Es necesario adquirir herramientas de gestión no convencionales para fomentar el emprendimiento dentro de las empresas, señala el mentor de startups, Fabio J. Mory.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) en su informe Perspectivas Económicas Mundiales, resaltó que Latinoamérica y el Caribe tendría un crecimiento de 3% para el 2022. No obstante, los gobiernos en la región invierten, en promedio, 17,6% del PBI en inversión pública, el ratio más bajo respecto al resto del mundo. Nuestra región debe, por lo menos, avanzar al promedio si queremos que las empresas convencionales cuenten con la infraestructura necesaria para desarrollarse y ampliar los mercados mediante la reducción de brechas.
De acuerdo con un estudio de Endeavor publicado este año, se identificaron 323 foodtech en la región. Estas empresas que innovan con la producción de alimentos generan más de 29 mil empleos directos y, del 2011 a la fecha, han recaudado US$1.700 millones en capital de riesgo. De ellos, el 64% fue recaudado en los últimos dos años. Es decir, durante los mayores picos de la pandemia por la COVID-19.
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Visto esto, podemos concluir que, a pesar de la baja inversión pública de nuestros gobiernos, existen oportunidades para aquellos profesionales innovadores como los que poseen las startups. Siendo América Latina un gran mercado global, se requieren profesionales capaces de innovar y fomentar el intraemprendimiento (emprendimiento dentro de sus empresas).
Lo que requieren los profesionales
La innovación puede ser algo tan simple como tomar una idea existente y mejorarla. En ese sentido, considero que existen dos factores indispensables que requieren los profesionales innovadores. El primero es desarrollar ciertas características. El segundo es adquirir herramientas de gestión no convencionales como los métodos ágiles, que les permitan cocrear con sus equipos y aumentar la productividad.
Respecto al primer factor, los innovadores están abiertos al mundo y ponen en práctica los cambios. En el libro «The Innovator’s DNA» de Jeff Dyer se presenta un estudio en el que se mencionan características que requieren tener tales como:
- Reflexión continua.
- Exploración con desapego.
- Interacción entre pensamiento abstracto y concreto.
- Orientación a resultados.
- Foco en las oportunidades.
- Resiliencia mental.
- Humildad intelectual.
- Coraje.
- Gestión de la incertidumbre.
- Diseño de experimentos valiosos.
- Aprendizaje.
- Puesta en práctica de lo aprendido y adaptación.
Hoy los mercados son más volátiles. Esto implica asimilar herramientas que transformen a los nuevos profesionales innovadores desde su ser para lograr aprovechar las nuevas oportunidades del mercado y subirse al tsunami de la economía digital.
El segundo factor es gestionar mejor aplicando métodos ágiles. Recordemos que la agilidad empresarial es la capacidad y la disposición de una organización para adaptarse, crear y aprovechar el cambio en beneficio de sus clientes. Ello lleva el cambio radical de mentalidad necesario para aumentar su capacidad de respuesta para transformarse.
Soluciones para cada tipo de empresa
Si queremos desarrollar estrategias de crecimiento, entonces los OKR (Objective and Key Results), son el sistema de gestión ágil que permite a toda la organización cocrear acciones de crecimiento y alinear a los equipos de trabajo a todo nivel para el cumplimiento de estos objetivos. Fueron creados por Andy Grove en los setentas cuando Intel se encontraba muy desafiante ante la competencia y requería rediseñar su modelo de negocios para destacar en el pujante mercado de la tecnología.
Por otro lado, si identificamos que en nuestra organización existen reprocesos, sobrecostos, falta de organización y mucha gente frustrada conviene liderar desde el método ágil de Kanban. Este proviene de la época del Toyotismo, cuando Toyota buscaba hacer más eficiente el uso de las plantas de producción y producir acorde a los requerimientos de la demanda. Kanban permite alinear los procesos de toda la organización hacia las necesidades del mercado.
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Muchas empresas desean generar proyectos innovadores, sin tener idea de cuánto invertir y sin la certeza de saber si sus esfuerzos los están llevando a aprendizajes validados y que les permitan lograr altos retornos.
Lo que requieren estos profesionales innovadores es entender que los proyectos se pueden gestionar a través de tres principios básicos. Estos consisten en crear una hipótesis, medir esta al momento de tener los primeros early adopters y, finalmente, aprender de forma válida para mejorar el proyecto. Estos tres principios descritos se logran mediante la generación de un prototipo o MVP (Producto Mínimo Viable) que nos permitirá desarrollar proyectos a bajo costo, para generar mejora continua. Lo descrito aquí, es la esencia del Método Lean Startup.
En resumen, hay mucha oportunidad para los profesionales innovadores en este nuevo contexto, y la adquisición de los dos factores ya explicados nos permiten generar los cambios de transformación que requieren nuestras organizaciones. Todo lo demás, depende de nuestro apetito por desarrollar oportunidades y destacar en el mercado.
Sobre el autor:
Fabio J. Mory, es estratega en agilidad empresarial y fundador de New Agile Academy (del portafolio de StartUPC)
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Perú.
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