Las universidades privadas peruanas buscan alinear su oferta académica de pregrado con la demanda del mercado laboral de mediano y largo plazo. Las disciplinas técnicas, en particular aquellas del campo científico y de la salud, lideran las propuestas. La inteligencia artificial ya es parte de las currículas.

Los profesionales del futuro se enfrentan a un escenario incierto. Terminar la secundaria y decidir estudiar una carrera universitaria puede ser una decisión difícil en un entorno laboral cambiante, altamente influenciado por la disrupción tecnológica. Ello se desprende de un estudio elaborado por la plataforma de empleo Bumeran. 

La investigación, que lleva el título “¿Cómo van a ser los talentos del futuro?” e incluyó la participación de 139 especialistas en recursos humanos de Perú, Argentina, Chile, Ecuador y Panamá, arriba a una firme conclusión: el 10% de los expertos cree que las profesiones que más elegirán los talentos del futuro probablemente aún no existan. 

Al margen de ese abismo académico, el 20% dice que escogerá profesiones como desarrollador de software y aplicaciones; un 15% buscará convertirse en especialista en inteligencia artificial; otro 15% en analista de datos y un 10% en tecnología de la información y comunicación o en marketing y comercio electrónico. Otras carreras potenciales en el radar de los profesionales del futuro serán diseño gráfico, físico, especialista en energía renovable y sostenibilidad ambiental y en ciberseguridad. 

Demanda y necesidad

Lograr atender la necesidad técnica y profesional del mercado laboral es justamente una de las principales metas de las universidades, que a la hora de definir su oferta académica de pregrado tienen en cuenta y analizan las tendencias del mercado, además de cruzar dicha información con comités internos y la visión de expertos en distintas industrias. 

En esta línea, en los últimos años las ingenierías y las profesiones asociadas al campo de la salud están ganando espacio en la oferta académica de las universidades locales. En el caso de la Universidad de Lima, su rectora,  Patricia Stuart, comenta que han introducido dos ingenierías, Mecatrónica (enfocada en el desarrollo de dispositivos y tecnologías desde la electrónica y robótica, entre otros campos) y Ambiental. 

: ¿Qué es la inteligencia de enjambre y cómo se vincula con las competencias humanas?

La Universidad Privada del Norte (UPN) también ha apostado por Ingeniería Mecatrónica, según detalla Gustavo Cato, su vicerrector académico, quien repara que el año pasado lanzaron dicha licenciatura en su campus en Trujillo (ya la ofrecían en Lima) y experimentó un 15% de crecimiento en el número de estudiantes matriculados. Cato atribuye dicho dinamismo al “creciente interés por áreas tecnológicas con alta demanda”. También lanzaron la carrera de Comunicación y Marketing Digital, ante la demanda de habilidades digitales, y Medicina Humana, para atender la brecha de doctores que puso en evidencia la pandemia, señala; y prevén incorporar la carrera de Ingeniería de Software, anota. 

En la Universidad del Pacífico, informan que este año implementaron las carreras de Ingeniería de Innovación y Diseño, Filosofía y Economía y Humanidades Digitales. “Estas carreras responden a la creciente demanda de perfiles multidisciplinarios que requieren tanto las empresas como las instituciones, en un contexto de constantes cambios globales”, explica Karina Ramos, directora de Marketing y Asesoría Educativa de dicha casa de estudios. En tanto, en la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL) informan que el año pasado incorporaron la carrera de Ciencia de Datos y el año que viene lanzarán Administración de Negocios Digitales e Ingeniería en Biotecnología, Tecnología Médica en Terapia Física y Rehabilitación y Enfermería. “La introducción de estas carreras responde a una demanda creciente de habilidades y conocimientos especializados en tecnología y ciencia”, acota Érika Valdivieso López, vicerrectora académica de la la USIL. 

IA en las aulas

La inteligencia artificial (IA) y sus múltiples herramientas tienen cada vez mayor uso en el campo laboral. De hecho, otro reciente estudio de Bumeran —“IA en el trabajo: ¿qué tan útil es?”, publicado en julio de este año— concluyó que un 49% de las personas trabajadoras en Perú la ha usado para fines laborales. La mayoría (55%) valora que permita ahorrar tiempo; el 51%, que agiliza las tareas; el 43%, que auto- matiza tareas repetitivas; el 40%, que permite acceder a información rápida- mente; y el 39%, que optimiza procesos, entre otros beneficios. 

Las universidades son conscientes de esta tendencia y coinciden en la relevancia que ha adquirido la digitalización tecnológica y, con ello, la IA generativa en las carreras profesionales. En ese sentido, Patricia Stuart asegura que esta tecnología es un “pilar fundamental” de la Universidad de Lima desde finales de 2022. En ese contexto, precisa que crearon el Observatorio Tecnológico (OT), cuyo objetivo es monitorear nuevas tecnologías y su impacto en la educación, entre ellas, la IA. Además, explica que en 2025 implementarán el curso de Inteligencia Artificial Aplicada en las carreras de ingeniería, que capacitará a los alumnos en su uso técnico, pero también en los desafíos éticos y sociales que supone. 

Lea también: Así es como las universidades peruanas están adoptando la IA y otras tecnologías en sus servicios

Para Valdivieso López, vicerrectora de la USIL, atadas a las destrezas duras que la IA exige dominar a los futuros profesionales, esta tecnología implica desarrollar habilidades blandas específicas y las casas de estudio tienen como labor generarlas entre los estudiantes. “El rol fundamental de la universidad es asegurar que los egresados no solo tengan competencias técnicas y digitales avanzadas, sino también una fuerte capacidad para interactuar y colaborar de manera efectiva y ética en un mundo interconectado y en constante cambio”, dice. 

En la Universidad del Pacífico, aseguran ver a la tecnología como una constante en el tiempo y estar enfocándose en “las bases”; es decir, las disciplinas básicas como las matemáticas, el lenguaje y la historia, además de las estrategias empresariales y funciones clave como el marketing, las operaciones, los recursos humanos y las finanzas. “Nuestros egresados son el reflejo de esta formación integral, que los prepara para adaptarse y prosperar frente a las nuevas herramientas, como la inteligencia artificial, y otras que aún son inimaginables”, destacan. 

Hecho relevante

Las más demandadas. El III Informe Bienal sobre la Realidad Universitaria publicado por la Superintendencia Nacional de Educación Superior (SUNEDU), que data de 2021 (y es el más reciente), señala que la mayoría de los programas académicos de bachillerato (el 43,7% de un total de 7.376 registrados en universidades públicas y privadas hasta ese año) correspondía a Ciencias de la Administración y Derecho (23,8%). Le seguían las carreras de Ingeniería, Industria y Construcción (con 18,9%); Educación (12,9%); Salud y Bienestar (11%); y Ciencias Sociales, Periodismo e Información (6,9%). Ese año, las cuatro universidades con más programas de bachillerato eran: la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC), la Universidad Privada del Norte (UPN), la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) y la Universidad César Vallejo (UCV). Cabe indicar que de las cuatro universidades consultadas para este artículo, tres dijeron tener a Derecho como una de sus carreras más demandadas; tres diferentes ingenierías (Industrial, de Sistemas, Civil y Empresarial); dos, Administración; y dos, Negocios Internacionales. 

Para más noticias de negocios siga a Forbes Perú desde Google News