La compañía reforestadora y productora de bonos de carbono, Bosques Amazónicos, se prepara para realizar su primera emisión de acciones en el mercado de capitales peruano este año. También planean iniciar operaciones en Bolivia y Paraguay.
Han pasado casi dos décadas desde que el economista Jorge Cantuarias fundó Bosques Amazónicos (BAM), dedicada a la reforestación y conservación de bosques y producción de certificados de carbono, es decir, de derechos de toneladas de CO₂ capturadas por árboles.
Entonces, el negocio de BAM —que apenas contaba con algunas decenas de hectáreas de plantones recién instalados a pocos kilómetros de la ciudad de Pucallpa— sonaba disruptivo. En el mundo, aún estaba en duda la necesidad y viabilidad real de que los gobiernos y las empresas compensaran sus emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera pagando por ellas. Pero la incertidumbre fue menguando en los últimos años tras la firma del Acuerdo de París en 2015, la reciente creación de metodologías de medición y verificación de CO₂ más robustas e “íntegras” y la firma de un acuerdo bilateral de cooperación climática entre Perú y Singapur el 31 de marzo del año pasado.
Este renovado escenario ha reavivado los ánimos en el mercado de carbono y a Bosques Amazónicos le da alas para implementar un ambicioso plan de negocios. Según anticipa Cantuarias, este año prevén poner en marcha un proyecto forestal en su cartera que busca en 20 años desarrollar unas 50.000 hectáreas de plantaciones forestales comerciales (instalando en promedio 3.000 ha por año) en Ucayali. “Hay inversionistas importantes a nivel internacional que quieren financiar el proyecto y generar los créditos y recién ahí venderlos una vez que estén generados. Pero hay otros inversionistas que están interesados en comprar créditos antes de que sean producidos y fijar los precios hoy [de tal manera que] les permita manejar sus costos a nivel internacional”, detalla el ejecutivo. Aunque no lo asocia directamente, Canturias reconoce que a nivel global las big tech están dinamizando la demanda de certificados de bonos con la intención de compensar las emisiones de CO₂ que producen sus operaciones como centros de datos. Es en esa línea que Google, Meta, Microsoft y Salesforce (de Amazon Web Services) crearon la coalición Symbiosis, a través de la cual buscan impulsar un mercado de 20 millones de toneladas de CO₂ a través de proyectos de remoción de carbono basados en la naturaleza. BAM no está fuera de su radar. Según revela Cantuarias, vienen conversando “desde hace un buen tiempo” con las tres primeras. “Esperamos en el corto plazo lograr anuncios de este tipo”, dice.
Para BAM también existe la posibilidad de trabajar en el desarrollo de proyectos carbono-forestales de conservación con comunidades indígenas amazónicas, puntualmente, con miembros de la Cámara de Comercio Indígena. “Hay un avance importante en cuanto al diseño de gobernanza”, comenta sobre la iniciativa y diálogo con el gremio. El ejecutivo precisa que tienen la intención de iniciar actividades este año, con coordinaciones asociadas a gestiones de alertas tempranas, focos de riesgo y educación y capacitación en manejo de quemas.

Este no sería el primer proyecto de ese tipo de BAM. En efecto, la compañía viene desarrollando dos proyectos similares con comunidades locales en Madre de Dios: el primero de ellos, “REDD+ Castañeros”, junto a 800 familias concesionarias de 600.000 hectáreas de bosque, que reciben utilidades en abril, julio y diciembre, por las 2,5 millones de toneladas de créditos de carbono capturadas y certificadas en promedio al año. El segundo es “REDD+ Guardianes de la Amazonía”, que impulsa en sociedad con 119 concesionarios para proteger 51.500 hectáreas de bosque amazónico en la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional de Tambopata, donde existe un alto riesgo de deforestación por la minería de oro ilegal que existe en la zona.
