El networking, la diversificación y hacer crecer su equipo han sido algunas de las claves del impulso del negocio de Misias pero Viajeras, que hoy es más que un canal de Youtube y cuenta con un equipo de 20 personas.
Desde el otro lado de las pantallas, el trabajo de los generadores de contenido Youtubers, Instagramers o Tiktokers, puede parecer fácil. De hecho, lo mismo creía Fátima Sotomayor antes de empezar su propio canal de viajes con su amiga Daniela Cabrera. “Pensé que este trabajo era fácil, pero estar viajando todo el tiempo sola o con Dani y grabarte tú sola es bien complicado”, explica Fátima.
Hace siete años, estas creadoras de contenido vieron una oportunidad de generar ingresos dando consejos en YouTube y redes sociales sobre cómo viajar de forma económica en Perú. Y sus buenos augurios fueron acertados. En ese lapso, su proyecto ha logrado consolidarse como uno de los principales de habla hispana. Hoy cuenta con más de 4 millones de seguidores (entre todas sus redes sociales) y las creadoras de contenido han formado una empresa con un equipo de 20 personas.
“Pensábamos que eso iba a ser nuestro futuro, pero jamás en nuestra vida. Esperamos lograr el nivel de ingresos que hemos logrado”, cuenta Fátima, quien fue una de las speakers del Foro Forbes Mujeres Poderosas 2023.
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El camino de Fátima y Daniela para dejar de ser ‘misias’ pero seguir siendo viajeras y vivir de la creación de contenido no fue fácil. Entre los grandes desafíos que tuvieron que enfrentar, Fátima destaca cuatro: empezar sin dinero, no ser conocidas, lograr estabilidad de ingresos y avanzar al ritmo que querían.
Ambas renunciaron a sus trabajos -Fátima como consultora en una big four y Daniela como comunicadora audiovisual- para poner en marcha su proyecto. Sin embargo, no tenían recursos y ni si quiera una buena cámara. “Ahí fue clave hacer networking. Decidimos hablar con la gente que estaba viviendo de las redes sociales a nivel nacional e internacional. Nos colábamos en eventos y lo logramos”, detalla Fátima, quien asegura que esos contactos les permitieron conocer cómo funciona esta industria.
Con sus primeros videos, un mediakit y muchas ganas empezaron a ofrecer su proyecto a marcas en busca de auspicio. Si bien al principio lograron solo ‘canjes’, con el crecimiento de sus métricas aparecieron importantes auspiciadores. “Los canjes nos salvaron los primeros dos años, porque hacer contenido de viajes es super costoso. Como los números empezaron a crecer, pudimos tocarles la puerta a empresas más grandes y con eso pudimos ir a otros destinos fuera de Perú”, dice Sotomayor.
A destinos locales como Machu Picchu, Máncora, Cusco o Urubamba a lo largo de este tiempo han ido sumando otros como Dubái, Nueva York, Seúl, Cancún, El Cairo o Miami. En estas ciudades, Fátima y Daniela ofrecen consejos sobre cómo llegar, dónde comer y hospedarse, pero también sobre si es seguro viajar, cómo evitar ser estafado o qué hacer con un dólar.
La diversificación empresarial
Hoy ‘Misias pero viajeras’ es auspiciado por grandes marcas locales e internacionales, pero obtiene importantes ingresos de una marca con la que no esperaban contar: la suya. Esta es la Tiendita Misia.
Se trata de una marca desarrollada por ambas que vende productos de viaje premium hechos en Perú y que crearon tras sentir la necesidad de diversificar sus fuentes de ingresos. “Había meses muy bajos en los que no había campañas y vimos que no podíamos depender de terceros. Dijimos ‘tenemos que diversificar y tener un ingreso adicional que nos permita valernos por nosotras mismas’”, explica Fátima Sotomayor.
Empezaron vendieron polos, gorros y mochilas con algunas de sus frases más icónicas, pero ese negocio no despegó. “Nos dimos cuenta de que el producto que estábamos vendiendo era el equivocado. ¿Qué necesitan los misios pero viajeros? Productos que no les fallen en el día a día. Es así como desarrollamos un canguro morral que nos cambió la vida”, dice Fátima.
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Ese morral multiuso —que probaron seis meses— es uno de sus productos estrella y va acompañado de otros accesorios funcionales para viajes, como organizadores, mochilas y loncheras.

El crecimiento de este negocio ha sido una de las razones por las que su equipo está formado hoy por 20 personas. “Decidimos invertir en capital humano. Empezamos con un editor de video y una asistente administrativa. Eso nos cambió la vida. Con esa ayuda logramos hacer lo que no podíamos lograr y ahora son veinte las personas a las que tenemos que pagar un sueldo mensual”, cuenta Fátima.
La creadora de contenido se encuentra en Tailandia con Daniela trabajando para nutrir su canal y redes. Desde hace más de un año viajan juntas, pero también solas. “Nos hace falta pasar tiempo solas, cada una por su lado, para desarrollar las habilidades que nos faltan”, comentaba Daniela en el primer video de YouTube sobre sus viajes individuales.
El ritmo de viajes para ambas no para y tienen programados no solos sus ‘aventuras’ de este año sino también del próximo.
“Hemos podido crear la empresa de nuestros sueños. Empezamos sin saber nada y sin tener un celular. El ingreso va más allá de lo que jamás imaginamos y todo ello con el objetivo de ayudar a las personas a que conozcan el Perú y otros países a través de YouTube”, dice la fundadora de ‘Misias pero Viajeras’.
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