CoreZero, una climate tech basada en Miami, cuantifica el beneficio ambiental por reducir el food waste y lo convierte en créditos de carbono. Jean Pierre Azañedo, cofundador y CEO de la startup, cuenta a Forbes que recientemente cuantificaron la prevención de 221.800 toneladas de CO2 de la red de Bancos de Alimentos de México, la más grande de la región. También detalla otras verticales del negocio que opera en Estados Unidos y América Latina.

Cuando uno piensa en un activo en el mundo de los negocios, es poco común pensar en los residuos o desperdicios que generan las empresas. Uno de los que daría esa respuesta es el peruano Jean Pierre Azañedo, quien ve en los desperdicios no solo valor, sino que los considera el motor de CoreZero, su climate tech (startup de tecnología climática). Esta desarrolla soluciones tecnológicas para proyectos que minimizan o dan valor a los residuos. Una de sus verticales, la de créditos de carbono, cuantifica y monetiza el beneficio ambiental de iniciativas en el segmento de food waste generando ingresos para estas iniciativas.

El empresario conoce bien el asunto. El también exbróker está involucrado en la industria del waste management (gestión de desperdicios) desde hace unos 14 años. Fundó una empresa dedicada al tratamiento de residuos peligrosos —con servicios como la incineración— de la manera más sustentable posible. De hecho, se convirtió en la líder del mercado peruano en pocos años. Pero había algo que le molestaba.

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«Estando en el día a día, [veía] lo que se hacía con ciertos productos que llegaban a ese destino, y que perfectamente podían tener alguna otra oportunidad o uso. Sobre todo, viviendo en un país, donde hay mucha gente necesitada», cuenta el cofundador y CEO de CoreZero a Forbes Perú.

Ver las toneladas de productos y comida desperdiciada fue justamente lo que lo motivó a vender su empresa en el 2019 para crear en simultáneo dos startups: Sugo, una tienda online que comercializa productos que no llegan a venderse, y CoreZero, una herramienta que permita dar soluciones a la problemática de los desperdicios cuantificando el impacto de evitar que estos lleguen a un relleno sanitario. Pero Azañedo recalca que Sugo nació específicamente para demostrar que el modelo de negocio de CoreZero era viable y «vivir en carne propia que se puede cuantificar y generar crédito de carbono en base a lo que uno rescata».

¿Qué motivó el cierre de Sugo? Si bien el CEO señala que la tienda online sostenible logró una gran popularidad en la pandemia con cerca de 150 multinacionales de consumo masivo como partners y operaciones en Colombia y México, en el 2022 el crecimiento que registraba era menor al de años previos por la desaceleración del e-commerce y el retorno a la presencialidad.

Llegó un momento de ese año en el que Azañedo y su equipo debieron enfocar sus energías en un solo producto: fue justamente cuando llegaron a las 800 toneladas de productos salvados desde sus orígenes, un volumen que económicamente ya era viable de llevar a una cuantificación y generación de crédito de carbono. Con este hito, y con la tecnología de CoreZero, pudieron cuantificar y generar de manera totalmente automatizada sus primeros créditos de carbono en el mercado.

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«Había que tomar una decisión entre si queremos ser un e-commerce y cubrir el pequeño porcentaje de la problemática. O si queremos ir por todo y ayudar a otros actores a crecer», cuenta el empresario, que también señala que veía en CoreZero más posibilidades de generar impacto en mayor escala.

«[Tomamos la decisión porque no es] solo una plataforma tecnológica, sino también una de soluciones que permite amarrarnos a cualquier otro tipo de iniciativas que tengan el propósito de rescatar, transformar y generar valor en productos que eventualmente iban a terminar siendo waste. [CoreZero] podría cuantificar [estos impactos] y monetariamente generar un valor adicional a estas otras iniciativas (…) El impacto de Sugo lo podía multiplicar por 200 por 300», relata.