Y eso no es todo. BAM también gestiona el proyecto “REDD+ El Último Hábitat” desde 2008. Este fue el primer proyecto que implementó la compañía y actualmente abarca más de 14.000 hectáreas en la provincia de Campo Verde, en Ucayali. Por año, el proyecto evita la emisión de 500.000 toneladas de CO2 equivalente (t CO2e).
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Si bien hoy la rentabilidad del negocio es generada en un 95% por los ingresos provenientes de la venta de bonos de carbono, Cantuarias prevé que en el mediano plazo la participación de la comercialización de madera (que supone el 5% junto a otros servicios forestales, según indica) adquiera asimismo protagonismo. “Eso [el peso de la venta de certificados] va a ir cambiando en la medida que nuestras plantas vayan creciendo y vayamos vendiendo más madera de alta calidad al mercado nacional e internacional, y en la medida que las empresas que hoy están viendo la oportunidad de reforestar como un negocio rentable se interesen por nuestros plantones”, apunta. Actualmente, poseen 1.000 hectáreas reforestadas en cosecha y han puesto foco en las especies marupa, shihuahuaco y capirona. Según indica, poseen demanda nacional e internacional y su manejo es rentable económicamente. Además, capturan alrededor de 500 toneladas de CO₂ por hectárea.

Campanazo en puerta
El mercado de capitales ha sido una herramienta clave de financiamiento de BAM junto al capital propio (de su propia familia y del fondo detrás, la gestora de inversiones sostenibles Andean Crown), reconoce Canturias. En 2020, BAM comenzó a tener presencia en la Bolsa de Valores de Lima a partir de la emisión de certificados de deuda y, en junio pasado, la empresa listó sus acciones comunes. “Hoy estamos en el mercado a través de la emisión de acciones, pero todavía no lo hemos hecho [emitir acciones], esperando que se logren los objetivos que nos hemos trazado, que estamos convencidos se van a lograr este año. Eso nos va a permitir entrar a los valores que estimamos son los correctos de la compañía”, adelanta Cantuarias. ¿Qué valor esperan lograr? El director dice que no es “algo que pueda responder en números”, pero asegura que el valor será “muy interesante” para sus accionistas. En Lima, confirma que prevén emitir acciones este año y repara que lo que buscan transmitir al mercado es el potencial de mercado de BAM.
Sin embargo, los planes bursátiles de BAM van mucho más lejos. Según anticipa Cantuarias, en una segunda etapa proyectan listar en el mercado internacional. “Estamos analizando diferentes mercados, probablemente Londres”, señala.
La apuesta por el mercado de capitales es clave para un negocio como el de BAM, que cosecha resultados a largo plazo y que capta el interés cada vez más de los inversionistas institucionales. “La principal ventaja es la capacidad de movilizar capital a gran escala y atraer recursos de inversionistas institucionales que buscan diversificar sus portafolios accediendo a activos ESG”, afirma José Luis Ruiz, director de Finanzas Sostenibles de la consultora A2G. Juan Carlos Aybar, CEO y fundador de la consultora Fronterra, destaca el apetito que los inversionistas institucionales han adquirido por los proyectos de carbono. “Ya hay un conocimiento”, dice el economista del ambiente peruano, radicado en Francia. Agrega que se trata de fondos con rendimientos de hasta 14%.
Nuevos horizontes
A la par de levantamiento de capital y apertura del equity, la compañía mira con interés ampliar su radar operativo en Sudamérica. De hecho, la búsqueda de nuevas oportunidades de negocios fue una de las razones por las cuales Cantuarias delegó la gerencia general de BAM en junio pasado —cuando listaron sus acciones en la BVL— al reconocido exbanquero David Saettone, fundador y presidente ejecutivo de Andean Crown. La gestora de inversiones ingresó al negocio cuando hace unos diez años compró la participación del primer socio de Cantuarias, SFM, cuenta el propio director. “Lo más eficiente era que yo no estuviera viendo el día a día que he visto durante 20 años, sino que me enfocara en los nuevos proyectos”, acota Cantuarias sobre la decisión de traspasar su rol inicial.
