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Electromovilidad en el Perú: ¿Qué tanto se ha desarrollado y que retos tiene que superar para volverse masiva?

Los vehículos eléctricos han ganado protagonismo en los últimos cuatro años. Sin embargo, aunque existe potencial para masificar su uso en diferentes actividades, los retos que deben superar para desarrollarse plenamente en Perú no son menores. Mejorar la infraestructura de carga y la incorporación de incentivos tributarios son dos de los más relevantes.

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Foto: Freepik.

La llegada de vehículos eléctricos no es una novedad en Perú. Sin embargo, en los últimos cuatro años, este tipo de unidades aceleró su arribo al mercado de forma relevante. El salto, según las cifras, es contundente. No obstante, los desafíos para desarrollar la movilidad eléctrica en el país son complejos y requieren de la participación de varios actores.

De acuerdo con la Asociación Automotriz del Perú, en 2018 se vendieron 168 unidades de vehículos eléctricos e híbridos. Sin embargo, solo entre enero y agosto de 2022, se comercializaron cerca de 1.640 unidades. “Son cifras todavía muy bajas, pues la penetración de los vehículos electrificados con relación al total de vehículos nuevos comercializados en el país apenas llega a 1%. Es decir, por cada 100 vehículos livianos y pesados que se venden en el Perú, solo 1 es electrificado. En Colombia, [esa cifra] llega a 11 y en Ecuador y México, a 5”, detalla Adrián Revilla, gerente general de la Asociación Automotriz del Perú (AAP).

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También ha habido un avance en la infraestructura. Johnny Guerrero, especialista en movilidad eléctrica de ABB en Perú, detalla que, actualmente, circulan en el país alrededor de 3.000 vehículos electrificados y existen cerca de 100 puntos de recarga. “Además, ya hay varios proyectos comerciales, de oficinas y de viviendas, entre otros, que están incorporando desde los planos vehículos eléctricos e infraestructura de carga”, destaca.

Potencial para las actividades productivas

Pese a que las cifras son todavía pequeñas, los expertos sostienen que el potencial de la movilidad eléctrica para la economía peruana es relevante. Y esto va más allá del transporte de personas en las ciudades. Elmer Ramírez, profesor de la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC), ve un enorme potencial para usar este tipo de transporte en la minería, donde ya hay proyectos de este tipo. “Existe ya experiencia en el mundo y en nuestro país [operan] camiones de acarreo de minerales híbridos y 100% eléctricos. En el futuro, se estima que la minería electrifique casi todo su parque automotor de producción y traslado de empleados”, proyecta el académico.

Revilla ve no solo potencial en la minería, sino en otros rubros, como la agroindustria, el comercio y el transporte de carga. “El país está en un buen momento para que se incentive el uso de estos vehículos en la industria. Se vienen dando esfuerzos para reactivar la economía nacional y el uso de esta nueva tecnología puede ser importante en este periodo de pospandemia”, resalta.

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Guerrero, por su lado, opina que el país recién va a empezar la electrificación del transporte en el rubro industrial. “La mayoría de los intentos —hasta el momento— se reducen al transporte de personal”, comenta el especialista.

El especialista de ABB comenta que el potencial también es elevado, dado que el país tiene matriz energética y condiciones geográficas que facilitan la generación de energía eléctrica sobre la base de las energías renovables. Ello, a su entender, le daría una buena ventaja al rubro minero. En esa línea, Revilla menciona que, según JP Morgan, el mercado global de metales se encuentra a la expectativa de los efectos que generará la transición energética mundial hacia fuentes renovables, la cual triplicará la “demanda verde” de cobre a casi 5,5 millones de toneladas hacia el 2030.

Existe potencial para desarrollar la movilidad eléctrica en diversas actividades económicas, como la minería. Foto: Freepik.

