Jackie Zamora llegó a Estados Unidos a sus 15 años. Tardó 12 años en culminar la universidad, creó una empresa de empleo y es la voz de tres grupos de música. ¿Cómo llegó a liderar el equipo de projects manager de la futura fábrica de chips de Intel en Nuevo México, Estados Unidos?

Jackie Zamora, project manager especialista en planeamiento de ciudades, recuerda con precisión el día que llegó a Estados Unidos. «Cumplí los 15 en el aeropuerto de El Paso en Texas», cuenta a Forbes Perú la actual senior basebuild project manager de la fabricante de discos de silicio y chips Intel. 

«Fue la noche más larga de mi vida. No podía dormir. Habíamos aterrizado en El Paso y teníamos que esperar la movilidad de la familia del superintendente que venga a recogernos. No sabía lo que iba a ser de mi vida, no hablaba muy bien el inglés», confiesa.

Entre aquel día y hoy, muchas cosas han cambiado para la ejecutiva peruana, que lidera actualmente un equipo de project managers que velan por la construcción adecuada del edificio y los clean rooms de una fábrica de fabricante de obleas de silicio de Intel en Alburquerque, Nuevo México (una de las cinco de la firma en el mundo, junto a la de Oregon y Arizona en Estados Unidos y las de Irlanda e Israel).

Migrante en los 80 

Que Zamora haya llegado a El Paso a los 15 años sola no fue casualidad. Detrás estaba su familia y el deseo de ver a sus hijos avanzar, un objetivo esperanzado y común de los migrantes. En su caso, se trataba de la segunda ‘parada’ tras migrar de Lima. En 1988 su papá, un ingeniero mecánico con trayectoria en minería, y su mamá, profesora, decidieron irse de Perú a vivir a Honduras, en medio de la hiperinflación desatada durante el gobierno del expresidente Alan García.

«Un amigo le propuso [a mi papá] enviar a sus hijas a estudiar a Estados Unidos. Primero, enviaron a Ceci [hermana mayor de Jackie], y al año salió hablando perfectamente inglés. Luego me enviaron a mí», cuenta y precisa que llegó al país del norte con visa de estudiante F1.

En Estados Unidos, la ejecutiva hizo la secundaria y estudió música con su hermana Cecilia. Había aprendido a disfrutar del sabor del son de su madre, que también era cantante y, sin mucho esfuerzo, esta actividad se volvió un ingrediente esencial en su vida. Hoy Jackie es la voz de tres orquestas, Nuevo México Jazz Latino, Calle 66 y Baracutanga. En esta última – que hace shows de ‘paulatino’ (música con influencias de ritmos folclóricos de Sudamérica) – es posible escucharla cantar casi todos los fines de semana en Nuevo México y otros estados.

Por el contrario, su florecer académico y profesional fue más tardío y retador, pero no menos satisfactorio. Tardó 12 años en terminar el bachillerato y se graduó en Lingüística, especializada en Español y Portugués. «A pesar de haber terminado la secundaria, me faltaba mucho vocabulario en inglés. Pude haberlo dejado y lo dejé. Pero tengo cuatro hijos y para mí era importantísimo que ellos vieran que todo lo que se empieza se debe terminar. Volví a la universidad las veces que fueron necesarias», dice.

Polifacética. Zamora es cantante en tres orquestas en Nuevo México. Foto: Jackie Zamora/Intel

Justamente, en ese ínterin universitario empezaron a revelarse sus dotes de liderazgo. Mientras estudiaba en la universidad, trabajaba como voluntaria junto a una amiga estadounidense en el departamento de salud mental, entrevistando a personas. Fue entonces cuando la directora del programa las animó a crear «El Portal Employment», una firma de recolocación laboral para personas con discapacidad en el Estado de Nuevo México. «Viajábamos por todo el Estado, ayudando a personas con discapacidad a encontrar empleo, y salir del ciclo del desamparo», explica. «Les ayudamos a armar el CV y las entrenábamos para las entrevistas [de trabajo]», agrega Zamora.

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Pasión por vivir

La ejecutiva de Intel fue su propia jefa durante 17 años hasta que quiso cambiar de rutina. «Había decidido que la vida es muy corta para vivir solamente una pasión; que yo quería estudiar planteamiento de ciudades», dice y cuenta que optó por una maestría en ese campo. Entonces, había comenzado a trabajar en un estudio de arquitectura y su presidenta – que se convertiría en una de sus mentoras- la encaró:

– Vi que te gusta la construcción. ¿Por qué no lo estudias a ver si haces algo con ese interés que tú tienes?

Zamora –quien es ciudadana estadounidense desde 2018– cuenta que el estudio de arquitectura le redactó una carta de recomendación para solicitar la admisión a un programa online de manejo de construcción en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Nuevo México. E ingresó. «Fui la primera mujer que aceptaron en el programa», dice orgullosa la ejecutiva. Este dato pone en evidencia una realidad latente en el rubro no solo en Estados Unidos, donde la participación de la mujer en construcción era de 10,3% en 2021, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales. Esta brecha también existe en Perú, donde la participación de las mujeres en el sector construcción llegaba al 5% de acuerdo al Ministerio de Trabajo y Empleo en 2021.

Líder de proyecto

La ejecutiva llevaba seis años trabajando en el estudio de arquitectos cuando un día un vecino la vio usando una camisa de construcción y la animó y ayudó a postular a Intel.

Zamora y su equipo de project managers en Intel. Foto: Intel

Zamora ingresó a la compañía como base project manager, una posición en la que se encargaba de nuevos proyectos. Hoy lidera un equipo de nueve project managers, responsable de supervisar y estar en comunicación con la constructora de la fábrica de obleas de silicio en Alburquerque.

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«Todos los días tenemos reuniones”, dice Zamora y explica que lidera el equipo de Intel dedicado a ejecutar la construcción de la nueva fábrica de Intel en Nuevo México. “Acá hay una fábrica que está terminada y una que se ha renovado», puntualiza. «Estos lugares se llaman clean rooms, que son 100 veces más limpios que un hospital. Dentro de los clean rooms van unas herramientas increíbles, salen las obleas de siliconas listas», cuenta con emoción. 

Esta instalación de Intel no se trata de una fábrica más. En medio de la escasez de chips durante la pandemia, el gobierno estadounidense lanzó un programa de financiamiento directo para la fabricación e investigación de semiconductores. Intel es una de las beneficiarias y recibirá hasta US$8.500 millones en el marco del programa, según informó la empresa a Forbes Perú. Dicho capital permitirá acelerar proyectos clave de la compañía en centros de Arizona, Ohio, Oregón y Nuevo México, precisó. En el último trimestre, Intel obtuvo ingresos por US$13.300 millones, 6% menos que durante el mismo período en 2023, según reportó a los inversionistas.

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