Chile se suma a la lista de ocho países donde ya opera el emprendimiento enfocado en la prevención y atención del acoso sexual y laboral. Su llegada al país vecino facilitará la implementación de la Ley Karin, mejorando los procesos de detección y respuesta en las empresas chilenas.

La startup peruana ELSA (Espacios Laborales Sin Acoso), especializada en la prevención del acoso sexual y laboral, anunció su ingreso al mercado chileno, a pocos meses de la entrada en vigencia de la Ley Karin sobre prevención, investigación y sanción del acoso sexual y laboral en dicho país.

Justamente, la startup, que ya opera en ocho países de la región, presentó en el HR Tech Santiago el software que automatiza la identificación, monitoreo y prevención del acoso en el trabajo, lo que permite la alerta temprana de situaciones de riesgo y reduce significativamente la presencia de estos casos en la organización.

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En ese sentido, ELSA —que ingresó a Chile con el apoyo de StartUp Chile— recoge información anónima del personal y la transforma en tiempo real en tableros de analítica que permiten a las áreas de recursos humanos, riesgos y legal identificar las áreas, centros de trabajo o perfiles ocupacionales que requieren de una intervención urgente.

Marlene Molero, CEO y cofundadora de ELSA, señala que “los algoritmos de la herramienta utilizan esta data para sugerir estrategias de prevención ajustadas a lo que cada organización necesita». «Actualmente las áreas involucradas en atender estos temas invierten semanas para obtener información y establecer un plan de acción genérico, que no cuenta con un sustento fáctico de necesidades. Esto lo hace ELSA en minutos y con base en data”, explica. De hecho, la startup ya ha logrado reducir la incidencia de acoso en 60% en un año.

La startup ha identificado que el acoso afecta al 35% del personal cada año, pero dado el miedo a tener represalias en el trabajo solo 1% denuncia utilizando los canales disponibles en la empresa. “Por tanto, si bien la denuncia es importante, no es suficiente para identificar dónde ‘poner el ojo’», agrega. Además, señala Molero, basarse únicamente en los casos que se denuncian es como «andar a ciegas, gastando recursos en esfuerzos de prevención que no van a tener ningún impacto”. De hecho, ELSA encontró que poco más del 50% del personal conoce las políticas de la empresa y otro porcentaje similar recuerda haber tenido capacitación.

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