En ese contexto, Revilla señala que, en promedio, un vehículo eléctrico de batería (VEB) contiene aproximadamente 83 kilos de cobre y un vehículo eléctrico híbrido enchufable (PHEV, por sus siglas en inglés) contiene aproximadamente 60 kilos, en comparación con un promedio de 23 kilos en un automóvil con motor de combustión interna. Por ello, siendo el Perú un productor importante de cobre, “el potencial para esa industria [la minera] es alto”.

Sin embargo, desarrollar la electromovilidad, en el fondo, también ofrece la oportunidad para que la economía peruana sea más ‘verde’. “Los vehículos eléctricos permiten también una mejor utilización de los recursos energéticos generados en nuestro país. De acuerdo con un estudio realizado por la Asociación Automotriz del Perú, la energía eléctrica demandada para el 2031 por los vehículos eléctricos solo representaría el 2,65% del total de energía eléctrica producida. Es decir, será mucho más amable con el medio ambiente de lo que es ahora el transporte convencional”, menciona Micaela Rizo Patrón, gerente general de Perú Sostenible.

Desafíos para el desarrollo

Para desarrollar plenamente la electromovilidad, los expertos puntualizan dos grandes desafíos. Para empezar, se requiere impulsar ampliamente la infraestructura de carga para estas unidades a nivel nacional. Guerrero, de ABB, señala que la carencia de una red adecuada en el país puede dejar en stand by por algún tiempo la mayoría de los proyectos asociados a movilidad eléctrica.

Elmer Ramírez, de la UTEC, sostiene que la instalación de carga debe implementarse en diferentes puntos de acuerdo con la estrategia que el Estado considere conveniente. Para Francisco Molina Pico, gerente comercial de Ford Perú, además de haber pocos puntos de recarga, existen solo tres puntos de carga rápida. “En cuanto a electrolineras, se cuenta con 31 estaciones que están distribuidas en 15 departamentos y 10 de ellas se ubican en Lima, según la Asociación Automotriz del Perú”, indica. 

Sin embargo, para los vehículos que se mueven en las ciudades, no solo son relevantes los cargadores y los puntos de recarga, sino también la gestión de la energía. “En los edificios, por ejemplo, se deberá contar con una gestión de carga inteligente, ya que se tendrá mayor número de cargadores, pero no todos podrán suministrar la potencia al mismo tiempo”, dice Úrsula de la Mata, directora del segmento Mobility para Sudamérica en Schneider Electric. La ejecutiva explica que con una gestión inteligente de la energía se podrá verificar y conocer lo que utilizará un auto eléctrico y lo que usará en energía el resto de los hogares de un edificio, con lo que se logrará ofrecer una máxima potencia al vehículo cuando sea necesario.

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De la Mata, además, señala que, para impulsar una movilidad sostenible en el Perú, es clave que se profundice la digitalización. “Las empresas ahora no solo buscan traer vehículos eléctricos, también evalúan la conectividad, la cual permite obtener diversos beneficios: acceso a datos importantes para la industria, mejor gerencia de los activos, mayor calidad en el servicio de movilidad para los usuarios y, principalmente, contar con ciudades más inteligentes para manejar todo el sistema automotriz eléctrico con mejor calidad y mayor eficiencia”, agrega. Finalmente, la ejecutiva de Schneider Electric consideró no menor que se promueva y desarrolle la estandarización e interoperabilidad para maximizar el futuro de carga.

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Los actores y especialistas del rubro de movilidad eléctrica coinciden en señalar que es necesario generar incentivos para desarrollar adecuadamente esta tecnología en el país.

Shock de incentivos

Elmer Ramírez, de la UTEC, señala que el Estado debería otorgar subsidios o reducir impuestos a las importaciones de estos vehículos para que su costo baje “entre 20% y 40%”. De hecho, la AAP encargó a EY el desarrollo del Plan Nacional de Electromovilidad, el cual contiene una serie de medidas —entre ellas, incentivos— para impulsar la electromovilidad. Específicamente, la AAP ha propuesto que se reduzca el impuesto general a las ventas (IGV) a los vehículos eléctricos e híbridos.

