, minería, construcción, manufactura y otras áreas de deep tech. También observa oportunidades en blockchain, océanos y acuicultura, espacio y soluciones financieras o de seguros para industrias complejas.

Foto: UTEC Ventures

La apuesta no es simplemente incorporar IA a un negocio existente. “Las compañías nativas de IA nos interesan mucho porque pueden generar cambios importantes en industrias y operaciones tradicionales. En cambio, los negocios que simplemente incorporan IA para resolver una tarea operativa son más fáciles de replicar y se están convirtiendo en commodities. Por eso, aunque esta tecnología abre muchas oportunidades para construir empresas, ya no vemos el mismo atractivo en este tipo de modelos”, explica Granda.

Otro factor importante en la decisión de inversión son los fundadores. Por ello, la firma busca perfiles técnicos, con capacidad de ejecución, conocimiento de la industria y recursos para avanzar con capital limitado.

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“Mucho de nuestra decisión viene por el founder. Debe tener un mindset muy rápido de ejecución y un insight muy claro de la industria que está queriendo abordar. Nos interesa mucho que sea un founder técnico y que esté full time al momento de invertir. También miramos la ejecución: el tipo y tamaño de crecimiento que ha tenido en los últimos tres o seis meses. Y algo que tratamos de entender es el resourcefulness, es decir, qué tanto puede hacer con recursos limitados o, en nuestro caso, con US$40.000”, apunta Granda.

Para el ejecutivo, un gran reto es que las empresas nazcan pensando más allá del mercado peruano. En el caso de UTEC Ventures, cerca del 70% de las compañías operativas de su portafolio ya tiene alguna operación fuera del país y existen empresas de la cartera con presencia en más de una decena de mercados.

“Todavía seguimos pensando muy localmente y no pensamos en construir globalmente”, sostiene Granda, quien considera que ese cambio de mentalidad es tan importante como el acceso al capital o la tecnología.

De cara a las startups, según Kevin Granda, el desafío no está solo en conseguir capital para arrancar, sino también en encontrar financiamiento cuando estas comienzan a escalar. Y es que en el Perú existe oferta para las primeras etapas, pero el salto hacia rondas de varios millones de dólares todavía obliga a muchas compañías a buscar inversionistas fuera del país.

“Hay que pensar en cómo generamos un ecosistema de financiamiento saludable para el emprendedor en etapa temprana, pero también en las siguientes fases si es que queremos que opere en Perú creando una compañía global. Con un ecosistema consolidado, vamos a poder retener al mejor talento técnico, que actualmente no está emprendiendo porque prefiere trabajar para grandes compañías o migrar, en lugar de convertirse en founders”, apunta.

Para Luis Narro, presidente de la Asociación Peruana de Capital Semilla y Emprendimiento (PECAP), uno de los principales vacíos a nivel local para las startups está precisamente en la etapa pre-seed, cuando una empresa todavía está desarrollando su producto y validando su modelo.

“Deberíamos tener muchos más UTEC Ventures u organizaciones privadas que hagan entre cinco y 10 inversiones por año con tickets pequeños para dinamizar la etapa más temprana del ecosistema de manera que los emprendedores puedan tener dinero más temprano para desarrollar producto, negocio y los fondos más locales y regionales ya puedan encontrar unas oportunidades de inversión con mejores capacidades. Hoy este ciclo se está alargando. Los emprendedores siguen apareciendo, pero se demoran más en llegar a un siguiente nivel de expansión internacional porque no existe esa oferta local que apueste muy temprano por ellos”, sostiene Narro.

El objetivo que plantea el presidente de PECAP es construir una cadena de financiamiento con más inversionistas locales en las primeras etapas, fondos regionales que encuentren oportunidades con mayor tracción y mecanismos que incentiven rondas más grandes, como la inversión de Cofide en vehículos que tienen compromisos de inversión en startups peruanas o que operan en el país.

Para Kevin Granda, consolidar el ecosistema de startups peruanas implica también ampliar el papel de la universidad para que la investigación académica se traduzca en nuevos fundadores y compañías.

“Perú tiene una gran oportunidad para liderar la dinámica de tecnología e innovación en Latinoamérica. Tenemos espacios donde somos particularmente excepcionales y tenemos una ventaja muy grande. Ahí hay un trabajo no solamente de UTEC, sino en conjunto con diversos actores de la región y del país: universidades, venture capital, Gobierno y demás”, concluye Granda.