Dos mercados están en la cartera de proyectos de BAM en el exterior: Paraguay y Bolivia. En ambos se han reunido con potenciales interesados en el desarrollo de proyectos de producción de carbono, que les permitirán generar bonos más allá de los bosques. “En Bolivia tienen áreas enormes donde la propiedad no está tan fragmentada como en el Perú. O sea, puedes encontrar fundos muy grandes, que hoy son pasturas para ganadería y allí hay una oportunidad para hacer reforestación”, analiza.
El ejecutivo estima que el negocio de BAM podría asentarse en ambos países en unos dos años. “Creo que de uno a dos años podría estar en las mismas condiciones que estamos nosotros hoy”, dice y anota que anclará el negocio en la estructura operativa (oficinas) de Andean Crown en ambos países. “No va a tomar tantos años como le ha tomado a Perú. Cuando hay una decisión política empresarial de sacar adelante un negocio de este tipo, se puede armar una estructura, una estrategia que muy rápido puede ponerse en valor”, comenta.
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Hasta que eso suceda, Perú será el principal motor de los ingresos de la compañía, que este año duplicará sus ingresos por certificados de CO₂, pasando de US$ 7 millones hasta US$ 15 millones, proyecta Cantuarias. Dicho incremento —que aún no alcanzará los niveles de US$ 35 millones de 2022, cuando aún la desconfianza en la metodología de certificación no drenaba el valor del bonos— se explicará por un elemento determinante: el acuerdo bilateral de cooperación climática entre Perú y Singapur. Este marco regulatorio, que el país asiático también ha sellado con Chile y Paraguay, permite a proyectos de carbono generados a partir de diferentes fuentes vender certificados “de alta integridad” a un precio determinado dentro del mercado regulado singapurense. “Hoy los créditos de carbono están muy por encima de lo que jamás vendimos”, dice el ejecutivo. “Este dato es muy importante para que hagas una idea de cómo están viviendo las nuevas metodologías”, añade. El precio actual al que coloca BAM los certificados de CO₂ va de los US$ 20 a US$ 30 la tonelada, precisa. “Hemos llegado a vender hasta US$ 12 [la tonelada de CO₂], pero estos precios van a ser mucho mayores”, señala. BAM aún no ha cerrado ventas con organizaciones de Singapur, pero no lo descarta. En abril, recibirá en uno de sus proyectos a una delegación de empresarios de dicho país. “De Singapur, hay muchos clientes interesados”, asegura.
Hechos relevantes
- Oferta peruana y demanda global. Cristina Rodríguez, directora general de Cambio Climático y Desertificación del Ministerio del Ambiente, precisa que Perú podría transferir al menos 9 millones de toneladas de CO₂ como resultados de mitigación internacionales (ITMO) en los próximos años sin comprometer sus propias metas climáticas. “Esta oferta podría ampliarse hacia 2027 y el mediano plazo, conforme maduren más proyectos y se concreten nuevos acuerdos bilaterales”, dice.
- Áreas deforestadas. Según el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico, el 56,09% del territorio del país son bosques; 200.000 hectáreas de bosques por deforestación se perdieron solo en 2020; y Loreto, Ucayali, San Martín y Madre de Dios son las regiones con más áreas deforestadas.
- Proyectos registrados por Verra. Bosques Amazónicos posee 1 de los 8 proyectos Reducción de Emisiones Derivadas de la Deforestación y la Degradación de los Bosques (REDD+), registrados bajo el estándar Verra, según el repositorio de la firma. Otros dos proyectos están en pleno proceso de acreditación: el proyecto REDD+ Guardianes de la Amazonía está bajo validación y el proyecto “Reforestación de pastizales en Campo Verde con especies nativas, Pucallpa” reporta demora en la verificación.