El plan propuesto por el gremio automotriz también incluye implementar sistemas de carga pública y que se establezcan preferencias en la circulación de vehículos eléctricos (que no tengan restricciones como el pico y placa, por ejemplo). “Este esfuerzo ha sido recibido positivamente por muchos funcionarios públicos y técnicos en la materia, pero dada la coyuntura inestable que ha venido viviendo el país, no se ha podido avanzar mucho”, dice Revilla, de la AAP.

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De acuerdo con Johnny Guerrero, de ABB, la reducción del IGV debería ser para los vehículos y para la infraestructura. “Esta medida podría darse por un periodo de cinco años”, comenta. Para el especialista, otros incentivos serían la obligatoriedad en la implementación de buses eléctricos en todos los nuevos proyectos de corredores viales y nuevas licitaciones en vías como las del Metropolitano en Lima. De hecho, ENEL X, GESEP e Hydro-Qyebec ya donaron el primer bus eléctrico del país a la Autoridad de Transporte Urbano de Lima y Callao.

La electrificación del transporte público es clave. El Banco Mundial ha estimado que, para el 2030, el tráfico anual de pasajeros aumentará en 50%. “Además, para tener un contexto más integral sobre la movilidad eléctrica, se debe considerar la obligatoriedad sobre la infraestructura de carga para vehículos eléctricos en todo nuevo proyecto comercial, de oficinas, de viviendas y otros tipos de edificaciones”, propone el especialista de ABB. Debido al incremento del precio de los combustibles fósiles, en su último discurso a la nación por 28 de julio, el presidente Pedro Castillo anunció un proyecto de ley que brindará “incentivos tributarios a la importación de vehículos eléctricos”. Sin embargo, hasta la fecha, este dispositivo legal no ha sido aprobado.

La oferta se mueve

Fuera del trabajo pendiente que debe hacer el país para impulsar el uso de esta tecnología, lo cierto es que hay cada vez más empresas interesadas en traer unidades eléctricas al mercado peruano.

Alexandra Bonnemaison, gerente de Audi en Perú, explica que la marca lanzó su primer vehículo 100% eléctrico en febrero de este año y la demanda superó largamente sus expectativas. “Estamos apostando fuertemente por esta nueva categoría y el compromiso de Audi es lanzar solo modelos eléctricos a partir del 2025 y no fabricar más vehículos a combustión interna después del 2033”, destaca la ejecutiva.

Otro ejemplo interesante es Ford. “Ford Motor Company acaba de anunciar sus acciones de descarbonización para Sudamérica con la llegada de tres vehículos electrificados a la región a partir de 2023 en diferentes segmentos del mercado”, destaca Francisco Molina Pico, gerente comercial de Ford Perú. De hecho, el ejecutivo señala que el próximo año ingresará a la región el Mustang Mach-E, la versión eléctrica del icónico Mustang. En declaraciones a medios de comunicación, la AAP ha señalado que en 2023 unas tres o cuatro marcas traerían nuevos modelos de vehículos eléctricos al mercado peruano.

“La electromovilidad ya es un hecho y no tiene retroceso. Recordemos que Europa se ha comprometido a reducir las emisiones de CO2 en 55% para el 2030, y una de las medidas acordadas para lograrlo ha sido definir que no se podrán fabricar más vehículos de combustión a partir del 2035. Similares medidas se vienen tomando en países de Asia y América del Norte, lo cual va a forzar la adopción del segmento en el resto del mundo tarde o temprano. Esto va a implicar el reemplazo gradual de modelos actuales a combustión por modelos similares bien híbridos o eléctricos, y quizás más adelante ingresen también nuevas tecnologías sostenibles”, comenta Bonnemaison.

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Aunque el camino es largo (incluso hay quienes mencionan que podría tomar algunas décadas) y recién está empezando la carrera por masificar la movilidad eléctrica, lo cierto es que hay beneficios concretos en torno a esta tecnología: económicos y medioambientales. Los especialistas coinciden en que no será un cambio que podrá verse en el corto plazo, pero es necesario que el país avance para que sea una realidad.

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