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Inteligencia emocional, emprendimiento y el poder que tienen los pensamientos

Los desafíos en el emprendimiento nunca terminan, entonces ¿qué hace que un emprendedor pueda vivir una vida feliz? Su inteligencia emocional y el poder que le da a sus pensamientos.

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(Pexels)

¿Se te ha nublado la mente alguna vez? ¿Te ha pasado que te ofuscas de tal manera que no se te vienen ideas a la mente? ¿ Alguna vez has evitado una conversación por miedo a perder el control en la misma? ¿Alguna vez  has perdido el control en un momento de estrés intenso? ¿Has tenido días en donde no quieres ni siquiera levantarte de la cama? ¿Has tenido noches en las que no puedes dormir porque tu cabeza no para de pensar?

Yo creo que la pregunta más acertada sería… ¿a quién no le ha pasado alguna o muchas de estas cosas?

A los emprendedores nos toca ponerle el pecho a todas las situaciones que se nos vienen, muchas de ellas son de alta tensión, responsabilidad y presión, pero siendo sinceros todas son situaciones que tienen solución y manejo. Si todo tiene solución, entonces ¿porque a veces nos dejamos afectar tan profundamente de las situaciones que debemos enfrentar? La respuesta es una de mis frases favoritas de todos los tiempos: inteligencia emocional. 

Hace poco un día que solo podría describir como terrible:  mil problemas por resolver, con enfermedad, vuelo cancelado y renuncia de uno de mis colaboradores más clave. Me fui a dormir sintiéndome muy mal conmigo y sin ver una luz al final del túnel lleno de desafíos que tenía que resolver.

En la mañana siguiente, me levanté, puse mi playlist de motivación a todo volumen, di un grito diciendo “yo puedo con todo, que empiece este nuevo día”, me empoderé con mi mejor actitud y empecé a sentir que las ideas sobre cómo superar mis desafíos venían rápidamente a mi mente una por una.  Tenía exactamente los mismos problemas con los que me acosté la noche anterior, pero tenía una actitud totalmente diferente que me permitió empezar a darle solución a cada situación.

El cambio de actitud fue tan repentino y los efectos positivos del mismo también. Por eso quiero tomar este escrito como un recordatorio para ti y para mi de que no podemos controlar las situaciones que ocurren, solamente estamos en capacidad de controlar la manera como reaccionamos ante ellas, la buena noticia es que eso hace toda la diferencia. Aquí hay otros puntos que también vale la pena recordar:

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Para cambiar nuestro estado mental solamente necesitamos controlar nuestra fisiología (postura, gestos) y el enfoque mental que tenemos. El beat y el mensaje de la música que estamos escuchando es una buena manera de hacer eso, mientras nos volvemos más expertos en controlar nuestro estado mental autónomamente. Aquí les dejo mi playlist que no falla para hacer un boost rápido de energía:

2.  La inteligencia emocional es nuestra capacidad de controlar nuestras emociones y pensamientos, al igual que cualquier otra habilidad que uno quiera desarrollar, esta se aprende, se entrena y se practica. Entre mayor sea nuestra inteligencia emocional, más acertadas van a ser nuestras decisiones y nuestras acciones. Al fin y al cabo los resultados que tenemos son producto de las acciones que tomamos, que a su vez son definidas por las emociones que sentimos. Les recomiendo este curso de The Biz Nation. 

3. No podemos controlar lo que pasa, solo podemos controlar la manera cómo reaccionamos a lo que ocurre. Este es un concepto difícil de entender, pero una vez lo entendemos nuestra vida se vuelve mucho más fácil, porque dejamos de esforzarnos por controlar situaciones que se salen de nuestras manos y empezamos a enfocarnos en actuar con lo que sí podemos impactar. 

Nadie dijo que sería fácil, pero seguramente lo que estamos haciendo vale la pena. ¡Adelante! 

*Este artículo fue escrito por Karen Carvajalino, cofundadora The Biz Nation, una plataforma de educación virtual enfocada en emprendimiento, tecnología y habilidades para los trabajos del futuro. Fue publicado originalmente en Forbes Colombia.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes.

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