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Economía y Finanzas

La fábrica colombiana que exporta dinero plástico al mundo

Idemia produce gran parte de las tarjetas de crédito y débito que se emiten en América Latina. Buscan apoyar la transformación de la banca, así como aprovechar la creciente ola de las fintech en la región.

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La fábrica colombiana que exporta dinero plástico al mundo
Planta de Idemia en Palmira, Valle del Cauca. | Foto: Idemia.

Las tarjetas de crédito o débito que usted usa en la farmacia, el supermercado, el centro comercial, el restaurante, la estación de servicio o la aplicación móvil tienen su propia historia e identidad. No las suelen producir los bancos o las franquicias como se suele creer, sino un grupo de 350 colaboradores que trabajan en un complejo ubicado a poco menos de 20 minutos del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón del Valle del Cauca, en el suroeste de Colombia.

Lo que probablemente usted tiene en su billetera nace en una planta de alta tecnología, de casi 4.100 metros cuadrados, desde donde se atiende el creciente universo de tarjetahabientes en América Latina y Estados Unidos. Detrás de todo este proceso está la multinacional Idemia, que desde hace un par de años exporta plásticos ‘made in Colombia’ que van a parar a las principales instituciones bancarias del continente, así como de las fintech que acaparan la atención en la región.

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“En los últimos años duplicamos la capacidad de producción para llegar a 100 millones de tarjetas al año”, cuenta a Forbes Wilson Polo, director de negocios para la Regional América Latina y el Caribe de instituciones de Idemia. “Nuestra fabricación y consumo nacional está en el orden del 15%, pues el otro 85% lo exportamos”. 

Con ingresos que ascienden a casi US$2.500 millones en el mundo, la empresa cuenta con una plantilla de 14.000 empleados y atiende clientes en 180 países con sus diversas unidades de negocio. En Colombia, por ejemplo, tiene soluciones en identidad aumentada, biometría y servicios financieros, con los que apoya desde la producción de tarjetas como el fortalecimiento de nuevos modelos de pagos electrónicos. Gracias a ello ha logrado vender casi $245.000 millones al año. 

Cuenta Polo que desde Yumbo envían estos plásticos a “prácticamente todo Latinoamérica” exceptuando Brasil, donde tienen otra planta de producción. “La ubicación estratégica de Colombia permite eso (…) Vendemos a toda la Región Andina, Centroamérica, a Chile, al cono sur, Argentina y Uruguay. Trabajamos con bancos transnacionales y bancos importantes en cada país”. 

El proceso de producción de las tarjetas se extiende hasta cuatro semanas en Colombia. Desde hace unos años, el país fue seleccionado como un hub de la multinacional, pues en el mundo solo suman 11 fábricas de producción, de las cuales tres están en América (Brasil, Costa Rica y Colombia), mientras el resto se ubican en Europa y Asia. 

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Por motivos contractuales, Idemia se niega hablar sobre todos sus clientes en Colombia. Sin embargo, Polo sí advierte que en los últimos años se ha dado un “indudable crecimiento” en la producción y emisión de tarjetas. Esto se debe en gran medida al aterrizaje de neobancos en el país, la consolidación de las billeteras virtuales y el avance de la bancarización, en especial en adultos mayores. 

Cifras de la Superintendencia Financiera de Colombia, con corte a noviembre del 2021, muestran que hasta ese mes se registraron 40,4 millones de tarjetas débito activas y 15,3 millones de crédito en el país sudamericano. Gran parte de este número se fabricó en el Valle del Cauca, desde donde ya se está utilizando PVC reciclado para la manufactura de productos ecoamigables. 

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“Las Fintech han buscado soluciones de pagos digitales, pero finalmente han terminado usando tarjetas físicas. Eso nos ha representado un crecimiento importante no solo a en Colombia, sino a nivel global, pues se estiman que hay más de 900 Fintech”, añade Polo, quien explica que los neobancos ya se están convirtiendo en grandes entidades financieras en el mundo, una oportunidad que prevén aprovechar en América Latina. 

Idemia apuesta por desarrollar tarjetas que ayuden al medio ambiente a medida que crece la conciencia del sistema financiero, según explica el ejecutivo. Ya tienen nueve países con este tipo de plásticos, pero prevén sumar nuevos destinos a medida que se da una mayor aceptación. Asimismo, trabajan en el desarrollo de tarjetas biométricas con las que se facilitarán, por ejemplo, los retiros de subsidios del Gobierno.

 “Es un producto y una solución que ha tenido bastante receptibilidad. Estamos avanzando en pilotos con todo lo que puedan desarrollar alrededor de las tarjetas financieras”, dice Polo, quien advierte que ya trabajan proyectos en México, Colombia y Brasil para llevar el sistema financiero a un nuevo nivel.

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