Carla Arce Tord estudió física en la PUCP, un doctorado en astrofísica en Chile y trabajó en uno de los proyectos astronómicos más relevantes del mundo: el radiotelescopio ALMA. Asegura que para cultivar el interés por la ciencia es necesario evitar desalentar preguntas y motivar que los niños y niñas busquen las respuestas sobre el universo que los rodea.

La astrofísica peruana, Carla Arce Tord, asegura que su interés por el espacio se cultivó desde que era una niña. Sus padres le contaron que, cada vez que veía un planeta o una galaxia en la televisión, ella se emocionaba. Con el paso de los años, ella mantuvo ese interés viendo documentales y leyendo al respecto. 

En un principio, durante su adolescencia, no consideró a la astronomía como una carrera, ya que pensaba que no se podía vivir de esa profesión en el Perú o Latinoamérica. Sin embargo, todo cambió cuando una evaluación vocacional en cuarto de secundaria le indicó que tenía aptitudes para dedicarse a esa ciencia. Aunque la misma asesora vocacional que le dio ese resultado le dijo que considerara a la astronomía como un hobby y que optara por otras carreras profesionales “más tradicionales”, el interés de Arce no menguó. Por el contrario, se disparó. “Averigüé cómo podría empezar una carrera en astronomía. Fue ahí que descubrí que podía empezar estudiando física y luego hacer un posgrado en astronomía”, dice Arce. 

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Así, Arce emprendió su camino académico. En 2005 ingresó a la carrera de Física en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). “Aunque hubo dudas, mi familia me apoyó. Pero sí había gente de mi entorno que me decía que la física era una carrera para hombres o para gente superdotada intelectualmente. En la cancha, entendí cómo funcionaba el mundo de las ciencias exactas en el Perú”, recuerda Arce. 

Esa formación de pregrado ayudó a la astrofísica peruana a saber qué pasos debía seguir para completar su formación en el extranjero y ayudar a promover las ciencias exactas en el Perú. En el último año de su carrera en la PUCP, ingresó a un grupo de investigación que la ayudó a perfilar en qué área deseaba especializarse, algo que recomienda a todas las personas que estén en ese rubro. “Cuando uno estudia física, no sabe en qué desea especializarse. Una alternativa es probar en los grupos de investigación. Yo sabía que quería astrofísica. Pero incluso en este campo hay también especializaciones, como astrofísica óptica, radioastronomía, etc. Entré como practicante al Instituto de Radioastronomía, donde descubrí la Radioastronomía, que es el estudio del universo usando radiotelescopios”, explica Arce. 

En esa experiencia, la científica peruana pudo conocer más sobre el proceso de formación de planetas, galaxias e, incluso, agujeros negros. Entendió, además, cómo funcionan los telescopios y cómo se observa el espacio. Luego de dos años en el instituto, obtuvo una beca para estudiar una maestría en radioastronomía en la Universidad de La Laguna y, dos años más tarde, volvió a América para estudiar un doctorado en astrofísica en la Universidad de Chile y trabajar en el radiotelescopio ALMA, uno de los proyectos astronómicos más grandes que existen en el planeta. 

Arce volvió a Perú a inicios de 2024 y hoy está enfocada en buscar proyectos asociados a docencia e investigación científica. Pero también, desde este año, la astrofísica aceleró otra faceta de su carrera: volverse creadora de contenidos. Con más de 130.000 seguidores en Instagram, más de 48.000 seguidores en TikTok y decenas de videos explicando diferentes tópicos asociados a física y astronomía, la peruana está convencida de que las redes sociales son un camino potente para la divulgación científica. “Esa rigurosidad de querer separar la comunicación y las redes del ámbito científico me parece absurda. La idea de la ciencia no solo es hacerla, sino también comunicarla. La idea es que la comunidad la entienda sin tanto tecnicismo”, destaca. 

«La idea de la ciencia no solo es hacerla, sino también comunicarla»

Carla Arce Tord, astrofísica

Aunque inicialmente su cuenta de Instagram, que abrió en la pandemia, fue solo un experimento, Arce vio, durante el tiempo que estuvo en Chile, que varios colegas científicos también hacían creación de contenidos para divulgar. Eso la animó a dedicarle más tiempo a su canal. Con el paso de los meses, la científica ha ido aprendiendo más sobre los diversos recursos y herramientas audiovisuales que necesita para fortalecer su contenido. De hecho, su buen posicionamiento en Instagram y la claridad de sus videos la han ayudado a ser una fuente de consulta de medios de comunicación peruanos. 

Interés por la ciencia y los estereotipos

Más allá de la divulgación, Arce señala que su presencia en redes también le ha servido para guiar a muchos jóvenes que buscan orientación vocacional sobre ciencias exactas o simplemente quieren entender más los conceptos que giran en torno a ellas. En varias oportunidades, ella ha recibido mensajes con consultas sobre estos temas. “Es lo que más me gusta de estas plataformas. Es decir, darles ese granito de información que en mi momento yo no tuve”, dice la astrofísica. Justamente, para Arce, promover la ciencia en Perú implica “cultivar la motivación científica” en los niños y niñas. 

“Los niños y las niñas son científicos natos. Esa curiosidad, a veces, se ve obstruida por las respuestas desalentadoras que se dan tanto por parte de los docentes como de las familias. Entonces, pienso que hay que empezar a cultivar esta motivación en casa y no desalentar ningún tipo de pregunta. Más bien, [necesitamos] hacer que los niños busquen las respuestas a las dudas que tengan acerca del universo que los rodea y en los colegios que los docentes enseñen la ciencia con ejemplos prácticos del día a día”, destaca. 

La creadora de contenidos también señala que, en años recientes, han habido importantes avances para erradicar los estereotipos sobre la incursión de mujeres en la ciencia, pero, para derribarlos por completo, es necesario aumentar su visibilización. “Mucha gente se ha dado cuenta que hay mujeres científicas, que estamos en varias carreras y que somos tan capaces como nuestras contrapartes masculinas. Los prejuicios todavía existen, pero son mucho menos que los que había cuando empecé a estudiar”, explica.

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