Créditos de carbono por reducir el food waste

Fundada en Miami, pero con raíces latinoamericanas (Ignacio Bordigoni, el otro cofundador, es argentino), CoreZero ya tiene contratos y avances tanto en Latinoamérica (México, Perú, Argentina, Colombia, Brasil), como en Norteamérica (EE.UU. y Canadá). Uno de los frentes por los que genera ingresos, y el principal a la fecha, es el de generación de créditos de carbono, cuya unidad equivale a una tonelada de gases de efecto invernadero que ha sido reducida o removida a través del desarrollo de un proyecto o actividad. En ese sentido, algunos de los beneficiados son los bancos de alimentos, los cuales luchan contra el cambio climático al rescatar productos que iban a terminar en un relleno sanitario.

En enero de este año, CoreZero se alió con la red de Bancos de Alimentos de México (Red BAMX). Esta red acumula 53 bancos, cuenta con más de 500 camiones y es el más grande de toda la región. BAMX y CoreZero han logrado cuantificar la prevención de 221.800 toneladas de CO2 por 18 meses gracias su trabajo para rescatar productos y transformar este impacto en créditos de carbono. Estos son los primeros créditos a nivel mundial generados a partir del rescate de alimentos.

Tras ello, la startup también ha tenido acceso directo con la Global Food Banking Network, que agrupa a 44 países. «Ya estamos en conversaciones con ellos para ver qué países pueden ir calificando para cuantificar [sus impactos] y generar ingresos adicionales», acota el CEO, tras indicar que el precio por unidad de crédito de carbono puede variar entre los US$3 y US$30 en función al mercado.

Azañedo precisa que esto es solo el inicio. La agenda de rescate de alimentos de CoreZero tiene identificados más de 40 millones de créditos a generar en los próximos 10 años. De estos, añade el cofundador, más del 60% están concentrados entre Latinoamérica y Norteamérica.

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En el 2022, CoreZero creó 225.000 créditos de carbono. Este 2023, esperan superar ampliamente el nivel de toneladas de CO2 cuantificadas y monetizadas del año previo, añade el CEO.

Azañedo, consciente de que este año está siendo más difícil para levantar capital, considera importante que la startup mantenga números sanos y un crecimiento exponencial siempre cuidando la caja. Sin embargo, no descarta abrir una nueva ronda de inversión más tarde este año.

A la fecha, la empresa ha levantado capital en dos rondas: la primera fue de US$5 millones en el 2021 (que una parte fue para Sugo y otra para robustecer la tecnología de CoreZero) y la segunda de US$7 millones (para el cierre de Sugo y el crecimiento de CoreZero). Algunos de los fondos que han participado son Nazca Ventures, FEMSA Ventures (brazo de capital emprendedor de Femsa, dueña de las tiendas de conveniencia Oxxo y de la embotelladora de Coca Cola), y el laboratorio de innovación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID Lab).

Soluciones en las cadenas de residuos de las compañías

El objetivo principal de CoreZero no es solamente vender créditos de carbono para mitigar sus huellas, sino apoyar a las empresas a que primero hagan los mayores esfuerzos de reducción de desperdicios a lo largo de su cadena de residuos, lo cual incluye desde ealizar donaciones hasta darle una segunda vida y una nueva función a algo que ya no tenía uso (upcycling). En ese sentido, Azañedo resalta que están explorando constantemente iniciativas y proyectos con compañías de consumo masivo, de energía y del agro para identificar sus problemáticas de residuos y diseñar soluciones que generen valor a partir de ello.

«La idea es que hagamos todo lo posible para que se pueda rescatar la mayor cantidad de comida para un humano. Y lo que no se pueda transformarla y hacer upcycling en gran escala (…) Cuando ya no se le puede dar el producto al humano, lo que sigue son los animales, luego la energía, el compostaje y finalmente el relleno sanitario»

Jean pierre azañedo, ceo y cofundador de corezero

Es así que su foco está en identificar dónde y cómo se generan los desperdicios orgánicos para generar valor y transformarlo. “Hemos arrancado el tema del upcycling en México. Y ahora queremos extenderlo a las Américas desde Canadá hasta Chile», cuenta, tras mencionar que gracias a su trabajo previo con Sugo ha podido conectar con más facilidad con las empresas.

El upcycling, justamente, también le permite generar otro tipo de ingresos a CoreZero: al trabajar en joint ventures con grandes productores, por ejemplo, de proteína animal, genera un ingreso adicional por el subproducto que se crea al transformarla de materia prima a comida animal.

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